lee nuestro papel digital

Editorial

Desempeño de los funcionarios públicos versus política

Sería positivo que las nuevas autoridades comunales que asumen en algunas comunas de la provincia de Biobío, analicen bien y respeten los años de carrera que muchos de lo que integran las reparticiones. No por devolver un favor o favorecer a una amistad, van a destruirle la vida a un padre o madre de familia.


 Por La Tribuna

30-11-2016_20-33-021editorial.gif

Cada cambio de administración presidencial o municipal se transforma en la pesadilla de cientos de miles de funcionarios públicos a lo largo del país. La razón: la nueva autoridad trae a un equipo de trabajo a la cual le deben retribuir su labor en la campaña con un puesto en alguna organización. Esto pone en amenaza a los colaboradores de cada institución, quienes no saben si podrán continuar trabajando pasado el 31 de diciembre de cada año.

El problema mayor es que, si bien se justifica que los jefes de gabinete, los periodistas, administradores y todo aquel que es de la confianza directa del jefe comunal o del servicio se vaya sin preguntar, sin embargo, existe una cantidad importante de personas, conductores, secretarias, trabajadores sociales, ingenieros, prevencionistas y tantos otros, que no se dedican a la política, si no a trabajar.

Actualmente existe un dictamen de Contraloría, que permitiría darle seguridad a aquellos que siendo bien evaluados en sus trabajos, corren peligro. Ahora no pueden ser despedidos tan fácilmente.

Pero más allá de los dictámenes de contraloría o las normativas que se impulsen a favor de los trabajadores públicos, lo cierto es que el discurso de unidad que promueven en sus campañas, no se refleja en sus actos.

Sería positivo que las nuevas autoridades comunales que asumen en algunas comunas de la provincia de Biobío, analicen bien y respeten los años de carrera que muchos de lo que integran las reparticiones. No por devolver un favor o favorecer a una amistad, van a destruirle la vida a un padre o madre de familia.

Generalmente la opinión pública es injusta con el funcionario del Estado. Molestan las malas caras con las que atienden y lo que sucede es que, sólo otra persona que trabaje en atención de personas, podría entender lo complejo y estresante de estos cargos y que muchas veces, pese a lo que se piensa, no están remunerados como se hace alarde en las redes sociales o algunos medios de comunicación.

Existen cargos políticos de personas que se contratan para no hacer absolutamente nada. No están claros sus roles y se dedican a abrirle la puerta del auto a sus “padrinos” y no es raro verlos fumar en las plazas y calles de la ciudad o tomando café, pero el grueso de los funcionarios, soportan extensas jornadas de atención y papelería que merecen respeto.

 


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes