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Catalina Gutiérrez: La lucha por una educación sin obstáculos

Cuando Catalina nació le diagnosticaron ceguera. Hoy es un ejemplo para muchos en conversaciones sobre educación inclusiva.


 Por La Tribuna

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Catalina Gutiérrez es una niña no vidente de 12 años. Su situación no es un obstáculo, al contrario, hoy es el orgullo del Liceo Coeducacional Santa María de Los Ángeles.

“La Catita” -como le dicen sus más cercanos- y su profesora Paulina ganaron hace unos días el concurso “Mirada Inclusiva: discapacidad visual y educación inclusiva” de Fundación Mis Talentos.

El certamen tuvo el propósito de demostrar que la inclusión educativa con los estudiantes con ceguera y baja visión dentro del aula regular sí es posible gracias a las estrategias y apoyos que favorecen su acceso a la educación de calidad.

Los estudiantes ganaron un notebook Lenovo y sus profesores un laptop tablet de la misma marca. Además de una capacitación en tiflotecnología y estrategias para favorecer la educación inclusiva.

Pese a que aún no reciben su premio, Catalina se sintió muy contenta, ya que para ella es algo “especial” que le ayudará a desenvolverse de una mejor manera.

UNA VIDA DE LOGROS

Quienes conocen a Catalina la califican como una niña tranquila y callada.

Ella nació el 22 de julio en la ciudad de Los Ángeles y sus padres son Alejandrina Cid y Marco Gutiérrez.

“La Catita” es ciega de nacimiento, pero no siente que sea una dificultad. Al contrario, ha ganado distintos premios por su participación en competencias de escritura y lectura en Braille.

Por ejemplo, en el 2016 obtuvo el tercer lugar en el Concurso Nacional de Braille, realizado en Concepción y organizado por Includivic y Coalivi.

SU PROFESORA, SU GUÍA

Catalina agradeció el premio a su liceo y profesores, en especial a Paulina Beltrán, quien ha sido su mayor apoyo.

Paulina es encargada del Centro Municipal del Integrado Visual (CEMIVI) y titulada de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

Ella aseguró que “La Catita” llegó al recinto cuando era sólo un bebé.“La tomaba en brazos y me movía para todos lados con ella”, indicó.

La profesional, aseveró que la conoce muy bien y a su familia también, quienes la apoyan mucho.

También recordó que cuando Catalina tuvo que ingresar a kínder, debieron buscar un jardín municipal. Eligieron “Mi Gran Mundo”, donde tuvieron que realizar una jornada de capacitación con los otros docentes.

Respecto a su experiencia de trabajar con la niña, Paulina señaló que ha sido muy fácil.

“Esto es una lucha que tenemos con ella, para abrirle el camino, para que sea más fácil para ella y su familia”, aseguró.

En relación a su trabajo, para la profesional el Braille y el bastón forman parte de su vida.

“Lo que a mí me motiva es que quiero que mis niños, partan en igualdad de condiciones en esta carrera que es la vida. Mi objetivo es que vayan a la universidad, de hecho tengo niños que están en la universidad, lo que hacemos es un trabajo coordinado”, señaló.

EL CONCURSO

Paulina indicó que el concurso pedía que un profesor escribiera un ensayo que mostrara la historia de un estudiante y su experiencia de inclusión educativa, de discapacidad visual.

Por ello dijo que conversó con el director del Liceo Coeducacional Santa María y concordaron que la mejor experiencia que se podía reflejar era la de Catalina.  

“Se detalló la manera en que los profesores entregan los contenidos de la mejor forma posible, la relación de Catalina con sus compañeros, cómo se adecuó el colegio para que ella fuera una alumna igual que el resto, entre otros temas”, aseguró.

Para la profesional, el recinto educacional tiene las herramientas de inclusión, por ello escribió el ensayo y salió ganador en el concurso.

“En este liceo existen muchos educadores diferenciales, integra muchos niños en situación de discapacidad y entrega las herramientas, los tiempos y los espacios”, indicó.

Asimismo señaló que el establecimiento es el primero de Los Ángeles en abrir la inclusión educativa en niños ciegos.

“Por este motivo siempre hacemos talleres ahí; lectura de Braille, pegamos alfabetos, de matemática, de letras… Para que todos los compañeros y profesores aprendan el sistema”, aseveró.

Por lo tanto, la profesional aseguró que es importante que el liceo exija que los docentes vayan una vez a la semana a capacitarse, dos horas pedagógicas obligatorias. 

 

MÁS QUE UN PREMIO

La profesora dijo que tanto Catalina como el Cemivi están muy contentos con el premio, pero que eso no será sinónimo de descanso, al contrario continuarán capacitándose.

“Nosotros queremos seguir avanzando, queremos que nuestros niños sean profesionales exitosos”, aseveró.

Sin embargo, Paulina no dejó de destacar su felicidad por lo logrado por el momento.

“Somos un gran familia… son un orgullo para nosotros. Ellos saben lo que valen, son niños que saben que son importantes y siempre destacan”, afirmó.

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