miércoles 21 de agosto, 2019

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Carretera hídrica submarina: el otro proyecto que busca arremeter en Biobío

La idea de llevar agua desde Biobío al norte ronda en varias empresas desde hace años. Una empresa francesa propuso al MOP hacerlo tomando del caudal en la desembocadura del río. Por ahora espera respuesta. La Sociedad Agrícola de la región enjuicia el proyecto y sus alcances. ¿Se trata de una mejor alternativa?


 Por La Tribuna

4.1 carretera hidrica
A serpentine stretch of the California Aqueduct in Palmdale, along mile post 327.50 on February 7, 2014.

La idea de llevar agua desde Biobío al norte ronda en varias empresas desde hace años. Una empresa francesa propuso al MOP hacerlo tomando del caudal en la desembocadura del río. Por ahora espera respuesta. 

La Sociedad Agrícola de la región enjuicia el proyecto y sus alcances. ¿Se trata de una mejor alternativa?

Por Claudia Robles y Sebastián Carrizo
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Una carta fue lo que encendió la mecha. El sábado pasado, el presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío, José Miguel Stegmeier, y el presidente de la Multigremial de Biobío, Jorge Guzmán, enviaron una misiva al diario El Mercurio para evidenciar los riesgos de la “carretera hídrica” que se discute para Biobío. Una idea que ha surgido desde la empresa privada, a semejanza de lo que se realiza en otros lugares del mundo, que no ha dejado a ninguno de los involucrados indiferentes. Inmediatamente desde Francia se contactaron con Diario La Tribuna los directivos de la empresa Vía Marina, la cual está desarrollando el proyecto Aquatacama. El objetivo de los líderes de esa idea era responder a los cuestionamientos que surgen desde Biobío.

En lo práctico, Aquatacama tiene una diferencia grande con los otros proyectos que se prevén para la zona. Según se desprende de su comunicación oficial, su objetivo es el mismo que los otros proyectos pero con una vía submarina que llevará agua hacia el norte tomada prácticamente en la desembocadura de los ríos de Biobío y Maule. Allí donde el punto de salinidad es el máximo permitido, que puede ser unos kilómetros río arriba, se instalará la bocatoma que, según dicen, tomará sólo una pequeña fracción del caudal en los meses de invierno para llevarlo al norte y ayudar a irrigar zonas complicadas con la sequía y también para proveer de agua potable a localidades que van desde la Región de Valparaíso hasta Arica.

“Son receptores todos muy importantes desde el punto de vista de desarrollo económico y social del país”, dice desde Francia el socio director de Vía Marina, Félix Bogliolo. “Aunque las tomas de agua ideadas son reducidas en relación al caudal de esos ríos sureños, representan caudales suficientes para satisfacer todas esas demandas nortinas”, añade.

El directivo explica de manera detallada los beneficios que ve en la idea que maneja, a diferencia de los otros proyectos que extraen agua del caudal más arriba, incluso a la altura del río Queuco. El punto que más destaca es aquel de donde se toma el agua: “Es el punto donde río abajo, por definición, ya no puede haber más usos humanos y todos los usuarios de río arriba han sido debidamente servidos. Río abajo hay solo un único usuario, pero que es muy importante: los ecosistemas. Es la flora y fauna de la desembocadura y de la pluma del río en el mar”, comenta.

Ante este punto, su proyecto también tiene respuesta. “Aquatacama idea tomar agua en el límite de salinidad de algunos ríos de las regiones centro–sur de Chile; sólo una fracción de la diferencia (A-B) entre A: el caudal físico realmente medido en ese punto y B: esas necesidades de los ecosistemas debidamente evidenciadas por el estudio de impacto ambiental. Por ejemplo: el EULA de la Universidad de Concepción estaría muy capacitado para hacerlo”, explicó Bogliolo.

Félix Bogliolo.

El proyecto francés también prevé establecer un marco legal normativo que indique qué hacer cuando la diferencia A-B disminuya por razones estacionales o permanentes. “Es desgraciadamente previsible que el cambio climático disminuya tendencialmente esa diferencia, tanto por disminución de A (disminución de las precipitaciones) como por aumento de B (a temperatura más alta del agua de los ríos, las necesidades de los ecosistemas aumentarán con toda probabilidad). Con lo cual nuestro proyecto no molesta a nadie en las cuencas dadoras, ni los usuarios de río arriba, ni el usuario de río abajo (ecosistemas)”, completó el directivo.

DIFERENCIAS CON REGUEMOS CHILE

El otro proyecto que más se ha desplegado a nivel nacional es el de la Fundación Reguemos Chile, otra iniciativa privada que pretende levantar un proyecto al punto de hacerlo necesario socialmente y lograr su construcción. Vía Marina asegura que existe literatura científica que describe los estragos que causan los trasvasijes terrestres tradicionales, en específico en cuanto a la contaminación del recurso.

Al ser un proyecto submarino, Vía Marina asegura que no necesita más que una autorización de la Armada y no los terrenos y expropiaciones que necesitaría una vía terrestre. La empresa europea se plantea ser solamente la que traslade el recurso hacia el norte, dejando al Estado como distribuidor hacia las asociaciones de canalistas y en general los dueños de derechos de agua.

“Pero, sobre todo, la mayor ventaja de nuestro proyecto es que existe formal y legalmente: está ingresado en el sistema de concesiones del MOP y desde el 28 de mayo pasado ha entrado en su Etapa de Presentación durante la cual el Gobierno debe decidir si lo declara o no de interés público. El otro proyecto todavía no está ingresado, a pesar de llevar más de dos años indicando que se presentará al mes siguiente”, precisó Bogliolo.

ALERTA EN BIOBÍO

El tema, como es de esperar, mantiene alerta a los agricultores de Biobío. Muchos de ellos esperan que el proyecto de llevar agua al norte reduzca los caudales que riegan sus campos y sirven para su producción. En ese sentido, el presidente de Socabío, José Miguel Stegmeier, reafirmó sus dichos en La Tribuna con respecto al proyecto terrestre que se trabaja para la zona.

Tenemos serios cuestionamientos respecto del proyecto de carretera hídrica que propone extraer aguas del río Queuco, tributario del Biobío. Existen en esa propuesta de la Corporación Reguemos Chile groseras contradicciones al contrastar la realidad en cuanto a disponibilidad de agua, derechos de aprovechamiento otorgados, eventuales impactos  ambientales, impactos económicos en diversos ámbitos, como son el agrícola, forestal, energético y sanitario”, expresó.

“El sólo hecho de que se pretendan extraer recursos hídricos de nuestras cuencas en zonas precordilleranas, a una cota que coincide precisamente con el inicio del aprovechamiento para diversos usos de estos recursos hídricos, nos obliga, desde una mirada provincial y regional, a estar muy atentos para evitar que por un proyecto de esta naturaleza, se dañen nuestras propias opciones de desarrollo e incluso se puedan afectar negativamente aquellas que hoy sustentan nuestras economías locales”, añadió.

Uno de los temas que, se dice, beneficiará al país es reactivar la producción agrícola del norte, la cual viene decayendo por la grave sequía que la afecta. En ese sentido Stegmeier es enfático: “Resulta entonces muy absurdo que restemos capacidad de riego en Biobío, con todas las consecuencias directas e indirectas que esto significa, para satisfacer necesidades hídricas de regiones del norte, que no marcarán una diferencia mayor con lo que nosotros localmente podamos producir”.

El dirigente gremial también cita un ejemplo que, a su juicio, refleja el problema que se podría generar. Éste sucedió con la construcción del canal Laja-Diguillín. “Se construyó este canal, que derivó aguas del río Laja hacia Ñuble, generándose una serie de conflictos y finalmente no satisfaciendo plenamente a los propios eventuales beneficiarios, los nuevos regantes y por supuesto menos aún a los que dejaron de disponer de estos recursos en Biobío. Amén de reducir considerablemente la disponibilidad de agua en el Lago Laja, de dañar a los Saltos del Laja y de incorporar menos aguas al río Biobío, con las consecuencias que esto significa en las zonas de mayor población de nuestra Región, como es el Gran Concepción”, comentó.

Por último, Stegmeier respondió cuál es su parecer con respecto al proyecto submarino, que toma las aguas en la desembocadura de los ríos.

“La verdad es que en primera instancia y en términos generales, no vemos que pudiera afectar a la provincia de Biobío y a nosotros los agricultores y otros usuarios en particular. Podría ser una opción interesante y viable, en tanto, por supuesto, cumpla con todos aquellos requisitos de carácter ambiental y ecológico, de tal manera no se afecte nuestra zona costera. Por lo tanto, si se trata de buscar una solución de abastecimiento de agua dulce para las regiones de nuestro norte chileno, tiendo a pensar que podría ser una correcta alternativa. Evidentemente debe contrastarse, desde el punto de vista económico y ambiental, con lo que hoy ofrecen también otras alternativas, como por ejemplo, la desalinización”, cerró.


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