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Más formalidad, pero menos oportunidades

por La Tribuna

Desempleo / Archivo La Tribuna

Las cifras del mercado laboral chileno siguen siendo materia de preocupación nacional. La desocupación llegó al 9,5% en el trimestre mayo-julio, su nivel más alto en cinco años, mientras 184 mil personas llevan al menos un año buscando trabajo.

En los últimos doce meses, la probabilidad semanal de que una persona desempleada acceda a un empleo formal aumentó de 2,1% a 2,5%, lo que representa un incremento cercano al 20% en el ritmo de contratación formal. A ello se suma que la destrucción de este tipo de puestos se mantiene estable en torno al 0,3% semanal, sin evidencias de despidos masivos.

No obstante, el dato más significativo es otro: hace un año, solo el 42% de quienes conseguían salir del desempleo accedía a un trabajo formal. Hoy esa proporción alcanza el 58%. Es decir, entre quienes encuentran una oportunidad laboral, son más los que logran hacerlo bajo condiciones de mayor protección y acceso a seguridad social.

Hasta allí, la lectura podría ser optimista. Pero el estudio elaborado por el economista Benjamín Villena, de la Universidad Andrés Bello, advierte una segunda realidad que impide hablar todavía de una recuperación consolidada.

Mientras aumenta la contratación formal, la probabilidad semanal de pasar del desempleo hacia un trabajo informal cayó de 2,9% a 1,8%. Así, la posibilidad total de que una persona desempleada encuentre alguna ocupación —formal o informal— disminuyó de 5% a 4,3%.

En términos simples, quienes encuentran trabajo tienen hoy mayores posibilidades de acceder a uno de mejor calidad, pero son menos quienes logran encontrarlo.  Esa contradicción es probablemente la principal advertencia que deja el estudio.

La formalización es necesaria y constituye una buena noticia, porque significa mayor protección para trabajadores y familias. Sin embargo, ese avance resulta insuficiente si no va acompañado de una capacidad mayor para generar puestos de trabajo.

A ello se agregan brechas que tampoco pueden pasar inadvertidas. Quienes no cuentan con educación universitaria enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos formales y también para transitar desde la informalidad hacia ellos. Mientras entre los trabajadores informales con formación universitaria la probabilidad mensual de avanzar hacia la formalidad llega al 29,1%, entre quienes no cursaron educación superior alcanza solo el 15,9%.

El propio análisis plantea caminos, entre ellos reducir los costos de contratación y fortalecer los sistemas de apoyo a los cuidados, especialmente para favorecer una mayor participación laboral de las mujeres.

La señal positiva existe y debe reconocerse, no obstante, una recuperación laboral verdadera será aquella capaz de combinar calidad con cantidad, formalidad con oportunidades y crecimiento con posibilidades concretas de inserción.

Mientras encontrar trabajo continúe siendo más difícil para una parte importante de quienes lo buscan, las buenas señales seguirán siendo eso: señales de un camino que recién comienza a recorrerse.

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