domingo 22 de septiembre, 2019

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Editorial

Se acabó la ampolleta

Con el fin de los dispositivos tradicionales, se tendrá que invertir más de 3 mil pesos por cada bombilla, mientras actualmente no pasan de 700 pesos.


 Por LESLIA JORQUERA

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Queda poco. Tras 132 años de historia en nuestro país, el filamento metálico con el que veíamos si la ampolleta estaba quemada o no, será sólo parte de la historia y este objeto tecnológico creado por Thomas Alva Edison en 1880, no será otra cosa que un elemento para coleccionistas.

Chile se sumará a la Unión Europea, Argentina, Canadá y México, quienes a través de políticas de Estado erradicaron estas bombillas para dar paso a la iluminación económica.

En estricto rigor, la salida de las ampolletas incandescentes se inició el 18 de diciembre de 2013, donde se indicó que sólo se podían vender aquellos focos con mayor eficiencia energética. Por esta razón es que durante el transcurso del primer semestre de 2014, las ampolletas tradicionales de más de 40 watts, salieron del mercado.

Pues bien, ahora le toca al resto de dispositivos que quedan, que darán paso a la ampolleta conocida como Lámpara Fluorescente Compacta (LFC), a las luces Led o las eco-halógenas.

De acuerdo a los indicadores, en Chile se venden aproximadamente 35 millones de unidades al año, y cada dispositivo tiene una vida útil de entre mil a 2 mil horas.

¿Dónde está el problema? Claramente en el costo.

Con el fin de los dispositivos tradicionales, se tendrá que invertir más de 3 mil pesos por cada bombilla, mientras actualmente no pasan de 700 pesos.

Si bien, la nueva implementación, pone al país a la vanguardia en materia de eficiencia, no ha quedado claro cuáles van a ser los mecanismos para que el bolsillo de las personas no se vea afectado.

El gobierno, a través del ministro de Energía, Máximo Pacheco, tiene ahora la tarea de analizar los métodos con los cuales se puede subsidiar este tipo de implementos para las familias vulnerables, pero también para la clase media, ya que si una casa usa en promedio 8 ampolletas, no es tan fácil pasar de un gasto de $5.600 a $24.000 sólo en los dispositivos.

La tecnología Led, debe también abrirse el paso en el territorio, ya que es una de las herramientas lumínicas de más bajo consumo y costo que existe en el mercado, pero, si se permite como política de Estado, un plan de acceso a estas nuevas herramientas, sin duda alguna, que será más fácil de socializar el cambio.

En materia energética, Chile debe velar por lo que ocurrirá en los próximos 30 a 40 años. Los proyectos hidroeléctricos que se pretenden desarrollar, así como las energías no convencionales, deben subsistir con la demanda actual de los chilenos y su industria. A nivel de ciudades, los municipios y las distribuidoras, también deben implementar elementos de eficiencia, como postes led o paneles en los techos.

Es hora de cambiar la mentalidad, desde las instituciones a la comunidad.

 

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