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La Tribuna

Tolerancia cero al bullying: Singapur permitirá castigos con vara en escolares desde los 9 años

por Stephanie Ramírez M.

"No se utilizará nunca de forma aislada", enfatizó el ministro de Educación, remarcando que la sanción forma parte de un sistema integral que busca generar aprendizaje y no solo castigo.

La normativa busca frenar el bullying, aunque genera críticas de organismos internacionales. / contexto

El Gobierno de Singapur volvió a situarse en el centro del debate internacional tras autorizar el uso de castigos físicos en colegios como medida extrema contra el acoso escolar. La decisión, que ha generado controversia, fue informada esta semana en el Parlamento y recogida por el medio elmundo.es.

La normativa permite que estudiantes involucrados en casos graves de bullying puedan ser sancionados con azotes con vara, aunque siempre como último recurso y bajo estrictas condiciones.

El ministro de Educación, Desmond Lee, defendió la medida asegurando que responde a un enfoque "firme pero controlado", donde el objetivo central es corregir conductas y proteger la convivencia escolar.

Aplicación excepcional y bajo supervisión

Según detalló la autoridad, el castigo físico solo se aplicará cuando "todas las demás medidas resulten insuficientes". Además, deberá cumplir un protocolo riguroso:

  • Autorización previa del director del establecimiento.
  • Aplicación por docentes acreditados.
  • Evaluación individual del estudiante, considerando su madurez.
  • Acompañamiento posterior, incluyendo apoyo psicológico.

"No se utilizará nunca de forma aislada", enfatizó Lee, remarcando que la sanción forma parte de un sistema integral que busca generar aprendizaje y no solo castigo.

El esquema contempla sanciones progresivas. En casos iniciales, los estudiantes pueden enfrentar suspensiones o medidas disciplinarias internas. Sin embargo, en situaciones agravadas, los alumnos varones —principalmente desde los últimos niveles de primaria— podrían recibir hasta tres azotes. Las alumnas quedan excluidas de esta práctica por normativa vigente.

La medida tensiona la postura de organismos internacionales como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, que advierten sobre los efectos negativos del castigo físico en menores, incluyendo impactos en la salud mental y el desarrollo emocional.

Pese a ello, el Gobierno de Singapur sostiene que el contexto educativo local permite una aplicación controlada y excepcional, diferenciándola de prácticas domésticas no reguladas.

Más allá del aula: control y disciplina como modelo

El uso del castigo físico en Singapur responde a una lógica de disuasión. Las autoridades sostienen que estas medidas contribuyen a mantener bajos índices de criminalidad y un alto estándar de orden público.

Sin embargo, organismos internacionales y defensores de derechos humanos han cuestionado reiteradamente estas prácticas, considerándolas desproporcionadas y contrarias a estándares modernos.

Conductas prohibidas que NO implican azotes (pero sí multas severas)

Aunque no conllevan castigo corporal, hay normas estrictas que reflejan el modelo disciplinario del país:

  • Vender o importar chicle.
  • Tirar basura en la vía pública.
  • Fumar en zonas no autorizadas.
  • Comer o beber en el transporte público.

Estas infracciones suelen castigarse con multas elevadas, pero muestran el mismo enfoque de "tolerancia cero".

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