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La Tribuna

Tras sismo, Unidad de Casos de Crisis Italiana se apresura a acudir al rescate del patrimonio de una región

por Gabriel Hernandez Velozo

Elisabetta Povoledo © 2016 New York Times News Service

07-10-2016_21-17-09201 /

AMATRICE, Italia _ Los rescatistas trabajaban incansablemente bajo un sol abrazador. Usando mascarillas blancas para combatir el polvo, formaron una cadena humana, pasando de mano en mano todo lo que podían rescatar de entre la grave destrucción dejada por el terremoto que sacudió a esta región en agosto. Tenían que trabajar rápidamente, por temor a la precariedad de un edificio adyacente que mostraba amplias grietas.

No eran vidas lo que estaban salvando en este día reciente, ni cadáveres lo que estaban recuperando de los montones de piedras, sino la historia de la propia Amatrice. Trabajando al lado de los bomberos, el equipo incluía a un escuadrón especializado en arte de la policía de carabineros de Italia que había sido desplegado específicamente para vaciar los archivos municipales de la ciudad, que abarcan 300 años.

Al menos 296 personas murieron en el sismo del 24 de agosto. Muchas más quedaron sin casa y heridas. Pero esos pocos, tensos y devastadores minutos también pusieron en riesgo miles de libros, expedientes y carpetas reunidos desde que terremotos anteriores destruyeron esta localidad en 1639 y 1703. También había incontables piezas de arte y artefactos en iglesias y museos en toda la zona del sismo, la cual incluye a localidades en cuatro regiones italianas.

“Por ahora, hemos asegurado un vestigio del pasado de Amatrice; eso es lo principal, que la comunidad ha preservado su historia”, dijo Maria Letizia Sebastiani, la funcionaria del Ministerio de Cultura que supervisaba la recuperación esa tarde.

La unidad de crisis del Ministerio de Cultura fue creada después de que un terremoto sacudió a la región central de Italia en 1997, dañando gravemente varios monumentos, incluida la Basílica de San Francisco de Asís. Desde entonces ha sido desplegada en docenas de desastres, tanto naturales como provocados por el hombre, en Italia y el extranjero, y el año pasado fue formalmente instituida vía un decreto ministerial.

Este año, el Ministerio de Cultura incluso creó un equipo de trabajo que trabaja con la Unesco para llevar la antigua experiencia en restauración de Italia a rincones del mundo devastados por la guerra. Funcionarios de Naciones Unidas esperaban enviarlo a Siria, donde las ruinas monumentales de Palmira fueron gravemente dañadas después de que el Estado Islámico entró en la antigua ciudad en 2015. Pero el conflicto sirio sigue siendo demasiado intenso para que entre el equipo de trabajo.

“Somos operativos, listos para acudir al primer aviso”, dijo el capitán Michelange Stefàno, un funcionario del escuadrón de arte de los carabineros y miembro del equipo de trabajo capacitado por la Unesco.

Por ahora, en cualquier caso, hay trabajo que hacer en Italia.

La unidad de crisis fue enviada en las primeras horas tras el terremoto. Mientras se desarrollaban las operaciones de emergencia, expertos capacitados empezaron a inspeccionar edificios para evaluar el daño al patrimonio cultural del área.

Desde entonces, los escuadrones de rescatistas y funcionarios del Ministerio de Cultura han entrado en iglesias, museos y ayuntamientos, siempre con la mirada puesta en salvar el patrimonio del territorio, y su memoria del pasado.

Pinturas, estatuas y objetos eclesiásticos, como crucifijos y cruces de procesión, han sido empaquetados y enviados a lo que representa hospitales de campo para las piezas de arte y los artefactos, para su preservación y una primera evaluación del daño.

El trabajo ha sido riesgoso y agotador. Muchos edificios en Amatrice y otras partes siguen en peligro de colapsar, y semanas después del sismo, los temblores secundarios continuaban afectando a las estructuras ya debilitadas.

Los equipos fotografían y documentan los artefactos, y recuperan lo que puede ser retirado fácilmente de algunos sitios _ “en los que podemos entrar; muchos siguen en muy mal estado”, dijo Stefàno _ con la asistencia de bomberos y rescatistas de protección civil.

La tarea inmediata de la unidad de crisis era salvaguardar los monumentos lo mejor posible, “frenar cualquier deterioro adicional”, dijo el prefecto Fabio Carapezza Guttuso, el líder de la unidad, quien actúa como enlace entre los expertos de arte y los bomberos y los funcionarios de protección civil.

La describió como una sinergia compleja y armoniosa de experiencia individual. La experiencia obtenida en cada desastre en que la unidad ha participado “ha mejorado nuestra capacidad para intervenir”, dijo.

En las semanas posteriores al sismo, la unidad de crisis ha vaciado el museo municipal de Amatrice, así como algunas iglesias aquí y en ciudades que incluyen a Accumoli y Arquata del Tronto, que también fueron severamente afectadas.

Pero miles de artefactos siguen necesitando ser rescatados de iglesias y palacios inestables, muchos en áreas remotas. “Uno por uno, los sacaremos todos”, dijo el prefecto.

Muchas de las obras de arte de Amatrice están siendo llevadas a un enorme almacén perteneciente a los Cuerpos Estatales Forestales, una agencia de la policía nacional, en la cercana Cittaducale.

Ahí, se llevan a cabo restauraciones de emergencia, dijo Antonia Pasqua Recchia, secretaria general del Ministerio de Cultura, quien viajó a Amatrice en septiembre para coordinarse con funcionarios del ministerio locales. Es un modelo que probó ser exitoso durante el último terremoto italiano importante, que sacudió la región de Emilia-Romaña en 2012, afirmó.

Las operaciones de salvamento tienen lugar junto con los esfuerzos de restauración inicial. En Amatrice y otras partes, los bomberos han empezado a reforzar fachadas de iglesias precarias. Han colocado bandas de acero en torno a campanarios y torres tambaleantes, trabajando bajo la mirada supervisora de arquitectos e historiadores de arte del Ministerio de Cultura. Los agentes carabineros también hacen rondines regulares entre las ruinas para vigilar que no haya robos.

Aunque cada operación está siendo llevada a cabo con todas las precauciones posibles, prevalece un elemento de urgencia. “Estamos a mil metros de altitud”, dijo Carapezza Guttuso. “Habrá nieve en un mes”.

Se identificaron algunas prioridades, dijo el prefecto, como una réplica del siglo XVIII del Sudario de Turín, la sábana que los fieles creen que envolvió el cuerpo de Jesús. Fue retirada de una iglesia en Arquata del Tronto y colocada en la Catedral de Ascoli Piceno.

“Era importante para la población”, dijo. “Tenía el valor de una reliquia”.

Los restauradores de la unidad de crisis también han empezado a recoger piedras y ladrillos antiguos de entre los escombros, los cuales serán reutilizados cuando sea posible en una reconstrucción.

“En lo posible, la idea es construirlo como estaba, donde estaba”, dijo el prefecto. “Queremos dar la idea de que estamos rescatando artefactos y materiales de construcción” para que las localidades sean tan auténticas como sea posible, añadió. “Ese es el sentido profundo de lo que estamos haciendo”.

En la foto: La torre cívica del siglo 13 sigue en pie entre los escombros en Amatrice, Italia, 31 de agosto de 2016. (Alessandro Grassani / The New York Times)

 

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