lunes 27 de enero, 2020

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Editorial

Rutas turísticas… un nicho poco explotado

El día de mañana, existiendo un crecimiento de la oferta, infraestructura, apoyo a los emprendedores y actividades de comercio, hotelería y lugares de esparcimiento en cada zona, sin lugar a dudas se activaría un nuevo polo de negocios, que generaría empleo y mejoras en la calidad de vida de las personas, así como también un mayor cuidado por nuestros parajes naturales. Hagámoslo.


 Por LESLIA JORQUERA

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La provincia de Biobío, ha sido privilegiada con maravillosos escenarios naturales, que no tienen nada que envidiar a aquellos que vemos en los documentales de National Geographic o Discovery. Es cierto y no estamos exagerando.

El gran problema en torno a esta situación, es que la mayoría de los sitios se mantiene en su estado natural, sin mucha inversión y lamentablemente, la mano del hombre no ha contribuido a protegerlos, ya que no existe cultura del respeto por el medio ambiente: la basura es una muestra real de aquello.

En este sentido, tenemos que realizar un análisis de varios aspectos directamente relacionados con el turismo. ¿Cuántos lugares para visitar existen? Basta con leer los sábados La Tribuna FinDe, donde se han resaltado en reiteradas ocasiones, lugares naturales ejemplares. El Salto Rehuén, Velo de la Novia, Reserva Nacional Altos de Pemehue y tantos otros, en casi todas las comunas de nuestra provincia que perfectamente pueden ser explotados.

La oportunidad está y claramente generar un polo turístico no es fácil. Se requiere inversión, proyectos, financiamiento público y privado, que irá enlazado en iniciativas de corto, mediano y largo plazo, sin embargo, si los actores tienen la voluntad de hacerlo, sin lugar a dudas se puede desarrollar.

En el ámbito poético, nuestra ciudad de Los Ángeles, se jacta en sus accesos en ser “la capital forestal” o “la capital de la madera”.

No cabe duda que este rubro es con la energía y la agricultura, las potencias económicas de la zona, pero en qué elementos propios se traduce esto: ninguno.

Somos una ciudad con pocos árboles y la arquitectura está muy alejada de una capital maderera. Por lo tanto, existe una ambiciosa y hermosa tarea que se puede llevar a cabo si existe voluntad.

El día de mañana, existiendo un crecimiento de la oferta, infraestructura, apoyo a los emprendedores y actividades de comercio, hotelería y lugares de esparcimiento en cada zona, sin lugar a dudas se activaría un nuevo polo de negocios, que generaría empleo y mejoras en la calidad de vida de las personas, así como también un mayor cuidado por nuestros parajes naturales. Hagámoslo.

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