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Editorial

Encuesta Casen


 Por Prensa La Tribuna

La Encuesta de Caracterización Económica (Casen) 2020 refleja una realidad incuestionable. En Chile, la pobreza y la pobreza extrema aumentaron. Fue como volver al país de entre cinco y siete años.

Desde la década de los 90, en que la pobreza llegaba a más del 40% de la población, se había experimentado una sostenida disminución del número de personas en esa condición. Sin embargo, la encuesta ordenada por el Ministerio de Desarrollo Social demuestra que hubo un retroceso evidente, lo que significa que 2.112.185 personas viven una situación de detrimento en sus ingresos.

El último levantamiento de datos corresponde al 2017 cuando las cifras indicadas que la pobreza era de un 8,6%. En cuatro años, la pobreza aumentó en un 2,2 por ciento llegando al 10,8% en cuanto a la pobreza por ingreso. En cuanto a la pobreza extrema, el guarismo también aumentó en dos puntos porcentuales pues se pasó a de tener un 2,3 por ciento a un 4,3.

En cuanto a las regiones, las cifras evidencian una tasa de pobreza por sobre el promedio nacional en La Araucanía (17,4%), Ñuble (14,7%), seguida muy de cerca por la de Tarapacá (14%) y, finalmente – en lo que nos importa más directamente-, Biobío (13,2%).

En el otro lado de la medalla están Magallanes y Aysén son las regiones que presentan las menores cifras de pobreza en su población con 5,7% y 6,6%, respectivamente.

Respecto de la pobreza rural y urbana, la primera sigue siendo mayor. Sin embargo, en ambas se observa una importante disminución en los ingresos de las familias: pasaron de $843.821 en 2017 a $746.865 en 2020, equivalente al 11%.

Los resultados de la encuesta fueron dados a conocer el lunes pasado por el Ministerio de Desarrollo Social, siendo realizada telefónicamente entre el 31 de octubre de 2020 y el 4 de febrero de 2021. Es decir, la muestra fue levantada cuando la pandemia del coronavirus estaba en pleno apogeo.

Justamente ese antecedente permite comprender la profundidad de la crisis ocasionada por la emergencia sanitaria debido al Covid-19.

Si bien durante estas tres últimas décadas hubo situaciones de crisis económica mundial – como el denominado “efecto Tequila”, crisis asiática, crisis subprime, entre otras), la caída de la pobreza continuó de manera sostenida.

De hecho, de no ser por los aportes directos a las familias, a través de mecanismos como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la tasa de pobreza se habría disparado al 13,7%, según Cepal. Es decir, 2.679.345 personas lo que implica que cerca de 567 mil personas lograron evitar caer bajo la línea de pobreza por las ayudas.

Los datos no solo sirven para la articulación de las políticas pública en función de recuperar el terreno perdido en materia de uno de los mayores desafíos de cualquier país en el mundo: el combate de la pobreza. También son una demostración del brutal impacto de una crisis sanitaria inesperada que, ciertamente, debe ser motivo de estudio para que, en lo sucesivo, se pueda estar en mucho mejor pie para resolver también semejante lucha.

Especial Coronavirus

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