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Editorial

Candidatos limpios: la primera norma

Resulta curioso que existan candidatos al “honorable” concejo municipal, que con un pasado oscuro y con ilícitos condenados por la justicia, tengan aún el descaro de presentarse para los comicios. Sí, la ley se los permite, pero es irrazonable.


 Por La Tribuna

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La situación actual de la política: desprestigiada y con una gran pérdida de confianza, trae como consecuencia, el desinterés. De ahí la necesidad que los partidos políticos cumplan una misión exhaustiva al momento de presentar sus diversos candidatos.

La mínima conducta fuera de norma, debe ser cláusula principal  -independiente de lo que manifieste la ley- para tomar la decisión de no apoyar eventuales personas con aspiraciones a cargos de elección popular. Así debe ser o así correspondería.

La única opción de reencantar a la ciudadanía, es bajo la premisa que la honestidad y la transparencia, se debe visualizar en los actores que manejan el poder. Esto requeriría de un cambio de pensamiento y comportamiento que es muy difícil de pensar que se podría cumplir sin leyes. No somos lo suficientemente desarrollados como para actuar con probidad y ética si una ley no lo indica.

Pero, por otro lado, resulta curioso que existan candidatos al “honorable” concejo municipal, que con un pasado oscuro y con ilícitos condenados por la justicia, tengan aún el descaro de presentarse para los comicios. Sí, la ley se los permite, pero es irrazonable.

Para ser político, hay que tener un pensamiento diferente, en donde ese ensuciado concepto de la vocación de servicio público, se aplique, no sólo cuando se está en los cargos, también en la familia, en las organizaciones y en el trabajo, es decir, en toda hora del día a lo largo de la vida.

El gobierno de Piñera y de Bachelet, han sabido de ello. Varios de sus ministros, gobernadores o cargos designados por estas autoridades, tuvieron que dejar sus responsabilidades de forma abrupta al descubrirse vínculos pasados con hechos cuestionables. Incluso muchos de ellos ni siquiera habían sido probados, pero la fuerza de los rumores, provocaron lo contrario.

Por eso, extraña que en Los Ángeles, se permita que existan candidatos a concejales que han tenido serios problemas con la justicia, sobre todo por conductas irresponsables y faltas a toda ética.

Por estas razones es importante que usted vote, porque si no lo hace, existe la posibilidad que el mal comportamiento y la corrupción siga creciendo. La ciudadanía es la única capaz de sacar a esa gente del camino e instalar políticos a la altura de lo que se espere, más allá si son de izquierda, centro o derecha. Eso hoy es prácticamente un detalle. Son las personas y los equipos de trabajo los que valen. Cuando hay una verdadera voluntad de hacer crecer y desarrollar una comunidad, los cambios son posibles. Vote. Hágalo por sus hijos, su futuro y el de su entorno.

 

 

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