lunes 09 de diciembre, 2019

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Editorial

Cuando la ayuda aún no es suficiente

Según cifras de la Secretaría Regional Ministerial de Desarrollo Social en Biobío, en Los Ángeles existen 230 personas viviendo en situación de calle registradas en el catastro del Gobierno, ubicando a esta ciudad como la tercera en la región con el mayor grupo de personas en esa realidad.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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Desde hace ya varias semanas que la provincia de Biobío y el Sur de Chile ha sido azotado por una ola de frío. Las temperaturas bordean los cero grados y las repentinas lluvias tampoco ayudan.

Si el panorama es complejo para la comunidad en general, lo es más aún para quienes están en situación de calle, aquellos que no cuentan con un lugar donde dormir y que son cobijados por las escasas frazadas que poseen.

Desde el Gobierno se impulsó el llamado “código azul”, el que se activa cuando las temperaturas son menores a 5 grados con lluvia o bajo cero.

Al activarse este plan, inmediatamente el gimnasio del Liceo Bicentenario de Los Ángeles pasa a convertirse en un albergue para todos quienes lo necesiten, donde se les hace entrega de elementos para capear el frío y se les da un lugar para pasar la noche.

Según cifras de la Secretaría Regional Ministerial de Desarrollo Social en Biobío, en Los Ángeles existen 230 personas viviendo en situación de calle registradas en el catastro del gobierno, ubicando a esta ciudad como la tercera en la región con el mayor grupo de personas en esa realidad. 

Si bien la idea y el desarrollo de todo el plan es de suma importancia, hay algo que en líneas generales las autoridades no cuentan y que es poco lo que se puede hacer con ello: la voluntad.

Así como hay instituciones que se las juegan por las personas en situación de calle, poco y nada se puede hacer cuando éstas no tienen la voluntad de acercarse a los lugares habilitados.

Un ejemplo claro de ello es que hace algunas semanas, en uno de los días en que se habilitó este código azul, no llegó hasta ahí el límite de personas -50-, es decir, son cerca de 200 las que aún –presumiblemente- pernoctaron a la intemperie, entonces ¿qué se hace en esos casos?

Se entiende que existen programas donde se les lleva abrigo y alimentos, también es importante que haya colaboración por parte de estas personas.

Pese a ello, la pregunta está hecha ¿por qué no quieren recibir ayuda de las instituciones o de la sociedad misma?

Sin lugar a dudas, allí también debería entregarse ayuda sicológica y es que las cifras no mienten: el año pasado murieron 5 personas por congelamiento en Biobío y durante las últimas horas una persona fue encontrada muerta en Mulchén, donde se presume que las causas serían las mismas.

Por ello es que es importante continuar con este tipo de programas y profundizarlos para que, de alguna forma, puedan llegar a más personas y que las cifras por muertes en estos casos no sigan aumentando. 

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