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Editorial

Fundición Ventanas


 Por La Tribuna

Ejercer la autoridad implica tomar decisiones. En abril de 1997, con el Presidente Eduardo Frei a la cabeza, se tomó la determinación de cerrar las minas de carbón en Lota y de Schwager en Coronel, poniendo fin a más de 150 años de actividad minera. 

El directorio de la Empresa Nacional del Carbón (Enacar), luego de infructuosas gestiones, gigantescos déficits operacionales y el creciente riesgo para sus trabajadores, resolvió finalizar las extracciones de mineral.

Además de las protestas de los trabajadores afectados, que incluso hicieron llegar sus reclamos al ex Presidente Frei cuando estuvo en Los Ángeles, después vino un complejo y dificultoso proceso de reconversión de los mineros. La experiencia del cierre de las minas incluso ahora golpea a cientos de familias en dos de las comunas que arrastran desde ese entonces, las peores tasas de cesantía.

Sin embargo, el tiempo demostraría que el carbón es un combustible que definitivamente está cayendo en desuso, principalmente por ser una fuente no renovable que emite un elevado grado de contaminantes a la atmósfera.

El viernes de la semana pasada, después de la reunión del directorio de Codelco, el Presidente Gabriel Boric comunicó el inicio de un proceso gradual para cerrar la fundición de Ventanas, luego de casi 60 años de operaciones. La decisión fue recibida con beneplácito por los vecinos de Quintero y Puchuncaví que hace décadas venían reclamando por el alto impacto ambiental de la planta.

Sin embargo, los trabajadores de la cuprífera estatal se movilizaron de inmediato y paralizaron las faenas en todas las divisiones de Codelco, por el riesgo de perder los empleos relacionados con la fundición, pese al compromiso presidencial de mantener las plazas de trabajo.

La paralización no alcanzó a durar dos días, luego que los representantes de los trabajadores se reunieran con el directorio de la empresa y resolvieran articular una mesa de trabajo para definir la mejor estrategia que pondrá fin a las operaciones de Ventanas.

Desde la perspectiva de los expertos, el rol de Ventanas en los procesos de fundición de cobre en Chile es marginal. Nuestro país ha ido paulatinamente eliminado este tipo de procesos y ha incrementado la exportación de concentrados de sulfuros, principalmente a China, evitando esa externalidad en suelo propio.

Ciertamente que una acción de esta naturaleza, sin una adecuada y definida estrategia, tendrá un costo social y efectos económicos colaterales, además de efectos indirectos en los trabajadores de las empresas contratistas. La experiencia de Lota y Coronel es el mejor ejemplo de lo que no se debe realizar a la hora de cerrar las operaciones de un proceso productivo de semejantes características.

Aunque existe el compromiso de levantar una fundición similar en otro punto del país, un requisito sine qua non es que ésta deberá cumplir con los máximos estándares de sustentabilidad ambiental para evitar las consecuencias negativas en la salud de las comunidades vecinas. De otra forma, simplemente no sería viable ni debe aceptarse así.

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