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Editorial

“Quédese calladita”: NI PENSARLO


 Por Claudia Fuentes - Directora

“Nos están matando, nos están violando”.  Frases que vemos en marchas feministas en Chile, y el mundo; y que muchos – y lamentablemente muchas – catalogan como excesivas, radicales, mentirosas y alejadas de la realidad. 

Hoy nuevamente les puedo decir que son REALES, que es así y aunque se quiera tapar el sol con un dedo, esta semana fue el fiel reflejo de aquello.

Comenzamos el 2023, y tras los abrazos y parabienes de año nuevo, nos enteramos del primer femicidio del año, en Chile.  2 de enero, y la Policía de Investigaciones (PDI) confirmó que investiga el crimen que habría tenido lugar en la comuna de Osorno, y por el que se detuvo a un hombre de 22 años. 

De acuerdo con información entregada, el autor sería un ex carabinero que fue expulsado de la institución, quien llegó hasta el hospital de Osorno para constatar lesiones, confesando lo ocurrido al personal de salud.

Bueno, si eso le parece algo lejano a su realidad o ciudad sigo.  3 de enero, Los Ángeles, en el sector rural, una mujer es rociada por su pareja con combustible y quemada viva.  Su estado es grave, muy grave; y de seguro de recuperarse, las secuelas serán de por vida. 

Siguen los días, y este 4 de enero se da a conocer la sentencia contra una pareja de mal llamados padres, por abuso sexual de una menor de 14 años, él la ultrajaba y la madre para evitar tener problemas con la pareja, la “consolaba” diciéndole, “quédese tranquilita, no diga nada”. Las penas de presidio fueron de 10 y ocho años de cárcel.  Si me preguntan, insólito y desdeñable.

5 de enero, comienza el juicio en contra de un hombre, que en estado de ebriedad, atacó a su propia madre, y la violó, siendo ella una persona de 80 años, y que además, padece una enfermedad.  La Fiscalía pide una pena de 20 años de cárcel, veremos qué pasará con este caso.

Sin duda una semana negra, donde queda en evidencia una realidad cruda pero existente.  Muchas mujeres viven –en silencio- la violencia y el abuso, y solo se levanta la voz, cuando las consecuencias son fatales.  Cuántas reciben un golpe, y su abusador les dice en amenaza: “quédese calladita o…”; cuántas son violadas, y sus cercanos para evitar “problemas” acuden a la misma macabra frase.

Pues no, debemos alzar la voz, y continuar con la lucha, porque en efecto, “nos están matando y violando”; y al parecer – para la mayoría – la mejor opción es el silencio.

A la fecha, según el Servicio Nacional de la Mujer, en Chile se registran un femicidio consumado y otro frustrado, y es la primera semana del año.  No podemos “quedarnos calladitas”.


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