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Editorial

La justicia lo dijo, en el sur hay terrorismo

Ahora le tocará al gobierno tomar cartas en el asunto para enfrentar esta situación dramática, ya que ningún chileno, de cualquier condición social o cultural, tiene que vivir bajo este manto de temor y violencia.


 Por La Tribuna

07-05-2018_18-28-071__1

La RAE define terrorismo como una “Forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general”.

El sábado recién pasado, la jueza del Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, leyó el veredicto que determinó que José Peralino Huinca, José Tralcal y Luis Tralcal, son culpables del delito de incendio de carácter terrorista con consecuencia de muerte.

Atrás quedó el circo que montó anteriormente el juez José Ignacio Rau, quien vestido de rojo – como usted recordará y que para muchos fue una provocación –  absolvió a todos los involucrados, asegurando que las pruebas eran insuficientes para establecer la participación de los acusados en los hechos, situación que cambió drásticamente este fin de semana.

La determinación judicial, pone en tela de juicio la capacidad de los jueces en su forma de administrar la justicia por sus presuntos sesgos políticos o ideológicos frente a los casos en que tienen que fallar. No olvidemos que Rau, esgrimía en sus redes sociales frases tales como “impresentable… Un abuso de poder sin precedentes. Yo no avalo un ápice el matonaje pseudomilitar que se aprecia en las imágenes", refiriéndose a un operativo policial en una comunidad mapuche en junio pasado.

Más allá de eso, hoy la justicia ha condenado por delito de carácter terrorista, lo que marca un antes y un después en la visión que se tiene del gran problema en esta zona y que ha generado multimillonarias pérdidas económicas, miedo e incertidumbre en la comunidad.

Si bien hubo personas absueltas en este caso, lo claro es que hoy se puede decir con toda certeza que el asesinato cobarde de la familia Luchsinger Mackay, que muchos atribuían a rencillas familiares u otras, fue claramente un ataque por parte de comuneros mapuches que usan la violencia para manifestar sus demandas territoriales.

La acción judicial valida que en la denominada “zona roja” del conflicto mapuche, no existe solo “violencia rural” como muchos han querido señalar y por lo tanto, ahora le tocará al gobierno tomar cartas en el asunto para enfrentar esta situación dramática, ya que ningún chileno, de cualquier condición social o cultural, tiene que vivir bajo este manto de temor y violencia.

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