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Equidad de Género

Claudia Sepúlveda, enfermera:  “Si uno puede, hay que ayudar”

Claudia quería ser matrona, pero terminó postulando a Enfermería, carrera que la enamoró, por lo que significa ayudar a otras personas.


 Por Claudia Fuentes

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Claudia quería ser matrona, pero terminó postulando a Enfermería. La condición familiar era estudiar en Concepción –la ciudad en la que vivía en ese entonces- por lo cual sus alternativas académicas estaban claramente delimitadas.

“No había ninguna otra posibilidad para mí, pero me enamoré harto de mi carrera, tanto así que todos mis hijos querían ser enfermeros después. Doy gracias a Dios por haber quedado en Enfermería, en realidad, porque me gusta mucho”.

En sus más de 30 años vinculada a la atención primaria de salud de Los Ángeles lo que más le llenó el corazón fue relacionarse con público y, más que eso, tratar de dar alguna solución a sus problemas “porque uno atiende a tanta gente, con tanta cosa; entonces, cualquier acción que uno haga, extra, aparte de lo obligatorio, le das a ellos uno felicidad, una tranquilidad, un momento más grato. Y los pacientes son muy agradecidos”.

En el Centro de Salud Familiar (Cesfam) Sur le correspondió, inicialmente, atender exclusivamente a niñas y niños, a través del control sano. Luego, con la sectorización incorporada por el modelo de salud familiar, le tocó hacerse cargo de todos los segmentos etarios, dentro de los cuales las personas mayores pasaron a ser sus predilectas.

De su estadía extrañará el ambiente laboral, “aunque ahora el Cesfam ha crecido mucho, ha llegado mucha gente joven. Antes éramos muchos menos y éramos como una familia, donde todos nos conocíamos, pero ahora la familia es muy grande y cuesta conocerse. Entre los ‘más antiguos’ se mantiene una bonita relación, la cual hemos cultivado, es toda gente muy colaboradora y eso siempre me encantó, desde que partí acá trabajando”.

A los que quedan les aconseja nunca perder la voluntad para hacer las cosas, dar más allá de lo estrictamente necesario, de las exigencias formales relacionadas con el cumplimiento de metas y objetivos. “No hay que olvidarse de la gente, la voluntad depende de uno y si uno puede, hay que tratar de hacerlo, hay que ayudar”.

Claudia tiene 3 hijos y 5 nietos –y un sexto a punto de llegar a este mundo-, a ellos quiere dedicar el tiempo que ahora tendrá disponible. “Mi mamá también está viva, de repente el trabajo me limita para ir a verla; otras veces quiero ayudar a mis hijos con sus hijos, no quiere decir que ahora me dedicará a criar a mis nietos, pero en la medida que pueda ayudarlos, bien también”.

Volviendo a su vocación y a cómo pudo traspasarla, finalmente, a sus hijos, cuenta que el mayor estudió 3 años, pero luego decidió que el uniforme azul no era para él, mientras que la menor cambió de parecer con los años, inclinándose por la ingeniería. Sin embargo, Natalie, la del medio, sí heredó su pasión y hoy es una dedicada enfermera junto a su marido, con quien comparte la misma elección profesional.

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