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Editorial

El poder en el banquillo

Quizá sea el único caso en Chile en donde un personero ligado al poder fue condenado e incluso enviado a la cárcel, el juicio contra el desaforado senador Jaime Orpis, lo que confirma la regla que las personalidades políticas tienen “más vidas que un gato”, cuando se habla de temas legales.


 Por La Tribuna

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Quizá sea el único caso en Chile en donde un personero ligado al poder fue condenado e incluso enviado a la cárcel, el juicio contra el desaforado senador Jaime Orpis, lo que confirma la regla que las personalidades políticas tienen “más vidas que un gato”, cuando se habla de temas legales.

 

Hace un buen tiempo ya no es novedad que personajes ligados a la política chilena circulen por los tribunales de justicia como acusados, relacionados -en la mayoría de los casos- a denuncias por aportes irregulares de empresa.

Si bien en la provincia -en el último tiempo- ninguna autoridad o personalidad relacionada con la política ha sido investigada y menos condenada por ilícitos relacionados con delitos tributarios o derechamente corrupción, la reciente formalización del alcalde de Cabrero, Mario Gierke, sería la primera aproximación en la zona del poder llevado al banquillo.

Si bien la imputación contra el jefe comunal cabrerino es totalmente distinta, pues recordemos fue denunciado por su pareja por violencia intrafamiliar, grafica de cierta forma una mayor consideración que tiene la justicia cuando se trata de personalidades públicas.

Lo anterior, porque en una audiencia en la cual sólo se debía comunicar las imputaciones que pesaban contra él, de pronto se transformó en un juicio con alegatos a favor y en contra, que dilataron la sesión por cerca de dos horas.

La razón fueron las diversas intervenciones efectuadas por el abogado defensor del jefe comunal, que fueron permitidas por la magistrado, que bajo la justificación de querer hacer bien su trabajo e informarse sobre una carpeta de la Fiscalía, de la cual no tuvo acceso, dilató una audiencia que con “un hijo de vecino” no tomaría más de 20 minutos.

Incluso el jurista se dio maña de solicitar la postergación de la audiencia, sosteniendo que la ya mencionada carpeta del Ministerio Público no reunía todos los antecedentes, por lo cual no podía procurar el legítimo derecho de defensa, cuando recordemos que la formalización de cargos es sólo para notificar formalmente que una denuncia judicial pesa sobre un sujeto de derecho.

Afortunadamente la jueza no consintió a la petición del abogado, pese a demostrar una paciencia extrema en permitir las intervenciones del jurista, lográndose finalmente desarrollar la audiencia e informar de las imputaciones al alcalde cabrerino.

Quizá sea un tema de tener buenos abogados, como el jurista que acompañó a Gierke, quien ostentó en varias oportunidades tener un ejercicio profesional de más de 20 años, que la clase política tenga un tratamiento sino mejor, no similar al resto de los ciudadanos.

 

Vale recordar emblemáticos casos en donde personalidades políticas han desfilado por los tribunales de justicia, saliendo al “final sin polvo y paja” de todas las imputaciones, o recibiendo penas alternativas por delitos que si bien no tienen una connotación antisocial, afectan a todos los chilenos.

Quizá sea el único caso en Chile en donde un personero ligado al poder fue condenado e incluso enviado a la cárcel, el juicio contra el desaforado senador Jaime Orpis, lo que confirma la regla que las personalidades políticas tienen “más vidas que un gato”, cuando se habla de temas legales.

Para qué vamos a entregar en detalles en las regalías, cuando aún está latente el arresto domiciliario en Frutillar del mismo ex congresista, que como recordemos es la única excepción en el país en recibir -verdaderamente- el peso de la ley.

 

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