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Edición Aniversario

Por qué son tan importantes los diarios en la historia local

Aunque algunos fueron fugaces y otros, como La Tribuna, han subsistido en el tiempo, los medios escritos han sido capaces de ilustrar la preocupación e inquietud por los sucesos de ese tiempo, empujaron ideas e iniciativas, además de confrontar opiniones y puntos de vista.


 Por Juvenal Rivera

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En un ejercicio de imaginar a Los Ángeles hacia el año 2150, un atribulado padre debe ayudar a su hijo a hacer una tarea sobre los tornados que han asolado la ciudad. Es que al niño se le pidió hacer una composición para su colegio sobre esos fenómenos de la naturaleza.

O supongamos que un agudo historiador de esa época futura necesita fuentes de información fidedigna para una sesuda investigación sobre lo acontecido con el estallido social de 2019 en la zona.

Lo más probable es que ese progenitor y ese investigador recurran a la misma fuente de información: el diario.

Es que si hay algo que es inherente a la palabra escrita es que son reflejos de su tiempo, son retazos de sucesos y acontecimientos, la mayoría de las veces relacionada con los asuntos o preocupaciones de los habitantes de su época.

Desde que Gutenberg inventó la imprenta, los diarios han tenido una importancia cada vez mayor. De hecho, en nuestro país, la publicación de la Aurora de Chile, obra de fray Camilo Henríquez, fue uno de los hitos más relevantes en el proceso de la Independencia Nacional porque supuso la incorporación de nuevas ideas y conceptos para sus lectores.

Lo mismo aconteció en su momento con Los Ángeles cuando el 1 de noviembre de 1864, el cronista Pedro Ruiz Aldea lanza “El Guía de Arauco”, la primera publicación que vio la luz en este territorio.

Se confeccionaba en la imprenta “Guía Laja”, que funcionaba en calle Valdivia, frente a la plaza de armas. El primer número apareció el 1 de noviembre de 1864 y el último el 25 de enero de 1866. Se editaba una vez a la semana y se publicaron 70 volúmenes.

Fue el principio del periodismo local con publicaciones que duraron muchos años y otros que tuvieron una vida muy efímera, que surgieron solo para las elecciones y con el fin específico de propagar ciertas ideas políticas, en no más de cuatro hojas y a tres o cuatro columnas.

Sin embargo, pese a lo fugaz de su existencia, dichos diarios o semanarios ilustraron la preocupación e inquietud por los sucesos de ese tiempo, empujaron ideas e iniciativas, además de confrontar opiniones y puntos de vista.

De hecho, la historia de Los Ángeles y de buena parte de las comunas de la provincia de Biobío se puede observar con nitidez a partir de la Guía de Arauco que, aunque solo funcionó poco más de un año, fue clave en expresar las inquietudes de la población de ese entonces que no tenía caja de resonancia mayor para manifestarlo.

Ruiz Aldea era un hombre perseverante. El 1 de agosto de 1866 lanzó el primer ejemplar de otro medio: “El Meteoro”, que se publicaba una vez por semana (los días sábado en la tarde). Más de 10 años después vería su último número (marzo de 1876) con 455 volúmenes en una edición a cuatro páginas. Su fin específico, según su fundador, era “representar y promover los intereses de la provincia de Arauco (ahora de Biobío)”. Aunque Ruiz Aldea murió de tuberculosis en 1870, el periódico se siguió editando de la mano de Wescenlao Fuentealba y de Federico Muñoz.

El tercer periódico angelino fue “El Laja” (en esos años no existía la comuna de Laja) que sólo se publicaba los sábados. Se presentaba como “órgano de los verdaderos intereses de la provincia de Arauco”. El primer ejemplar es del 10 de abril de 1873 y vería el fin de sus días el 10 de abril del año siguiente. Su origen fue eminentemente político: proclamar la candidatura a la presidencia de Federico Errázuriz. Su redactor fue Washington Chuecas que tuvo las colaboraciones de Marcos Latapia y Diego Recabarren (quien era rector del Liceo de Hombres). Alcanzó a sacar 90 publicaciones en sus ediciones de ocho páginas.

El 15 de enero de 1876 surge “El Bío-Bío” con directrices súper claras: “periódico político, literario y comercial”. Se editaba dos veces a la semana y constaba de cuatro páginas que se sacaban en la imprenta Biobío. Haciendo honor a su origen, proclama la candidatura de Aníbal Pinto a la Presidencia (cargo del cual fue investido en ese mismo año). Sus redactores fueron Agustín Espinoza, Santiago Arancibia y Anfión Muñoz. Solo sacó 66 ejemplares en menos de un año de existencia.

De ahí vienen varios medios escritos, todos movidos por temas político-electorales. En 1892 es el turno de “El Pueblo”, periódico también definido como “político, literario y comercial” aunque con una orientación política claramente conservadora. En respuesta, ese mismo año se lanza “El Progresista”, también de corte “político, literario y comercial” pero reconocido como “órgano de la Agrupación Democrática”.

El 28 de enero de 1894 ve la luz “El Bilbao”, de muy efímera vida. Fue editado en la imprenta La Unión y solo alcanzó a salir a público en siete ocasiones, cerrándose un mes después (25 de febrero de 1894).

El 15 de noviembre de 1896 se edita el primer ejemplar de El Aliancista que, a diferencia de las otras publicaciones, tuvo dos particularidades muy relevantes: se editaba a diario (salvo los domingos) y tuvo larga vida. Su impulsor fue el doctor Carlos Munita con las colaboraciones de Antonio Bórquez, Róbinson Bascur, el poeta Ramón Arancibia, Salustio Bastidas, José Miguel Hermosilla y Domingo Contreras Gómez.

Justo cuando empezaba a decaer, Contreras Gómez decide tomar la dirección de ese medio aunque resuelve un cambio relevante: le cambia el nombre a “El Siglo”, el que se mantuvo en circulación hasta el 30 de junio de 1932. Buena parte de lo que sucedió en Los Ángeles en los albores del siglo pasado fue publicado en las seis páginas, escritas a seis columnas, de ese medio escrito.

La posta fue tomada por el diario Las Noticias que vio el final de sus días hacia 1963. Es que algunos años antes, en junio de 1958, un grupo de vecinos de la ciudad encabezados por Domingo Contreras Quintana, daba forma al diario La Tribuna, que ya suma 62 años de contar lo que ha pasado, no únicamente en Los Ángeles, sino que en toda la provincia de Biobío.

Y ya no lo hace solo en el formato de tinta y papel. Se apoya en las herramientas tecnológicas digitales, para estar presente en las plataformas que son propias de este tiempo: sitio web y redes sociales.

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