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La Tribuna

No fue un tornado: Meteorología determinó que el remolino de Santiago fue un “gustnado”

por Jorge Monares Olivares

El fenómeno registrado en el terminal de buses Alameda durante la tormenta del 13 de octubre corresponde a un vórtice de viento asociado al frente de ráfaga de una tormenta severa. El temporal dejó daños en ocho comunas de la región Metropolitana, con caída de árboles, desprendimientos de techumbres y granizo.

Video compartido por la comunidad de RedGeoChile / Red Geocientífica de Chile

La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) determinó que el remolino registrado en el terminal de buses Alameda, durante la tormenta del martes 13 de octubre, correspondería a un gustnado, un vórtice de viento de pequeña escala que se forma cerca de la superficie por la interacción de las corrientes de aire asociadas a una tormenta.

El informe técnico, fechado el 19 de octubre, analizó los daños en Estación Central, los testimonios de personas afectadas, registros audiovisuales y mediciones meteorológicas para establecer el origen de las ráfagas que provocaron la caída de árboles, daños en techumbres y desprendimientos de estructuras.

La principal conclusión es que el fenómeno no presentó las características propias de un tornado. En el terminal Alameda, el viento desprendió la cubierta de policarbonato de una marquesina metálica de entre ocho y diez metros de altura, sin provocar daños en las instalaciones cercanas. Por ello, el organismo consideró que la afectación fue localizada y no configuró un corredor de destrucción característico de un tornado.

LA DIFERENCIA ENTRE UN TORNADO Y UN GUSTNADO

Aunque ambos fenómenos pueden generar remolinos y vientos capaces de causar daños, su mecanismo de formación es distinto.

Un tornado corresponde a una columna de aire en rotación asociada a una tormenta, vinculada a la circulación de la nube y que puede extenderse hasta la superficie. Su formación involucra una dinámica atmosférica diferente de la que origina un gustnado.

Este último es un vórtice de menor escala que se desarrolla cerca del suelo, a lo largo del frente de ráfaga de una tormenta. Este frente se produce cuando el aire frío y denso que desciende desde la nube alcanza la superficie y se desplaza en sentido horizontal. La interacción de esa corriente con el aire circundante puede generar una rotación local capaz de levantar polvo y escombros.

Un gustnado puede provocar daños localizados, pero, a diferencia de un tornado, no presenta una conexión vertical continua con la base de la nube.

En el caso de Santiago, la DMC llegó a esta conclusión a partir de la inspección de terreno, los registros audiovisuales y los cambios observados en las variables meteorológicas. El organismo planteó que el remolino del terminal Alameda sería compatible con un gustnado, mientras que los daños en otros sectores de Estación Central se asociaron al paso del frente de ráfaga.

GRANIZO Y LLUVIA INTENSA EN UNA HORA

Los registros de la estación meteorológica Quinta Normal muestran la intensidad de la tormenta. El 13 de octubre se acumularon 13,3 milímetros de precipitación, de los cuales 12,2 milímetros cayeron entre las 16:17 y las 17:17 horas.

En los diez minutos de mayor intensidad se registraron 6,7 milímetros, equivalentes al 54,9% de la lluvia acumulada en esa hora. A las 16:43 horas, la tasa de precipitación alcanzó un equivalente de 72 milímetros por hora, calculado a partir del agua acumulada durante un minuto.

El episodio incluyó granizos de entre 0,5 y un centímetro de diámetro, con ejemplares de hasta 1,5 centímetros en Santiago Centro.

Las mediciones meteorológicas registraron, además, un cambio brusco de las condiciones atmosféricas. En una hora, la presión aumentó cerca de siete hectopascales, mientras la temperatura descendió aproximadamente diez grados, desde unos 17 °C hasta 7,5 °C. Al mismo tiempo, la humedad relativa superó el 90%.

Estos cambios, junto con el aumento de la velocidad del viento y las precipitaciones concentradas, respaldaron la interpretación de que el frente de ráfaga avanzó sobre la capital durante la tormenta.

UNA CELDA CONVECTIVA DE 100 KILÓMETROS

El análisis satelital mostró una gran celda convectiva, es decir, una estructura nubosa de intenso desarrollo vertical, que alcanzó cerca de 100 kilómetros de diámetro. Sus topes llegaron a temperaturas próximas a los -52 °C, mientras el sensor satelital GOES-19 registró una elevada actividad eléctrica sobre Santiago, con un peak entre las 15:50 y las 16:30 horas.

La DMC vinculó estas condiciones con un ambiente de marcada inestabilidad atmosférica, que favoreció la formación de tormentas eléctricas, precipitaciones intensas, granizo y ráfagas de viento.

DAÑOS EN OTRAS SIETE COMUNAS

Los efectos del temporal no se limitaron a Estación Central. De acuerdo con el reporte consolidado N.º 15-D de Senapred, del 15 de octubre, los daños por viento y lluvia se extendieron a otras siete comunas: Ñuñoa, Las Condes, La Pintana, San Ramón, San Joaquín, La Florida y Recoleta.

El balance citado por la DMC registró tres personas damnificadas y una lesionada por la caída de un árbol.

En su conclusión, el organismo estableció que la tormenta presentó condiciones favorables para el desarrollo de convección profunda, con abundante actividad eléctrica, precipitaciones intensas y vientos locales asociados a un frente de ráfaga. A partir de los antecedentes reunidos en terreno y los registros meteorológicos, determinó que el fenómeno del terminal de buses Alameda correspondería a un gustnado y no a un tornado.

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