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Equidad de Género

Loreto Pizarro, tecnóloga médica:  “La clave es trabajar en equipo”

“Me voy feliz porque dejé una unidad bien formada. Oftalmología es un privilegio" señaló al acogerse a retiro de sus funciones.


 Por Claudia Fuentes

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Loreto Pizarro Iturrieta, tecnólogo médico con mención en Oftalmología, nació en Santiago. Allá hizo su vida académica completa, incluida la carrera universitaria que escogió y que estudió en la Universidad de Chile. Luego se casó y se trasladó al sur de Chile, por el trabajo de su marido, moviéndose durante varios años entre Concepción, Temuco y Los Ángeles, probablemente su plaza definitiva.  

“Partí trabajando en forma totalmente espontánea porque me fueron a buscar una vez a la casa, en Concepción partí. Como mi marido es del área forestal, he estado en Concepción, Temuco y, creo, ya me radiqué en Los Ángeles”, plantea, recordando que en nuestra comuna recibió el llamado del entonces director del Cesfam Dos de Septiembre –Sergio Benavides- para hacerse cargo de dos nuevos equipos que requerían de su experticia.

“Yo trabajaba en una consulta particular y el médico que estaba conmigo hacía algunas horas en el Cesfam y me dijo que necesitaban a alguien como yo, por lo que vine a hablar y Sergio lo encontró fantástico, por lo cual empecé a trabajar, al inicio 11 horas, haciendo screening y tomando tonometría”.

De aquellas primeras prestaciones oftalmológicas Loreto se siente muy orgullosa, pues dieron paso a la formación de la primera Unidad de Atención Primaria Oftalmológica (UAPO) de Los Ángeles, avance decisivo para este ámbito de la salud en la comuna y en cuyo desarrollo y consolidación tuvo un activo rol, determinando –por ejemplo- que equipos de avanzada tecnología, como el campímetro, el tonómetro, el autorefractómetro y el retinógrafo eran indispensables para su adecuado funcionamiento.

Partió trabajando con una TENS, pero con el correr de los años el equipo se amplió a otro tecnólogo médico, a otro técnico en enfermería y a una secretaria, totalizando cinco funcionarias, a la par de las necesidades de la población. Un médico especialista, además, las apoya dos veces a la semana. “Me voy feliz porque dejé una unidad bien formada. Oftalmología es un privilegio, una especialidad cara y no todo el mundo tiene la opción de hacerse todos los exámenes que se hacen aquí (…) el paciente se va feliz y agradecido”.

Loreto es casada, tiene cinco hijos hombres, tres de ellos en el extranjero. Cuando tomó la decisión de trabajar el más pequeño tenía dos años siendo, para ella, una fortuna el haber podido criarlos tranquilamente y luego ingresar al mundo laboral.

“La clave es trabajar en equipo, trabajar todos juntos para que el paciente se sane. Me gusta trabajar en equipo, que todos hagan de todo; aquí todos hacen de todo, excepto los exámenes clínicos que tenemos que hacerlos los tecnólogos. Se formó un buen equipo y hemos tenido buenos directores –Sergio Benavides, Verónica González y Karen Maldonado- que siempre nos han apoyado, en lo que hemos necesitado”, destaca. Dice que extrañará la rutina, a sus compañeros de trabajo y a los usuarios. Se va con sentimientos encontrados porque sabe que debe dar un paso al costado y abrir camino a nuevas generaciones, pero igual le da pena porque ama lo que hace. Aunque sin planes tan concretos, ocupará parte de su tiempo en jardinear, leer y tejer, y quizás asesorará técnicamente a alguna óptica local si se diera esa opción.

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