lee nuestro papel digital

Editorial

Ciclovías


 Por La Tribuna

Fue hacia fines de la primera década de este siglo cuando, en Los Ángeles, se construyó la primera ciclovía con el propósito de ser utilizada exclusivamente por ciclistas. Fue en un tramo de seis cuadras, en la vereda poniente de la calle Los Carrera, entre las avenidas Ricardo Vicuña y Vicuña Mackenna.

Las autoridades de aquel entonces pusieron acento en la necesidad de contar con alternativas de transporte para los habitantes del sector sur de la capital provincial.

Desde aquel entonces hasta ahora, la cantidad de ciclovías ha crecido de manera significativa con una red que llega a diversos sectores del área urbana.

Pese a este progreso, ciertamente que falta mucho por avanzar. Hay movimientos que propician el uso de este medio de transporte, como “Ciclistas Los Ángeles”, que se reúnen el primer martes de cada mes en la Plaza Pinto para generar sensibilidad en las autoridades y la comunidad sobre la importancia de propiciar el uso de la bicicleta. También para representar su preocupación por los ciclistas heridos o fallecidos por las actitudes irresponsables de automovilistas. Su labor emula a varios movimientos ciudadanos que han aportado en esta discusión, como los Ciclistas Furiosos o Mapocho Pedaleable.

Sin embargo, la perspectiva de uso debe ir mucho más allá de lo que suceda en las áreas urbanas de las principales capitales regionales y provinciales, sino que también debe hacerse cargo de la realidad de comunas de menor tamaño, en el entendido que se debe propiciar no solo una forma de transporte sana y ecológica, sino que también ser un gancho para el turismo sustentable.

De alguna forma, por lo visto hasta la fecha, la instalación de ciclovías replica el modelo centralista que solo considera a las ciudades de mayor tamaño en detrimento de las más pequeñas en población.

Desde la perspectiva del turismo, los ciclistas se desplazarán por los puntos más atractivos de las ciudades o procurarán conocer aquellos sitios llamativos en las áreas rurales.

Lamentablemente en Chile, las ciclovías están puestas, básicamente, donde sobraba un poco de espacio, se encuentran inconexas, con estándares muy variables y no contemplando las necesidades de la población. A lo anterior se suma la dificultad que tiene el sector infraestructura (MOP y MINVU) para capturar beneficios sociales a partir del turismo, entonces, en el caso en que se puedan hacer ciclorutas, se harán en los lugares donde haya más población residente, no considerando, normalmente a los turistas.

Si bien se ha avanzado, aunque muy lentamente, en la instalación de ciclovías dentro del radio urbano de las ciudades, no se debe descuidar sus creación en las comunas pequeñas. Aunque es parte del discurso políticamente correcto decir que se potenciarán las ciclovías, suele suceder que tarden años en construirse o que, al final, no se adecuan a las necesidades de transporte.

Al final, debe haber una mirada más amplia que incorpore el uso de las bicicletas a todo nivel y no circunscribirlo solo en las ciudades de mayor tamaño.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
etiquetas
ciclistasciclovías
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes