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Editorial

Historia local


 Por La Tribuna

Entre el 1 y el 10 de marzo de 1819, la villa de Los Ángeles estuvo bajo un asedio sostenido y brutal por parte de las últimas fuerzas leales al Rey de España, que estaban apoyadas por grupos de mapuches. Sólo gracias al arribo de las fuerzas al mando del mariscal Andrés Alcázar provenientes de Yumbel, se pudo romper el cerco y salvar a las menguadas tropas y a la población civil que buscó refugio en los muros del fuerte (la actual plaza de armas de la capital provincial).

Fue uno de los varios capítulos de la denominada Guerra a Muerte, ese periodo bélico de extrema brutalidad que enfrentó a los últimos bastiones de la resistencia leal al rey de España con las fuerzas de la naciente república chilena, y que tuvo como principal campo de batalla a la Isla de la Laja, en lo que ahora conocemos como provincia de Biobío.

Sin embargo, este episodio ocurrido hace justo 203 años, es apenas conocido. Solo un puñado muy reducido de conocedores de la historia local conoce los pormenores o algunos retazos de aquel periodo tan tumultuoso. No fue el único. Durante el periodo de la Independencia Nacional, la zona fue fundamental.

En esos años hubo varios incidentes, como la toma del fuerte, hecho ocurrido en mayo de 1812, o batalla de Tarpellanca (que costó la vida al mariscal Alcázar en septiembre de 1821) que, entre otros efectos, causaron el despoblamiento de la villa de Los Ángeles por varios años hasta que volvió a refundarse en 1827.

Esos episodios perfectamente podrían y deberían ser parte del listado de nuestras efemérides más importantes a nivel comunal y provincial. Como tantos otros sucesos – desde que está documentado de con el arribo de las primeras huestes conquistadoras a esta zona – es absolutamente imprescindible realizar ese tipo de ejercicios para aquellos hechos que son fundamentales en nuestra historia local.

Sin embargo, el esfuerzo hecho hasta la fecha ha sido más bien modesto. Desde aquel primero libro de Domingo Contreras Gómez, en 1942, con su estudio histórico sobre Los Ángeles, debieron pasar varios años para que saliera a la luz una nueva publicación. Hubo algún intento en 1989 con motivo de los 250 años de la capital provincial. En los últimos años se ha renovado el esfuerzo con nuevos libros que abordan distintos aspectos de la historia local, no solo los remitidos a contar los sucesos de manera lineal. En las comunas, ha habido algunos arrestos por contar su propia historia pero han tropezado con la endémica falta de recursos para darle más continuidad y profundidad.

La autocrítica – nos incluimos también en nuestro rol como medio de comunicación – ha sido en la divulgación de estos sucesos. De alguna manera, esa deuda pendiente se ha estado saldando con la sección “Historias de Biobío” que se publica los sábados. Sin embargo, aún falta mucho por hacer, tanto en la investigación como en la promoción de lo que se conoce.

En buena medida, esta endémica falta de identidad en Los Ángeles y la provincia de Biobío, se explica por la falta de conocimiento sobre lo que hemos sido. Es que comprender los orígenes y la evolución del territorio desde todos los aspectos posibles, es fundamental para entender nuestro ahora y así darle sentido a nuestro futuro. La proyección de los queremos ser se debe articular precisamente a través de esta piedra angular que es conocernos a nosotros mismos.

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