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Las acciones y los desastres en temporada de verano

por Claudia Robles Maragaño

Incendio Nacimiento - Santa Juana / Archivo La Tribuna

En menos de una semana, dos incendios de pastizales se registraron en un mismo punto de Los Ángeles. Esa emergencia se presentó en paralelo con el llamado de Conaf a restringir el uso del fuego para quemas controladas en toda la Región del Biobío, confirmando que ya estamos entrando a una temporada marcada por la necesidad urgente de actuar con responsabilidad colectiva.

La autoridad forestal ha sido clara: la combinación de viento, altas temperaturas y materia combustible crea un escenario propicio para emergencias que pueden escalar rápidamente. No se trata solo de una medida administrativa; es un recordatorio de que el fuego —mal utilizado o mal supervisado— puede tener consecuencias irreparables para la vida, las viviendas, la actividad agrícola y el patrimonio natural de nuestra zona.

A este cuadro se suman las proyecciones meteorológicas entregadas por el INIA Quilamapu, que anticipan varios días con máximas sobre los 30 grados en Ñuble y Biobío. Los especialistas advierten estrés térmico en cultivos, riesgos en frutales, afectación en invernaderos y condiciones que facilitan la propagación de incendios en praderas, matorrales y zonas forestales. No es casual que los investigadores hablen de un año "seco pero con vegetación vigorosa": esa combinación se traduce en un alto volumen de pasto que, una vez deshidratado, se transforma en combustible listo para arder.

Si bien la provincia de Biobío cerró la última temporada con una leve disminución en el número de incendios, el fuerte aumento de la superficie afectada -30% más que el periodo anterior- revela que el territorio sigue altamente vulnerable. Esa vulnerabilidad adquiere aún más relevancia considerando que, según Conaf, más del 50% de los incendios en la región son intencionales.

Frente a este escenario, una señal relevante llegó esta semana de la Fiscalía Regional del Bíobío, que junto a Conaf, PDI, Carabineros, Bomberos y la Corporación Chilena de la Madera estableció un nuevo protocolo de coordinación para investigar incendios forestales. La fiscal regional, Marcela Cartagena, explicó que el documento sistematiza buenas prácticas y experiencias previas para ordenar cómo se desarrollarán las investigaciones y cómo interactuarán los distintos organismos en las primeras horas de un siniestro.

El protocolo incluye coordinadores operativos, canales de denuncia, resguardo del sitio del suceso y una serie de capacitaciones interagenciales. El director regional de Conaf, Esteban Krause, advirtió que mejorar la coordinación es clave para enfrentar la alta intencionalidad de los incendios, mientras que la PDI destacó la especialización de equipos y la labor de la unidad especializada de la Brigada Investigadora de Delitos contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural de la Policía de Investigaciones de Chile para reforzar las indagaciones.

La provincia de Biobío ya ha aprendido con dolor lo que significa enfrentar emergencias de gran magnitud. Pero la memoria de los desastres solo sirve cuando se transforma en acciones concretas. Por eso, es necesario insistir que la prevención no es solo tarea de las instituciones sino una conducta ciudadana.

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