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Editorial

El robo a manos llenas

 La pregunta es ¿en quién confiar? ¿Qué moral puede tener hoy esta institución para enfrentarse a los delitos, si ellos son creadores de uno de los escándalos de corrupción más grandes de la historia de Chile? Carabineros, una y otra vez, nos sorprende con estos actos.


 Por La Tribuna

22-11-2018_19-44-341__1

Si las cosas funcionaran, probablemente este tema no estaría en el debate público. Lo que hemos visto en los últimos años, ha desmoronado la imagen de las fuerzas armadas y de carabineros. El desfalco que han hecho a las arcas fiscales supera cualquier “robo del siglo”, de esos que vemos por televisión. Ya nada nos sorprende. Los montos siguen subiendo y los generales poniendo cara de vergüenza a los medios, lo cual no sirve de nada. Nos robaron y esa es la verdad. Por parte del ejército, los montos superan los 6 mil millones y en la policía uniformada, ya son más de 30 mil millones de pesos.

Pero ahora, la esperanza que teníamos era que la única institución que podía velar por la transparencia pública – nos referíamos a la Contraloría General de la República – está siendo cuestionada, porque pudo haber frenado el fraude de Carabineros el año 2010, sin embargo, de manera muy misteriosa, tras una reunión entre el ex general director de Carabineros, Eduardo Gordon, y el ex contralor de la República, Ramiro Mendoza, finalmente, el sumario fue anulado.

Los chilenos ya no somos tontos. Usted puede sacar sus propias conclusiones porque todo parece indicar que la irregularidad escaló los límites de la probidad.

La pregunta es ¿en quién confiar? ¿Qué moral puede tener hoy esta institución para enfrentarse a los delitos, si ellos son creadores de uno de los escándalos de corrupción más grandes de la historia de Chile? Carabineros, una y otra vez, nos sorprende con estos actos. Lo peor es que el descontento ciudadano lo viven los carabineros de la calle, mientras los generales siguen con su vida tranquila y protegida.

¿Qué ocurrirá si se comprueba que la Contraloría faltó a su labor y se prestó para encubrir este mega fraude? Y lo que más se espera ¿veremos a algún alto mando pagando con cárcel o solo a los de bajo rango como es la costumbre?

La institución le debe una disculpa al país y una reformulación completa a los cargos de confianza y a los sistemas de control.

El Senado los ha castigado reduciendo sus gastos reservados a $1, como una señal clara del descontento ciudadano.

Como chilenos, que pagamos altos impuestos, no podemos quedarnos de brazos cruzados. De nuestra renta, de nuestras compras y de todo lo que se transa, pagamos un sobreprecio, que va para mejorar caminos, escuelas, agua potable, carreteras, hospitales y otras necesidades, pero no para que se las roben desvergonzadamente y sin pasar un solo día en la cárcel.

 

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