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Felipe Díaz: acérrimo angelino alentando la innovación para emprender sueños

Ha sido profesor en la Universidad del Desarrollo, donde enseña innovación, investigación y desarrollo, emprendimiento y responsabilidad pública, pero para llegar hasta ahí pasó por una serie de dificultades.


 Por La Tribuna

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Como una persona positiva e inquieta, así se define Felipe Díaz Seguel quien es responsable de innovación de Biobío Health Innovation Center (BioHIC) en Concepción.

Hub Digital o Centro de Innovación en Salud de Chile.

Dentro de su rubro, uno de sus objetivos principales es entregar soluciones a los desafíos existentes a nivel mundial en el ámbito de salud.

La alta experiencia en emprendimientos e innovación llevaron al profesional a liderar el proyecto que lleva a cabo la empresa de consultoría internacional en la región del Biobío.

El angelino de corazón sueña con volver a Los Ángeles y formar parte de la directiva en Deportes Iberia, asegurando que su corazón azulgrana le ha llevado a viajar para alentarle alrededor de Chile, pese a los resultados.

DE ESENCIA CALLEJERA

Felipe Gustavo Díaz Seguel nació el 4 de diciembre de 1983 en el hospital de Los Ángeles. Sus padres son María Luz Seguel y Arturo Díaz.

Sus estudios iniciaron en el Colegio San Gabriel y Colegio San Rafael en la ciudad, donde se crió en la población Orompello, calle Galvarino con Los Ángeles, con su mamá, abuela y tía.

El profesional aseguró que ama su población y siempre ha sido un callejero por esencia, ya que cuando pequeño no le gustaba encerrarse en el hogar, por el contrario, gustaba de salir a la calle con sus amigos.

“Me levantaba salía a jugar, volvía de jugar, iba al colegio, me bajaba del furgón e iba a jugar a la calle de nuevo”, indicó.

Felipe aseveró que admira mucho a su mamá, ya que es una mujer esforzada y fuerte. Con su papá la relación es distinta, ya que él vive en Coquimbo, pero pese a la distancia se llevan bien.

 

DE LA CESANTÍA A LAS GRANDES LIGAS

Cuando cumplió los 18 años, Felipe fue a estudiar Ingeniería en Acuicultura a la Universidad Católica de Temuco.

Después de aprobar sus exámenes finales y titularse, volvió a Los Ángeles para buscar trabajo. Sin embargo, la zona fue afectada por una crisis potente en el salmón, por lo que estuvo 2 años sin empleo.

“Nadie me daba pega porque un ingeniero acuícola servía para alimentar pescados no más”, indicó.

Fue en esa situación cuando comenzó a realizar un diplomado, donde evaluaba proyectos que ayudaban a la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) y en ese momento salió un llamado donde se fue como ingeniero para trabajar en sus instalaciones.

“Ahí pasé a las grandes ligas”, aseguró.

Estuvo un mes a cargo de pesca pero se cambió a InnovaChile en Corfo donde estuvo 6 años en el área de emprendimiento e innovación.

En ese periodo realizó un magíster en la Universidad del Desarrollo en ingeniería y luego un diplomado en innovación tecnológica en la Universidad de Concepción.

Ha sido profesor en la Universidad del Desarrollo, donde enseña innovación, investigación y desarrollo, emprendimiento y responsabilidad pública, pero para llegar hasta ahí pasó por una serie de dificultades.

CAMINO A LA INNOVACIÓN

Felipe recuerda que el estar dos años cesante, le sirvió para reinventarse y ser un emprendedor.

Pese a que estaba cómodo y tranquilo en casa de su mamá, tenía una desesperación gigante. Buscaba trabajo en lo que fuera pero nadie se lo daba.

“Quería vender celulares, no me dejaban; quería trabajar en un banco, no me daban pega; quería vender seguros, no me daban pega… no me daba nadie pega, fue muy complejo”, aseguró.

Pero esta situación, le hizo querer buscar el mundo de la innovación y el emprendimiento, no sólo por necesidad, sino por oportunidad.

De ahí, también le surgió la idea de hacer clases, para traspasar a los jóvenes su conocimiento en el tema.

Para el profesional, la innovación es una herramienta para solucionar problemas, que se debe ocupar desde afuera hacia dentro en las instituciones.

Felipe contó que cuando trabajó en Corfo conoció a una joven que era oriunda de Valparaíso pero estaba sin trabajo en Concepción. Ella quería hacer cerveza sin gluten, pero no sabía hacer cerveza.

“Ese proyecto que yo me la jugué, lo aprobamos en la Corfo y hoy es la cerveza Qui, fue un proyecto que partió sin nada, sin ningún peso, consiguiendo créditos y el subsidio Corfo. Hoy es una empresaria que vende cervezas, tiene restaurantes y le va súper bien”, aseveró.

 

FÉRREO CORAZÓN AZULGRANA

Felipe reconoció que su gran pasión es Iberia de Los Ángeles.  Él contó que viaja a todas partes a ver como juega el equipo, del cual no le importan los resultados, asegurando que la alegría que le otorga la azulgrana, si bien, son pocas las disfruta, porque “a un equipo se le alienta en las buenas y en las malas, sobre todo en las pésimas”, puntualizó.

Su amor por Iberia, se los traspasó a sus hijas, afirmando que “salieron de la clínica con un pilucho de Iberia. Con su número de la suerte y la camiseta de Iberia”.

También aseguró que sufre con la situación actual del equipo que no ha tenido un buen desempeño en cancha, pero de todas formas es hincha pese a la adversidad.

“Somos pocos pero locos, cuando estamos mal nos agrupamos y lo disfrutamos, pero en los momentos buenos lo disfrutamos en el alma, cuando ganamos lo disfrutamos a morir”, indicó el acérrimo hincha azulgrana.

AYUDA SOCIAL POR MEDIO DE LA MULTINACIONAL

El paso por Corfo para Díaz, fue trascendental en su carrera, ya que la empresa Everis lo buscó con el objetivo de armar un centro de innovación en salud en la ciudad de Concepción.

El profesional explicó que la empresa de consultoría multinacional está en más de 20 países. En Santiago tiene a más de 1000 trabajadores y en Temuco a 400 trabajadores.

También indicó que él es el responsable de innovación del Hub Digital de Everis, es decir, hacen innovación abierta hacia las instituciones públicas, como lo realizan con el Hospital Regional de Concepción.

“Hacemos desafíos, solucionamos problemas a ellos pero con emprendedores”, indicó.

Díaz agregó que tienen una oficina gratuita para los emprendedores, donde el único requisito es que tenga un proyecto de innovación en salud digital.

“Ahí lo empezamos a entrenar con mentores, hacemos concurso, seguimiento de proyecto, charlas”, aseveró.

Por el momento llevan más de 200 charlas, solamente de talleres de innovación emprendimiento en salud, y han atendido a más de 4500 personas en temas de innovación.

 

VOLVER A LAS RAÍCES

En cuanto a su vida amorosa, el emprendedor comentó que conoció al amor de su vida mientras cursaba la enseñanza media. Hasta la fecha llevan más de 18 años juntos.

A la que nombra prácticamente como su esposa, Catherine Soto Palacios, trabajador social también es de Los Ángeles y se fueron juntos a Concepción en busca de realizar sus sueños. Entre algunos concretados, uno de ellos se llama Catalina que tiene 3 años y el otro Gabriela de 1 año y 2 meses.

En cuanto a sus pequeñas y el fútbol aseveró que “las dos son de Concepción, pero son hinchas de Iberia”, recalcó.

Asimismo, comentó que le encantaría volver a Los Ángeles, pero reconoció que es complicado porque trabaja en una empresa de tecnología y para él en la ciudad no hay empresas que quieran hacer innovación.

“Yo lo único que sé hacer es innovación. Estos 8 años me he dedicado a eso; soluciones alternativas, problemas, tecnología”, indicó.

Sin embargo, recalcó su amor por la ciudad, destacando que  lo que más le gusta es la conexión que tiene la gente, ya que todo el mundo se conoce, pero tiene sus desventajas.

“Es una ciudad muy cálida, bonita y amigable, lamentablemente está muy lejana de la innovación, le falta revolución de las empresas, innovación digital y universidades que salgan al mundo”.

SUS HOBBIES Y SUEÑOS

Por último, Díaz puntualizó que se considera una persona positiva e inquieta, amante de la cocina, de la parrilla e Iberia. Pero, la pasión que más destaca y le quita más tiempo es ir a ver las filas azulgranas y alentarlas en la cancha.

En un futuro a corto plazo, el profesional pretende seguir trabajando en Everis y, a través del emprendimiento junto a la innovación, poder mejorar con tecnología la salud de los chilenos.

“Espero que la empresa crezca y llegue a otros hospitales como el de Los Ángeles, Mulchén, entre otros. Si bien es una proyección a largo a plazo, pretendo terminar mi vida en la plaza de Los Ángeles colaborando con la provincia de Biobío”, finalizó.

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