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Editorial

Fake news


 Por La Tribuna

La entrega de información oportuna y veraz es un desafío permanente para el periodismo en los medios de comunicación, más aún en estos tiempos cuando las diversas redes sociales que, a través de sus distintas plataformas, han ayudado a multiplicar los contenidos, a la vez de propiciar condiciones de relacionamiento de horizontalidad entre los medios que generan los contenidos informativos y las audiencias.

Uno de los aspectos más llamativos de dichas plataformas es que otorgan la posibilidad de interacción del ciudadano con el medio o la autoridad, un imposible en tiempos pasados pero que ahora es resuelto gracias a las herramientas otorgadas por la tecnología.

Sin embargo, esta virtud de las redes sociales puede llegar a ser, en la medida que no existan las regulaciones del caso, en su principal defecto. Esa capacidad de multiplicación de los contenidos también se aplica para aquellos que derechamente son fake news o noticias falsas.

A través de cuentas que aparentan formalidad u otros que derechamente operan bajo la irresponsabilidad del anonimato, se valen de las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram para divulgar hechos y situaciones que no cumplen con los estándares mínimos respecto del manejo la información, obviando el necesario contraste de las fuentes y desechando la ponderación y el buen criterio.

Muchas veces por conquistar seguidores o click en sus respectivas cuentas que les permitan ser el gancho para potenciales avisadores, o con motivaciones políticas de por medio, este tipo de plataformas se ha convertido en un verdadero problema en cuanto su fin es engañar de manera deliberada o generar opinión a partir de infundios malintencionados.

Esta práctica muchas veces es alentada por cuentas falsas, conocidas como bots, que se encargan de multiplicar los contenidos falsos o malintencionados de manera indiscriminada en los entresijos de las distintas plataformas de redes sociales, de tal forma que el mensaje pueda llegar a un mayor número de usuarios.

Aunque plataformas muy populares, como Twitter y Facebook, han anunciado acciones para frenar las informaciones falsas así como las cuentas individuales que divulgan esas mismas mentiras, poco y nada se ha logrado solucionar esas situaciones.

La Declaración de Salta sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital, de 2018, que contó con el consenso de periodistas, juristas, asociaciones y defensores de los derechos humanos, hace notar que “los actores del ecosistema digital deben lograr un balance adecuado entre la libertad de expresión, los derechos de autor y la propiedad intelectual, así como respecto a los beneficios que puedan generar los contenidos en dicho ecosistema”. A renglón seguido, pone énfasis en que también se “deben evitar prácticas abusivas que puedan afectar la competencia, la innovación y el libre flujo de la información”.

En la era de la información, las plataformas pueden contribuir a que el periodismo llegue a nuevas audiencias e incluso a que sea accesible por nuevas vías. Sin embargo, su ejercicio debe estar entregado al cumplimiento de las normas de responsabilidad social que es intrínseca de los medios de comunicación.

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