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Editorial

La falta de programas... o buenos programas, la gran debilidad

Faltan pocos días para las elecciones y pese a que el panorama no es el mejor, los candidatos a la presidencia de Chile aún tienen la posibilidad de remediar la situación. Queremos ver ideas claras, concretas y que busquen soluciones reales, a la gran lista de problemas que hay en Chile. Pero que vengan con la respuesta del ¿Cómo hacerlo? El resto, es una farándula que a la población, sólo le genera más descontento.


 Por La Tribuna

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Hace unos días, el jefe programático de Alejandro Guillier, Osvaldo Rosales, en entrevista con Mónica Rincón en CNN Chile, aseguró que el grueso de la población no le pone atención a los programas de gobierno que presentan los candidatos. Esto a raíz que el candidato no presentará un programa de gobierno consolidado para la primera vuelta, asegurando que al pasar a la elección de diciembre, aunará los criterios con los demás sectores de la centro izquierda, situación que lo deja muy mal parado frente a los requerimientos de la ciudadanía.

Por su parte, el candidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera, literalmente ha sido el hazmerreír en los últimos días, al presentar un programa de gobierno que contiene una serie de iniciativas que ya están en completo funcionamiento.

Si a eso se le suma que Marco Enríquez-Ominami y Beatriz Sánchez, poseen un programa muy difícil de llevar a la realidad, ya que plantean muchas situaciones populistas que podrían desencadenar grandes inconvenientes para la economía y la sociedad, lo cierto es que los presidenciables, están al debe.

Goic, por su parte, pese a realizar un gran despliegue, no logra encantar. No se muestra como líder sólida. Una de sus propuestas económicas, es por ejemplo, reactivar el servicio de trenes en el sur de Chile, sabiendo que esta propuesta no es de confianza de nadie, puesto que para el gobierno de Lagos, hasta se hicieron las estaciones que hoy están abandonadas. No se puede creer en estas iniciativas, si no se sabe de dónde se obtendrán los recursos o qué plazo tendrán.

De Navarro y Artés, no se puede decir mucho, más que es prácticamente imposible que sean presidentes.

Ante este panorama, el dicho común de tener que votar por el menos malo, parece que se ha tomado la campaña presidencial.

Hoy vemos honestamente, que los planteamientos políticos están más alejados que nunca de lo que el país requiere.

Los debates, se han transformado en verdaderos circos de ataques personales, que no aportan ni a la unidad, ni a construir un país mejor.

Literalmente en muchos casos, pareciera que lo que se hace es “vender humo”, porque muchos de los planteamientos, no son mera responsabilidad del presidente de Chile, si no que de un Congreso.

Lo único que tenemos hoy, son candidatos que discuten, que se enfrentan no por las ideas de futuro, si no por las boletas que dieron o no, por los aviones que arrendaron, por quienes le financiaron la campaña anterior, por qué banco le presta dinero, o simplemente porque tal o cual es de izquierda o derecha. No hay altura.

Faltan pocos días para las elecciones y pese a que el panorama no es el mejor, los candidatos a la presidencia de Chile aún tienen la posibilidad de remediar la situación. Queremos ver ideas claras, concretas y que busquen soluciones reales, a la gran lista de problemas que hay en Chile. Pero que vengan con la respuesta del ¿Cómo hacerlo? El resto, es una farándula que a la población, sólo le genera más descontento.

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