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El fútbol chileno arrancó su nueva temporada entre millones, brechas y dudas estructurales

Con una valorización de mercado que lo sitúa cuarto en Sudamérica, el balompié nacional inicia una nueva temporada marcada por el peso de los auspicios, la dependencia de las casas de apuestas y un modelo de gestión que sigue bajo la lupa.

El Estadio Nacional y los recintos del país vuelven a encenderse en 2026, en una liga que crece en cifras, pero aún busca consolidarse en lo deportivo y lo institucional, La Tribuna
El Estadio Nacional y los recintos del país vuelven a encenderse en 2026, en una liga que crece en cifras, pero aún busca consolidarse en lo deportivo y lo institucional / FUENTE: La Tribuna

La temporada 2026 del fútbol profesional chileno comenzó ayer viernes 30 de enero con una tasación global de 201,4 millones de dólares, cifra que posiciona al campeonato nacional como el cuarto más valioso de Sudamérica, pisándole los talones a Colombia por apenas tres millones. Sin embargo, el contraste es evidente al mirar hacia arriba: Argentina triplica ampliamente ese valor y Brasil, con una industria cercana a los 2.000 millones de dólares, juega en otra liga.

Pese a este lugar destacado en términos de mercado —calculado a partir de ingresos y valorización de planteles—, el fútbol chileno sigue mostrando debilidades en competitividad deportiva, visibilidad internacional y sostenibilidad financiera, incluso siendo superado en algunos indicadores por Ecuador y Uruguay. En ranking de exposición regional, la liga local se ubica séptima, solo por sobre Perú, Bolivia y Venezuela.

En 2025, la asistencia a los estadios superó levemente los 1,7 millones de espectadores, reflejando un interés sostenido, aunque distante de los grandes polos sudamericanos.

MERCADO LIBRE Y LA ERA DE LOS AUSPICIOS

El principal patrocinador del campeonato local será "Mercado Libre", que tomará el naming rights del torneo por las temporadas 2026 y 2027, con un contrato cercano a los 2,6 millones de dólares. Una cifra modesta si se compara con Brasil, donde Superbet aporta entre 10 y 15 millones, o Colombia, con BetPlay y sus 9 millones anuales.

Chile se mueve en parámetros similares a Perú y Paraguay, mientras que Uruguay, Venezuela y Bolivia no superan los 1,5 millones. En los últimos 16 años, el fútbol chileno ha mantenido este promedio, con sponsors mayoritariamente extranjeros, entre bancos, petroleras y casas de apuestas, varias de ellas envueltas en polémicas regulatorias.

Uno de los golpes más duros llegó en 2023, cuando el Gobierno ordenó a la ANFP terminar anticipadamente su vínculo con una casa de apuestas online por no ajustarse a la legislación vigente, perdiendo un contrato que proyectaba hasta de 8 millones de dólares en tres años.

LA APUESTA DE LOS CLUBES

En el plano deportivo-económico, Universidad de Chile lidera la valorización de planteles en 2026, con 23 millones de dólares. Le siguen Universidad Católica con 19 millones, Colo Colo con 16 y O’Higgins con 15 millones de dólares. El actual campeón, Coquimbo Unido, aparece recién en el quinto lugar, con 14 millones.

Paradójicamente, del grupo de mayor cotización, Colo Colo será el único que no disputará torneos internacionales, mientras la U deberá sortear la fase previa de la Copa Sudamericana.

El protagonismo de las casas de apuestas como sponsors de camiseta, se mantiene firme: 12 de los 16 clubes de la Liga de Primera tienen a estas empresas como auspiciadores principales. Apuestas Royale domina el escenario con presencia en ocho clubes como sponsor principal y tres como secundario, situación que ya ha despertado el interés de diversas investigaciones periodísticas.

Los montos de patrocinio para los clubes grandes oscilan entre 4 y 6 millones de dólares anuales, cifras muy por debajo de lo que reciben los gigantes de Brasil y Argentina. En contraste, el patrocinio más alto del país sigue siendo el de la Selección chilena, con cerca de **12 millones de dólares anuales**, a cargo de MG Motors.

¿QUIEN MANDA REALMENTE?

El 2026 también estará marcado por una reducción en los ingresos televisivos, producto del acuerdo entre la ANFP y TNT Sports para saldar una deuda cercana a los 40 millones de dólares por partidos no transmitidos entre 2019 y 2020.

Con la mayoría de los clubes operando bajo el modelo de Sociedad Anónima Deportiva Profesional, la industria del fútbol chileno movilizó cerca de 190 millones de dólares en 2025, aunque varios equipos presentan alto riesgo de quiebra, según informes de la Comisión para el Mercado Financiero.

Más del 50% de los clubes está controlado por empresarios extranjeros, conglomerados mexicanos, exfutbolistas y representantes, en una red de intereses cruzados que ha encendido las alarmas por posibles casos de multipropiedad. Esto ha impulsado nuevamente la discusión en el Congreso por la reforma a la Ley de SADP, un proyecto que arrastra nueve años de estancamiento.

Así, el fútbol chileno inicia una nueva temporada sostenida por cifras que impresionan, pero también por interrogantes profundas sobre su modelo, su competitividad y su futuro real dentro del concierto sudamericano. (Fuente: Efe)




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