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Editorial

Sueldo mínimo: un nuevo error en el congreso

Y es precisamente allí donde aparece el problema, porque mientras los políticos discuten cómodamente desde su puesto en el parlamento –ganando millones de pesos- acerca de cuál debiera ser o no el sueldo mínimo, los trabajadores, que son realmente los que se ven afectados por ello, deben seguir esperando.


 Por La Tribuna

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Año a año, los trabajadores pelean por aumentar sus ingresos y es que muchos ven su esfuerzo diario muy poco valorado considerando el sueldo mínimo que hay en Chile.

El país se ha destacado por el poco aumento del salario en los trabajadores y es que la discusión siempre es amplia en este tipo de temas.

Durante la semana, nuevamente la polémica se alzó y es que representantes del gobierno y la oposición se “tiraban” la pelota frente a los medios de comunicación para determinar quién tiene la culpa de que no se aumentara el dinero a fin de mes.

Mientras el oficialismo criticaba a la Nueva Mayoría, estos argumentaban que el Gobierno había pedido aumentarlo, pero sin volver a discutir el tema por lo próximos cuatro años, algo que ellos no estaban dispuestos a ceder.

Más allá de lo que sea realmente cierto o no y más allá de los dimes y diretes, que tiene más que nada ver con el tema político, los reales pasados a llevar son los trabajadores del país.

La propuesta del Gobierno consistía en mantener el monto de $286.000 de ingreso mínimo mensual para las personas mayores de 18 años y de hasta 65 años, con efecto retroactivo al 1 de agosto, y aumentar la cifra en 2019 de $300 mil a $301.000.

Esta situación plantea un escenario complejo, ya que por primera vez desde 1990 no habría reajuste del salario mínimo al no conseguir los votos suficientes.

Y es precisamente allí donde aparece el problema, porque mientras los políticos discuten cómodamente desde su puesto en el parlamento –ganando millones de pesos- acerca de cuál debiera ser o no el sueldo mínimo, los trabajadores, que son realmente los que se ven afectados por ello, deben seguir esperando.

Si bien no es la primera vez que sucede, pareciera que, más allá de las acusaciones de casos Penta, SQM y Dávalos, entre otros, la clase política aún no entiende el real problema de fondo.

Esto, porque mientras ellos discuten entre ambos bloques sobre quién hace mejor las cosas, los problemas a nivel país no son resueltos.

Entonces, la autocrítica debiese hacerse por parte de ellos, considerando, por lo menos este antecedente, el más reciente.

Para nadie es una sorpresa que la política chilena hoy sufre una crisis de credibilidad y es ahí donde ellos deben pelear por superarla y ello comienza, precisamente, con cambios significativos a nivel país. 

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