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La Tribuna

Tomás González, de leyenda olímpica a autofinanciarse: la cruda realidad del deporte chileno

por Norman Matus Matus

A sus 40 años, el histórico gimnasta chileno regresó al circuito internacional con un destacado noveno lugar en Cottbus, evidenciando vigencia deportiva, pero también las brechas de financiamiento que afectan a los atletas nacionales.

Tomás González en plena rutina de suelo durante su regreso al circuito internacional en Cottbus, donde demostró vigencia y competitividad a sus 40 años / Cedida

"Me sentí muy bien, pero mis ahorros no me dan para pagarme todo el circuito". La frase de Tomás González no es solo una declaración honesta tras su regreso a la competencia en la Copa del Mundo de Cottbus hace algunas semanas. Es un diagnóstico incómodo del modelo deportivo chileno.

González Con 40 años y cinco temporadas fuera de la alta competencia, volvió a la competencia y marcó 13.500 puntos en suelo, quedando noveno entre 30 competidores.

Para Frano Giakoni Ramírez, director de la carrera de Entrenador Deportivo UNAB, la vuelta a las competencias no fue una participación testimonial, "fue rendimiento real, fue capacidad competitiva vigente, fue experiencia transformada en ejecución. Y, sin embargo, fue autofinanciado".

LA REALIDAD EN LOS DEPORTISTAS NACIONALES

Según el docente, desde la gestión deportiva, aparece el primer nudo crítico para los deportistas: la planificación presupuestaria y los criterios de selección. "Las federaciones trabajan con recursos limitados y deben definir prioridades. Eso es comprensible, pero cuando un deportista histórico, con trayectoria olímpica y aún competitivo, debe costear pasajes, alojamiento oficial y gastos logísticos de su bolsillo, la pregunta deja de ser emocional y pasa a ser estratégica".

El alto rendimiento no es solo medalla inmediata. También es capital simbólico, experiencia transferible y mentoría en acción. "Un atleta de 40 años compitiendo en el circuito internacional no solo busca resultados personales. Genera visibilidad, eleva estándares y demuestra longevidad deportiva. Eso, en términos de marca país, también tiene valor", sostuvo.

La evidencia científica respalda algo que González menciona con claridad: a los 40 años la recuperación es distinta. El cuerpo requiere adaptación progresiva de cargas, planificación milimétrica y soporte multidisciplinario. Volver tras cinco años implica riesgo físico y psicológico. Y hacerlo sin respaldo estructural aumenta la carga.

Aquí, a juicio del director de la carrera de Entrenador Deportivo, surge el segundo punto clave de gestión: el financiamiento individual versus el sistema de apoyo. "Cuando el modelo depende del autofinanciamiento para sostener trayectorias, se transforma en un filtro económico. No siempre compite el mejor preparado, sino el que puede pagar. Eso tensiona el principio meritocrático del deporte. No se trata de cuestionar que la federación priorice a gimnastas jóvenes o proyectables. El recambio es necesario. Pero el caso expone una debilidad estructural, la falta de esquemas mixtos que permitan coexistir desarrollo y experiencia".

Además, hay una dimensión poco discutida: el retorno de imagen. Un referente como González compitiendo en Alemania, siendo el hombre más longevo del torneo y recibiendo reconocimiento internacional, proyecta una narrativa potente sobre resiliencia y profesionalismo. "En marketing deportivo, eso tiene impacto".

El propio deportista lo asume con humildad. No habla de medallas, habla de proceso. Pero también reconoce que costear cuatro fechas más del circuito implica "hartos millones". Y ahí aparece la realidad dura: la pasión no paga boletos.

"Chile ha avanzado en infraestructura y eventos internacionales. Pero la gestión del alto rendimiento sigue mostrando brechas, cuando se trata de sostener trayectorias largas y retornos competitivos. No es solo un tema presupuestario. Es de modelo", enfatizó.

¿DEBE EL SISTEMA FINANCIAR CADA INTENTO INDIVIDUAL?

A juicio del docente, ante esa pregunta, no necesariamente, ahora, ¿debe existir mayor articulación público-privada para evitar que la continuidad dependa exclusivamente del bolsillo del atleta? probablemente sí.

Tomás González no está pidiendo privilegios. Está exponiendo una tensión estructural. Volvió, rindió y demostró que aún puede competir. El dilema no es deportivo. Es administrativo.

Porque cuando un referente olímpico dice que sus ahorros no alcanzan para seguir compitiendo, la conversación deja de ser sobre edad o puntaje. "Pasa a ser sobre cómo gestionamos el talento cuando la historia todavía no se ha terminado de escribir", cerró.

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