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Economía

Desde ProChile resaltan la necesidad de posicionar el sector vitivinícola del Valle del Biobío

El director de la entidad en la región, Renato Segura, enfatizó el desafío de generar una marca que identifique las variedades de vinos “patrimoniales” que se producen en la provincia.


 Por La Tribuna

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Escondidas en viejos viñedos, en la zona sur de Chile, cepas tintas y blancas como Cinsault, Carignan, País, Moscatel y Semillón, entre otras, han tenido un despegue valorado por críticos y consumidores, y este año son parte del plan sectorial de ProChile para la promoción del vino en el mundo.

Y uno de esos lugares se encuentra en esta zona –específicamente- en el Valle del Biobío, viñas que son productoras de algunas de las variedades de vino llamadas patrimoniales, y que son parte fundamental de las tradiciones tanto de la provincia como del país.

En relación al plan sectorial que está promocionando Prochile, su director Alejandro Buvinic, explicó que “algunos hablan de nuevas cepas, pero la verdad es que son parte de la historia de Chile y fundamentales en nuestro patrimonio vitivinícola. Hay algunas parras que con facilidad traspasan los 100 años y su proceso de producción se ha ido heredando de generación en generación”.

Del mismo modo, el subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, relevó la importancia de “hacer partícipe en todos los niveles a pequeños productores e industriales, de los beneficios de los mercados preferentes en los que el vino chileno está presente. No es casualidad que el vino chileno sea el cuarto en el mundo, lo que habla del tremendo potencial de este producto y por eso seguiremos apoyando con la misma fuerza para que estas cepas tradicionales del país puedan posicionarse de igual forma en estos mercados”.

LA RIQUEZA DEL SECTOR EN LA PROVINCIA

En la provincia de Biobío la producción de los viñateros es de alrededor de 240 hectáreas alcanzando una producción de un millón 600 mil kilos de uva lo que redunda en 900 mil litros de vino, donde destaca el malbec de la zona de San Rosendo, mientras que en Cabrero y Yumbel prima la cepa país, algo de cabernet sauvignon y la blanca Italia.

Una importante y relevante variedad, la que según ProChile debe ser aún más potenciada, y que pase a ser reconocida y representativa de la zona.

En esta línea, el director regional de ProChile en Biobío, Renato Segura, sostuvo que “nosotros necesitamos posicionar como provincia el Valle de Biobío, hoy estamos entrando con mucha fuerza, pero resulta que no se hace mucho la diferencia entre el Valle del Itata y Biobío, inclusive este último tiene mucha más tradición desde el punto de vista de la producción, es decir, hay productores que ya vienen de generaciones que han estado desarrollándose en el área vitivinícola”.

A lo que agregó que “es ahí donde tenemos un desafío como provincia, que es generar una marca, el Valle del Biobío como que no suena mucho porque se enreda con la provincia o la región del Biobío, entonces necesitamos generar una marca que envíe al mercado internacional el mensaje que somos productores de vino”.

TRABAJO CONJUNTO

Consultado sobre los lineamientos de trabajo para generar una marca que identifique la producción vitivinícola de la zona, Renato Segura, manifestó que “yo creo que este es un trabajo conjunto, hay que recordar que ProChile es una instancia facilitadora, que promueve, pero en definitiva, quienes son los que van a exportar son las empresas, entonces yo creo que el gran llamado acá es a hacer un trabajo en conjunto”.

“Nosotros como ProChile podemos hacer los mejores esfuerzos en apoyar a las empresas, capacitarlas, pero si en definitiva las empresas no toman esto como un trabajo, claramente no vamos a llegar a buen puerto”, dijo Segura.

Finalmente, el director regional de ProChile, destacó que “el gran desafío que tenemos hoy, es cómo logramos que instituciones públicas como ProChile, los gobiernos locales como la Gobernación, municipios, y empresas, generemos un valor de marca en la provincia que nos permita –efectivamente- llegar con nuestros productos diferenciados al mercado, y que, además los valora de una forma bastante generosa”.

EL ORIGEN Y LA IMAGEN DEL PRODUCTO

Lo que destaca a primera vista de un producto, y hace que el consumidor lo prefiera o elija, es su imagen, refiriéndose al envase de este, en donde es importante dar una información clara y representativa de este, diferenciándolo de los demás.

Al respecto, la diseñadora industrial y socia fundadora de la empresa de diseño Bigtree, explicó que “es importante desarrollar en forma adecuada todo el estudio previo y análisis estratégico que hay detrás de un producto, donde -al final- el envase sea elocuente y consecuente con la historia que tiene la empresa, y finalmente eso se lea y lo pueda recibir en forma correcta el consumidor y se genere la compra del producto”.

A ello agregó que lo importante es siempre recalcar y tratar de  extraer cuáles son los beneficios, los recursos específicos que tiene el desarrollo de los vinos en esta zona en particular, a diferencia de lo que es en otros valles o zonas vitivinícolas.

“Obviamente cada valle va a tener su particularidad con el tema climático, la tierra, el origen, pero ahí, en destacar el origen del producto, es de donde se puede hacer una propuesta de valor interesante. Hay que analizarlo para desarrollar esta marca, y finalmente hacer un producto en que esta marca englobe a todos los productores y viticultores que trabajan en esta zona de Biobío, pero de todas maneras yo creo que eso va a ser bien interesante”.

Finalmente, Hidalgo expuso que “Una vez que tú tienes claro cuáles son las características propias de tu producto, tu generas esta oferta de valor, y a la vez un relato, y eso es importante, hacer que ese relato sea interesante, vendedor, atractivo para el consumidor, pero –básicamente- pasa porque afuera en el mundo los consumidores están cada vez más habidos a consumir productos que tengan una identidad, una historia, que no son productos masivos, en general, los consumidores estamos siempre tendiendo a buscar cosas que sean más particulares, más especiales, y en ese sentido este tipo de productos cobra una relevancia súper interesante en el mercado”.

¿QUÉ SON LOS VINOS PATRIMONIALES?

De acuerdo a  la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), el patrimonio agrario son todos aquellos productos y/o procesos que tienen una significación social y simbólica y que además son parte de la historia y el desarrollo particular de una comunidad asociada a un territorio específico.

Se incluyen en esta definición las uvas o procesos de vinificación que cumplan con esas características, pero más que “uvas patrimoniales” lo trascendental radica en las tradiciones y el rescate de su historia, que considera varias generaciones antecesoras.

En Chile estas cepas corresponden al Semillón, Carignan, Cinsault, País, Moscatel de Alejandría y Malbec, provenientes de los Valles Secano Interior del Maule, en la Región del Maule y de Itata en las regiones de Ñuble y Biobío.

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