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Editorial

Se acabó la campaña, ahora viene su cabeza

Si usted considera que uno de los ocho aspirantes a La Moneda, ya sea Artes, Enríquez-Ominami, Piñera, Kast, Guillier, Sánchez, Navarro o Goic, representan los anhelos, sueños y expectativas para hacer de este país un lugar mejor, entonces motívese, deje sus prejuicios contra los políticos de lado y manifiéstese.


 Por La Tribuna

A partir de hoy, las campañas políticas para presidente, diputados y consejeros regionales, serán parte de la historia. Todo tipo de propuestas, ofrecimientos, promesas o acciones, quedan atrás para dar paso quizás al momento más importante de los votantes, la reflexión.

En sólo dos días más, usted tendrá una misión clave para el porvenir de Chile en los próximos cuatro años y es escoger a quién le cederá su poder para representarlo. Recuerde, no son ellos – los candidatos – los poderosos, es usted el que le transfiere el suyo propio a una persona para que haga lo que tiene que hacer y buscar siempre el bien común.

El descrédito de la política, es también responsabilidad de todos. La alta abstención denota que sólo un grupo minoritario decide por los demás y estos últimos, posteriormente, sólo se dedican a criticar negativamente, en vez de actuar en los momentos que les corresponde. Si ellos no hacen nada por un mejor Chile, entonces después no exijan que los representantes lo hagan.

Especialmente en esta ocasión, cuando hemos vivido años de alta polarización política, donde el odio y el poco entendimiento se han tomado el debate. Donde la estrategia de los candidatos e incluso de nuestros colegas periodistas, ha sido enfrentar a los aspirantes en temas francamente banales y no por sus proyectos de futuro, dividiendo aún más a la sociedad.

Hoy, debemos cambiar eso.

Si usted considera que uno de los ocho aspirantes a La Moneda, ya sea Artes, Enríquez-Ominami, Piñera, Kast, Guillier, Sánchez, Navarro o Goic, representan los anhelos, sueños y expectativas para hacer de este país un lugar mejor, entonces motívese, deje sus prejuicios contra los políticos de lado y manifiéstese. Si no le gusta ninguno, también sería bueno y a plasmarlo en el voto. Sólo así se puede analizar el descontento, de lo contrario, es desinterés y nada más.

En materia parlamentaria, también usted es dueño de decidir si los actuales diputados deben tener una nueva oportunidad para seguir legislando o simplemente se le debe dar el paso a las nuevas caras. Hoy, tener muchas leyes, habla de un país mediocre incapaz de poder actuar en base al sentido común. Lo que se espera de un parlamentario, más que la legislación, es su compromiso para gestionar avances y progreso para todos.

Finalmente los cores, quizás lo más bajo perfil de las elecciones, son quienes administran la inversión pública. Trabajan de manera silenciosa, pero sus votos, deciden los proyectos que se hacen o no y, un mal candidato, simplemente lo dejará pegado en la ausencia de progreso. Vote. Sea responsable.

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