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Editorial

Hospital de Mulchén


 Por La Tribuna

El hito era importante y significativo. Desde que a mediados de la década pasada tomara forma y fuerza la idea que Mulchén contara con un nuevo hospital, faltaba un paso fundamental: el lugar donde se ubicaría la nueva edificación.

Pero antes se conseguir tal logro, lo primero fue conseguir que el futuro recinto asistencial diera un paso más en su capacidad de atención, lo que significaba que dejaba su tradicional categoría de hospital de baja complejidad por uno de mediana complejidad, que implica la atención de algunas especialidades médicas.

Sin embargo, conseguir dicho cambio no era tarea fácil. De acuerdo a los parámetros de los Ministerios de Salud y de Desarrollo Social, la población bureana – uno 30 mil habitantes – no justificaban una inversión de ese tipo.

Por lo mismo, fue necesario sumar en la propuesta a los habitantes de las comunas de las comunas vecinas, como Quilaco, Santa Bárbara y Negrete, de tal forma que la población objetivo se elevó a los 70 mil habitantes.

En paralelo, se realizó la búsqueda de un espacio físico que permitiera albergar a un recinto de esas características, tomando en cuenta las necesidades actuales y futuras de la población objetivo.

Y ese lugar fue el desaparecido recinto de la estación de ferrocarriles, que pertenecía a la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), enclavado en el corazón de la ciudad. Mediante el mecanismo de la permuta por otro terreno de igual valor en Concepción, EFE lo traspasó al Ministerio de Bienes Nacionales que, a su vez, lo puso a disposición para la construcción del hospital de Mulchén.

La firma del traspaso tuvo lugar el viernes último con la presencia de autoridades nacionales, regionales y locales que están firmemente comprometidas con la intención de sacar adelante el proyecto.

Aunque la decisión y voluntad están presentes, cada paso realizado en función de conseguir este propósito es una prueba a la paciencia de quienes promovieron la idea en las décadas pasadas.

Pese a la importancia y utilidad de un hospital de mediana complejidad – porque que también ayudará a descomprimir la presión sobre el complejo asistencial “Dr. Víctor Ríos Ruiz” al cual se derivan todos los casos para atenciones de urgencia y de especialidades – la burocracia nacional ha sido implacable en poner las condiciones y requisitos en cada uno de esos avances.

Pese a todo, el proyecto sigue avanzando y aumentando las expectativas de la población del cono sur de la provincia de Biobío que tendrá una alternativa de atención de salud pública.

Ahora corresponde que el Servicio de Salud de Biobío entregue el estudio pre-inversional, para luego hacer un diseño que permita construir. El paso siguiente será conseguir los permisos y autorizaciones sectoriales para quedan en condiciones de conseguir su financiamiento. La última etapa será la construcción propiamente tal para ser entregado al uso de la comunidad.

Para conseguir cumplir con las expectativas de contar lo más pronto posible con un hospital de esas características, será necesario seguir comprometiendo los esfuerzos de la comunidad y las autoridades organizadas. La experiencia ha demostrado que así y solo así se pueden consiguen hacer realidad los anhelos de los habitantes que piden más y mejor atención de salud.


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