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Editorial

Cuidemos y respetemos a los antepasados

 Los argumentos que se han esgrimido, sostienen que el premio Nobel de Literatura, es más conocido en el mundo y que para los visitantes, es más fácil relacionarse con él que con el fundador de la Fuerza Aérea de Chile. Sin embargo, quienes tienen la posibilidad de viajar al extranjero, se habrán dado cuenta que muchos nombres de aeropuerto son de personas que uno no conoce.  


 Por La Tribuna

07-11-2018_19-33-051__1

Esta semana, la opinión pública ha dirigido su mirada al debate en torno al cambio de nombre que se quiere hacer al actual aeropuerto Arturo Merino Benítez de la capital. Tanto ha crecido el tema que la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que busca cambiar el nombre el cual quedó listo para ser discutido en sala.

Obviamente, como en todo tema país, habrá opiniones a favor y en contra de dicha modificación, sin embargo, hay que tener cuidado con las señales que nos invitan a borrar el pasado y a quienes estuvieron detrás de la construcción de nuestro país.

Distinto es cuando se cambia el nombre de una calle. Quizás – salvo los españoles – se opondrían a cambiar el nombre del Paseo Colón de Los Ángeles, por alguno de los fundadores de la ciudad y es que Cristóbal Colón, no genera ese sentido de pertenencia que puede tener los grandes próceres de la patria.

Ni siquiera los rivales políticos pensarían en cambiarle el nombre al Paseo Ronald Ramm, al hospital Dr. Víctor Ríos Ruiz o a la avenida Octavio Jara Wolff, ya que estos personajes están detrás de nuestra historia y merecen nuestro respeto.

El debate que está ocurriendo por el aeropuerto internacional, no puede ser tomado sólo desde el punto de vista político, tiene que haber un tema de fondo. ¿Por qué razón se debe llamar Aeropuerto Pablo Neruda?

Los argumentos que se han esgrimido, sostienen que el premio Nobel de Literatura, es más conocido en el mundo y que para los visitantes, es más fácil relacionarse con él que con el fundador de la Fuerza Aérea de Chile. Sin embargo, quienes tienen la posibilidad de viajar al extranjero, se habrán dado cuenta que muchos nombres de aeropuerto son de personas que uno no conoce, pero se entiende que detrás de ellos, está la historia de un país.

Si la decisión es cambiar el nombre a toda costa y frente a eso no habrá más debate, entonces ¿qué razones tiene Pablo Neruda para titular el aeropuerto? ¿Por qué no Gabriela Mistral, Roberto Matta, Nemesio Antúnez, Violeta Parra, Claudio Bravo, Claudio Arrau o Pedro Olmos? O finalmente, ¿por qué tiene que ser un grupo tan pequeño, quien decida el nombre de un lugar donde transitan millones de personas? ¿Quizás sería más democrático hacer una consulta pública? Pero más allá de la disputa, aprendamos a respetar el legado y el esfuerzo de nuestros forjadores. No podemos simplemente borrarlos por temas políticos o de cualquier tipo.

 

 

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