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La incansable búsqueda de una madre por recuperar el recuerdo más importante de su hija fallecida

Se trata de un portachupete hecho exclusivamente para la pequeña, quién padecía un complejo diagnóstico, y que –lamentablemente- falleció a los 2 años 9 meses, el pasado 25 de diciembre.


 Por La Tribuna

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Una desesperada e inagotable búsqueda es la que, hace meses,  realiza la angelina Ema Inzunza. Se trata del portachupete de su fallecida hija Saray, objeto que hoy cobra cada vez más importancia para la madre y su familia.

Para contextualizar, la pequeña Saray nació con un complicado estado, un diagnóstico que la mantenía con una discapacidad casi al 100%, lo que únicamente le permitía escuchar.

Su madre Ema, relató a La Tribuna que “mi hija era una niña muy especial, con una discapacidad al 100%, ella solo escuchaba, no veía, no olía, no comía, ni tocaba, su única expresión era sonreír al escucharnos hablarle. Tenía un diagnóstico muy complicado, lloraba día y noche, y su único consuelo era su chupete, con su portachupete, y los brazos de la mamá”.

Lamentablemente, el pasado 25 de diciembre, a los 2 años 9 meses, la pequeña Saray falleció, años que fueron muy complicados tanto para ella, como para toda su familia. Vivía en el hospital, y cada vez le aparecían más enfermedades, empezaron con una y terminaron con muchísimas, y cada cierto tiempo se iban descubriendo más.

“Desde que nació, mi hija estuvo 27 días tratándose de diagnosticar, se fue para la casa con un diagnóstico leve, pero, lamentablemente, tuvimos que volver al día siguiente, porque mi hija hacia hipoglicemias severas, estuvimos 40 días con ella hospitalizada en Pediatría y nunca pudieron encontrarle nada, así es que nos derivaron a Concepción, donde estuvimos 50 días más en la UCI pediátrica de allá, donde le encuentran el diagnóstico”, expresó la madre.

A ello, agregó que “ahí ya venía una reanimación por paro cardiaco, salimos de allá con alta, con diagnóstico estable, medicamentos, cuidados, con todos, yo más o menos mentalizada en todo lo que tenía que hacer”.

Ya de vuelta en Los Ángeles, Ema y su hija debían ir recurrentemente al hospital para controlarla e ir viendo como evolucionaba. Y fue en una de esas visitas que Saray perdió su portachupete regalón.

“Vivíamos todos los días en el hospital, era como nuestra casa, y más o menos a fines de agosto iba con ella, estaba lloviendo, me bajé corriendo de la camioneta con la silla y la armé en la entrada del hospital, donde está la guardia, fui a buscar a mi hija, la senté en la silla, y le puse sus acolchados extras, por la seguridad, y en eso no me doy cuenta que se cae el portachupete, la guaria lo recoge, me ve que estoy al lado de ella y no me dice nada, fue súper deshonesta”, detalló Ema Inzunza.

LA BÚSQUEDA

Luego de eso, Ema siguió buscando el portachupete, preguntando a diario si alguien sabía algo o lo habían encontrado por ahí, y nada. “Me tenía muy mal, mi hija lloraba todo el día sin su tete y la verdad es que nadie me dio explicación de nada”.

Asimismo, agregó que “en la entrada solo me dijeron que no habían visto nada, pasaron los días, y una guardia me dice a usted no se le perdió un portachupete y un acolchado de una silla de ruedas, le dije que sí, y me responde que su colega lo guardó, la colega no estaba en ese momento, se había ido con licencia y a los días después supe que la habían echado porque se quedaba con lo ajeno”.

A ello Inzunza agregó que “el día que la pude encontrar, antes que la echaran, ella me dijo que había tenido colgado el portachupete en la entrada del hospital, que había preguntado mucho de quién era, y yo le dije que ese mismo día le pregunté porque no me lo devolvía al tiro, y me dijo que no se acordaba que yo le hubiese preguntado. Nunca me lo devolvió, entonces yo no supe si lo botó, lo regaló, qué hizo con el portachupete, porque a nadie le servía, era personalizado, hecho especialmente para ella. Era especial, y en las condiciones que esté yo lo quiero de vuelta. Igual podría hacer otro, pero no tendría ningún valor para mí, porque el que ella tocaba era ese”.

Del mismo modo, Ema enfatizó que “nunca lo he dejado de buscar desde que se perdió y ahora que falleció mi hija más valor tiene para mí. Jamás voy a entender por qué esa persona se lo llevó y no me dijo nada, por último que me llamen y me digan que se rompió, que lo botaron, algo para dejar de buscarlo, uno no se rinde hasta que le dicen que ya no está”.

INVALUABLE RECUERDO DE SARAY

Pese a todo el tiempo que ha pasado en su búsqueda, y los llamados por redes sociales a colaborar con encontrar el recuerdo de su pequeña hija, ya fallecida, aún no se ha logrado llegar al portachupete. A pesar de eso, Ema no baja los brazos y sigue adelante, ahora más que nunca, con el firme objetivo de recuperarlo.

“Es como un pedacito de ella para mí, algo que si voy a poder tener, no es algo que se vaya a poner feo, no es como  la ropa que se va poniendo fea con el tiempo. Aparte que era algo especial porque era lo único que ella toleraba. Mi hija no toleraba nada, a nadie, no era una niña simpática, era muy tosca, porque la enfermedad era así”,  manifestó Ema Inzunza.

Finalmente, la angustiada madre subrayó que “apelo a la buena voluntad de la persona que lo tenga o quien sepa quién lo tiene, en las condiciones que esté el portachupete, necesito recuperarlo, es importante para mí, hoy es el recuerdo más importante que puedo tener de mi hija que ya no está”, puntualizó.

El portachupete tenía el nombre de la pequeña, y fue hecho exclusivamente para ella.

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