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Editorial

Para este trabajo no habrá reforma

Ya una vez consolidada en la empresa, su jornada de trabajo tomará mayor normalidad, pero siempre existirá la posibilidad de que ocurran imprevistos a cualquier hora.


 Por La Tribuna

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Siempre se discute mucho acerca de los derechos que deben tener los trabajadores de nuestro país. Las horas de trabajo, las condiciones para realizar los oficios, la dignidad y las remuneraciones.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, se mantiene uno de los oficios más difíciles de la historia. Esto porque aquí no se aplica norma laboral alguna, sino todo lo contrario, una esclavitud voluntaria a la que se someten estas personas, no con el fin de salir adelante, si no por el futuro de su empleador. Nada más.

En este trabajo no existe el horario y mucho menos vacaciones. Dentro de los requisitos y características está expresamente estipulado que en el 99% de los casos, los realice una mujer, salvo contadas ocasiones.

Una vez contratada para este oficio, los primeros meses serán los más difíciles. Habrá que trabajar en largas jornadas, sin descanso. Aquí la labor está combinada en tareas de seguridad, aseo, cocina y atención de salud, entre otras.

Luego, con el paso del tiempo, se irán asignando nuevos desafíos, siendo la mayor satisfacción que su empleador logre comunicarse y avanzar paso a paso hacia su desarrollo.

Ya una vez consolidada en la empresa, su jornada de trabajo tomará mayor normalidad, pero siempre existirá la posibilidad de que ocurran imprevistos a cualquier hora.

En esta etapa, de crecimiento medio, se incluirá labores que pueden ir desde chofer privado a psicóloga, siempre dejando de lado las remuneraciones e inclusive en muchos casos el reconocimiento del jefe, quien pasa por un periodo de crisis, donde la responsabilizará a ella de todo e incluso querrá despedirla en muchas ocasiones.

Luego, después de 25 ó 30 años de servicio, el contrato llega a término parcial, ya que el jefe genera su propia compañía, donde la participación de esta trabajadora se remitirá a cuidar y dar cariño a los nuevos sub gerentes.

Por medio de esta metáfora, queremos reconocer la gran labor de todas las madres. Ayer se celebró su día y realmente es digno de destacar todo el esfuerzo que hacen con la única misión de hacer felices a sus hijos, educarlos y darles valores.

El amor de una madre es irremplazable. Existen algunas más cariñosas, más cercanas o más independientes, pero lo cierto, es que es la labor más noble que tiene la humanidad.

Los hijos muchas veces no tienen la oportunidad de reconocer esta labor. Incluso algunos en el orgullo tras una discusión desconocen todo este cariño y esfuerzo.

Es por ello que en estos tiempos tan negativos que vivimos como sociedad, tenemos un buen momento para hacer un alto, dejar todo lo malo de lado y saludar a las madres con un abrazo y un beso sincero por permitir que las generaciones de todo el mundo se sigan desarrollando y saliendo adelante. Feliz día a todas las madres.

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