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Editorial

11 de enero


 Por La Tribuna

Fue el 11 de enero de 1811 cuando los vecinos de la villa de Nuestra Señora de Los Ángeles proclamaron a Bernardo O’Higgins como representante de la zona de la isla de la Laja ante el Primer Congreso Nacional, que inició sus sesiones el 4 de julio del mismo año.

200 años más tarde, ese hito fue destacado en una ceremonia realizada en pena la plaza de armas de Los Ángeles, que tuvo la presencia de autoridades nacionales y regionales, además de representantes de las comunas de la provincia de Biobío.

Fue una manera de rememorar los dos siglos de aquel acontecimiento que también marcó la trayectoria del prócer de la patria en función de la independencia nacional. En aquella ocasión se postuló la idea que aquella ceremonia se efectuara cada año, tal cual como sucede cada 20 de agosto con motivo del natalicio de O’Higgins, cuya ceremonia central se realiza en Chillán Viejo con la presencia del Presidente de la República.

Aquella proclamación no es un asunto menor. Para algunos historiadores, esa parte de la historia es fundamental en la concepción libertaria de O’Higgins ya que la instalación de un Congreso, en la práctica, representaba la voluntad de autodeterminación, de romper de manera definitiva con la dependencia con la Corona Española. Se plantea que el prócer fue el único patriota que creía que mientras antes los diputados de cada ciudad iniciaran el ejercicio de la representación, sería mejor para el objetivo independentista. Creía firmemente en la necesidad de formar una élite política chilena que pudiera reemplazar el poder del reino y de sus representantes en América. Por ello, los dos temas en que más insistió en su retorno al país fueron la libertad de comercio (que cortaba el cordón umbilical con el reino) y la creación de un Congreso que “democratizara” los primeros poderes instalados en Chile.

Los especialistas más entusiastas van más allá y sostienen que Bernardo O’Higgins bien podría considerarse el padre del primer Parlamento chileno y el impulsor de la institucionalidad parlamentaria en la naciente Latinoamérica que iniciaba el tránsito para liberarse de España.

Esta dimensión política del Padre de la Patria ciertamente que palidece frente a su rol como militar, más aún cuando poco después, las fuerzas realistas iniciaron el proceso de recuperación de sus posesiones.

Por eso, la idea de poner de relieve aquel hito en la vida de O’Higgins era una manera de comenzar a saldar una deuda con quien fuera uno de los vecinos más destacados de Los Ángeles, con el agregado que se aportaba una perspectiva distinta a la típica estampa de militar. 

Sin embargo, aquella iniciativa de realizar conmemoraciones anuales de conmemoración de terminó reduciendo a aquella ceremonia de 2011 en la plaza de armas de la ciudad, sin que volviera a replicarse en los años siguientes. Como ha sucedido en tantas otras ocasiones, también con otros personajes locales tan ilustres como O’Higgins, simplemente no hubo intención ni ganas de tributar aquel homenaje.

Justamente hoy 11 de enero de 2023 se cumplen 212 años de aquella ocasión en que la comunidad local decidió que O’Higgins fuera su representante en aquel primer Congreso Nacional. Lo triste es que seguimos estando al debe con quien el país y la zona le deben tanto.


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