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Editorial

Casos sin resolver: ¿inoperancia en la investigación o crimen perfecto?

En los últimos meses, una serie de casos entregados a la Policía de Investigaciones de Los Ángeles (PDI) no han tenido los resultados que se esperaban y han dejado un manto de dudas respecto al trabaj


 Por La Tribuna

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En los últimos meses, una serie de casos entregados a la Policía de Investigaciones de Los Ángeles (PDI) no han tenido los resultados que se esperaban y han dejado un manto de dudas respecto al trabajo que se está realizando.

Ejemplos hay muchos. En el mes de agosto, el reportero Ángelo Quezada fue asesinado en las afueras del local Casa Blanca de calle Mendoza. De acuerdo a las características del crimen, no pareciera ser un hecho premeditado, organizado por una mafia o realizado por expertos, simplemente se trató de una certera puñalada a la altura del tórax que le dio la muerte.

En este homicidio se genera una extraña confusión.

Investigaciones tiene en la ciudad de Los Ángeles una Brigada de Homicidios y, más aún, Concepción también. Sin embargo, dos meses después del asesinato se tuvo que traer un equipo de la BH de Santiago a periciar el lugar, ¿por qué? ¿acaso a nivel local algo no está funcionando? ¿son actividades por mera publicidad para mostrarle a la comunidad que se está trabajando? Lo que está claro es que –aparentemente- se trata de un asesinato callejero de mala calaña, el cual se ha transformado en un asunto de alta complejidad para la PDI.

Otro ejemplo. Todo un enigma policial ha resultado la desaparición de Juan Diego Aguayo Díaz, el joven de 29 años del cual se perdió toda pista desde el viernes 1º de agosto en Los Ángeles.

Luego de la denuncia por presunta desgracia, nuevamente la PDI se hizo cargo a través de la Brigada de Homicidios, sin que hasta el momento exista antecedente alguno sobre su paradero, posible asesinato o muerte natural.

Los últimos meses de 2014, el entonces prefecto de Investigaciones de Los Ángeles se fue en “comisión de servicio” por varias semanas a la capital, quedando la zona sin su máxima autoridad, aparentemente por problemas personales. ¿Tiene la culpa de esto la familia de Ángelo Quezada o de Juan Diego?

Fuentes de La Tribuna aseguran que la dotación de la PDI a nivel provincial no alcanza ni al tercio de lo que debiera haber para un óptimo trabajo investigativo, pero no pareciera que alguien estuviera demandando públicamente la necesidad de contar con más efectivos.

Por otra parte, hace falta crear un Departamento de Comunicaciones al interior de la entidad para que pueda dar a conocer de mejor forma a la opinión pública los procedimientos exitosos que realizan o, de lo contrario, tener una coordinación con Concepción, como lo hace Carabineros. Ellos sí mantienen un reporte diario para los medios de prensa acerca de su actuar en las calles combatiendo el crimen, de tal manera que la comunidad sabe de sus procedimientos y los conoce a tiempo, por lo que se ve un mayor trabajo en terreno, lo que no ocurre con Investigaciones en Los Ángeles.

Hoy la PDI tiene una nueva autoridad. La comunidad exige que se le dé la seriedad necesaria a la Institución, específicamente para resolver los problemas internos, las investigaciones y la relación con la comunidad y la prensa, ya que esta serie de inconvenientes sólo generan elucubraciones o rumores que dañan el prestigio de la PDI, debido a que, ante el fracaso, lo primero que la comunidad opina -con o sin fundamentos- son posibles participaciones de los efectivos en los hechos, lo que no hace más que generar un mal ambiente.

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