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Enoturismo en Viña Sanroke / Diario La Tribuna

De las cepas más antiguas de Malbec a los sueños de exportar desde San Rosendo

por Claudia Robles Maragaño

No solo están empeñados en consolidar el proyecto familiar sino que también en transformar la viña en uno de los puntos turísticos más importantes de la región del Biobío.


En San Rosendo, en la provincia de Biobío, se encuentra la Viña San Roke, dedicada a la elaboración de vinos artesanales de uvas Malbec, Carignan, País y Moscatel de Alejandría. Hasta ahora son tres las generaciones que han ido traspasando conocimientos, soñando con crecer, vislumbrando nuevas perspectivas de crecimiento y por sobretodo manteniendo ese sello de identidad que vincula a la viña con San Rosendo, tierra de patrimonio ferroviario y de La Carmela, inmortalizada en La Pérgola de las Flores.

José Luis Rozas, siguió la tradición vitivinícola de su padre, contando en distintas etapas, con el apoyo de su familia. Rozas sueña y se proyecta, al tiempo que reconoce que, como en todo desafío, han enfrentado momentos difíciles.

Hace más de 12 años, junto a dos de sus hijos, Cristian y Felipe, redescubrieron entre parras, el Malbec, conocido en la zona hasta entonces como Burdeo. Desde ese momento y con el respaldo de un enólogo comenzaron a forjar sus proyectos.

José Luis, al mando de la viña, se proyecta desde San Rosendo: "Espero poder exportar los vinos a mercados internacionales y desde el punto de vista del enoturismo transformar a la viña en uno de los puntos turísticos más importantes de la región del Biobío. Para ello, esperamos

en el corto plazo, ofrecer nuevos servicios enfocados en alojamiento y gastronomía además de diversas actividades que resulten atractivas para los visitantes".

EL DESCANSO DE LAS PARRAS EN INVIERNO

Cristian Rozas, quien el día de la visita acompañaba a su padre, nos reveló las particularidades que hacen de los vinos de esta zona una experiencia única e inolvidable.

"Lo lindo de esta etapa de invierno es que podemos ver los troncos, apreciar lo ancho, el espesor que tienen, y también la antigüedad de los viñedos", comenta Rozas con entusiasmo, mientras caminamos entre las centenarias parras. Aquí, cada tronco cuenta una historia, cada rama lleva el peso de los años y las estaciones vividas. Las vides, testigos silenciosos de la evolución de San Rosendo, muestran su esencia en cada surco.

Pero hay otro detalle que hace que el Malbec de San Rosendo sea aún más cautivador: "Un tema bien entretenido que tiene el Malbec es que renueva su corteza, la va cambiando, es igual como la serpiente", revela Rozas. Esta particularidad, tan semejante a la naturaleza, añade un encanto inigualable a los viñedos.

El amor al territorio ha llevado a la familia a proyectarse desde San Rosendo: "Nosotros partimos con la idea de ser profetas en nuestra propia tierra, en San Rosendo", comparte Rozas con orgullo. En una primera etapa, se centraron en ofrecer sus vinos en restaurantes y entre su entorno más cercanos.

Cristian expresa que están empeñados en crecer como viña

"nuestra meta es exportar nuestros vinos a mercados internacionales, donde también se valoran súper bien los vinos como los que tiene nuestra viña, que son vinos boutique, vinos naturales y vinos de alta calidad. Es por ello que estamos constantemente en reuniones con distintos importadores y también con algunas entidades como ProChile para buscar la vía a través de la cual podemos exportar nuestro producto al mundo".

"Aquí en la viña tenemos un sector con el Malbec más antiguo de Sudamérica. Son parras de más de 160 años que fueron plantadas a pie franco" destacó Cristian respecto de las parras plantadas en estado puro, testificando la tradición y la sabiduría transmitida a lo largo de generaciones.

EN TEMPORADA DE INVIERNO

En la etapa de hibernación, los viñedos descansan mientras los productores se preparan para para la próxima temporada de poda, un momento crucial en el ciclo de vida de las vides. "En este minuto se encuentran en su etapa de hibernación, por eso podemos ver las parras que se encuentran sin hoja. Ahora estamos en la etapa previa a la poda, que va a empezar en unas semanas más" relató Cristian en entrevista con diario La Tribuna.

Sobre el estado actual de las plantas en expresó que se pueden diferenciar por temporada, "porque cuando quebramos un sarmiento, se puede ver agua. Y si tiene agua es porque la planta nuevamente despertó de su hibernación".

EL SELLO PATRIMONIAL

Al ser consultado por las particularidades de los vinos de San Roke expresó que: "Uno de los principales aspectos es que los vinos de esta zona son mucho más frutales que los de valles más al norte de Chile" donde la naturaleza aporta su sello distintivo donde la fruta toma el protagonismo en cada sorbo. "Cuando tú le tomas el aroma a un vino de la zona central, lo primero que se siente es el alcohol. Acá es al revés, porque como estamos más al sur, los vinos alcanzan grados alcohólicos que son un poco más bajos", describió Rozas. Este hecho permite que los sabores frutales se expresen plenamente en cada copa, sin perder su esencia en el matiz del alcohol, siendo una experiencia sensorial distinta

para quienes descorchan un vino de San Rosendo.

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