miércoles 11 de diciembre, 2019

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María Henríquez: las raíces del fútbol femenino nacional arraigados en una luchadora

Con una tenacidad deportiva de toda la vida, imponiéndose férreamente a la adversidad, la futbolista logró arribar a la cita planetaria de balompié, cumpliendo el mismo sueño que la actual “Roja” femenina, pero en condiciones muy distintas.


 Por Gonzalo Meller

Fútbol leyenda

Gonzalo Meller

Prensa latribuna.cl

María Inés Henríquez Chávez tiene 49 años y nació en la comuna de Lota. Sus padres son Yolanda del Carmen Chávez Chávez y René Enrique Muñoz. Hoy es una leyenda del balompié femenenino nacional.

Su familia está compuesta por su hijo, mamá, hermano, cuñada y dos sobrinos. Lamentablemente su padre -quien fue minero- falleció en 1996 por un cáncer al esófago.

Para María la muerte de su padre fue muy dolorosa, tanto que aún siente su pérdida. Ella aseguró que el mejor regalo dejado en vida por él fue lo “guerrero” y perseverante, lo cual le llevó a grandes cosas.

“Todo lo que soy es gracias a mis padres”, indicó.

La mujer aseguró que su niñez fue muy normal. Estudió en la escuela Thompson Matheus de Lota y luego en el Liceo San Pedro.

Durante su enseñanza nunca tuvo muy buenas notas, sin embargo, siempre se destacó en el deporte, ya que corría maratón y practicaba tenis.

“Desde que tengo uso de razón me destaqué en el deporte”, aseveró.

Más tarde, estudió en la universidad logrando egresar con el título de contadora. Su primer trabajo fue ejerciendo para empresas, sin embargo, a los pocos años renunció ya que su labor significaba vivir bajo mucha presión junto a estrés.

Tanto fue así, que llegó a sufrir dos pérdidas en embarazos, por lo que decidió dejar el trabajo. Al año quedó embarazada de Ángel Leonardo Enríquez: “Ahora soy mi propia jefa, marco mis propios tiempos”.

FUTBOLISTA POR ACCIDENTE

María aseguró que cuando tenía 8 o 9 años comenzó a hacer atletismo. Con los años más tarde, comenzó a practicar tenis y karate.

De hecho, su relación con el fútbol comenzó en un campeonato de tenis. Ella estaba en un partido cuando le llegó una pelota, en vez de levantarla con la raqueta, la peloteó. Una persona que estaba de público vio la maniobra y la invitó a jugar por Lota Schwager.

Desde ese episodio comenzó a jugar de manera eventual por el equipo, ya que continuaba practicando tenis y karate.

La verdadera pasión comenzó cuando fue invitada a participar de “galleta” en la preselección de fútbol femenino de 1991 en Santiago.

PRIMERA SELECCIONADA NACIONAL DE PROVINCIA

María aseveró con un orgullo descomunal que “yo creo que la parte que me enorgullece es que fui la primera seleccionada de provincia, después hubo de otras chicas pero eran de la segunda y tercera selección”, aseveró.

Por la selección, la primera formada a nivel oficial en el país en 1991, fue a tres sudamericanos femeninos de fútbol que se realizaron en Brasil. Luego, en 1994 fue al mundial realizado en la India.

“Hay una discrepancia porque dicen que este es el primer Mundial de Chile femenino, pero es mentira porque el primero fue en el 94”, aseveró.

María agregó que fue una experiencia muy linda: “Es increíble cuando se canta la canción nacional a estadio lleno”.

La mujer detalló que en ese tiempo tenían muy poco apoyo de parte de patrocinantes. Por ejemplo, cuando viajaron al mundial lo hicieron un camisetas verdes y buzo fucsia con verde, lo único que las distinguía era el logo de la selección en el pecho.

“Parecíamos más bolivianas que chilenas”, indicó.

Asimismo, aseveró que a pesar de su amor al fútbol y lo reconocida que era, su padre nunca la apoyó en el deporte. En cualquier cosa, pero menos en comprarle zapatos de fútbol. Pese a ello, siempre cuando comenzó a ser portada en los diarios, “se le inflaba el pecho”.

EL FÚTBOL NO PARA

Después que el padre de María falleció, ella debió regresar a la región del Bío Bío, pero nunca dejó el fútbol.

Ella siguió jugando por “Juventud Hualpencillo” en Concepción, que era un equipo del nivel ANFA y muy competitivo.

En 2004 se fue a vivir a Los Ángeles. En la ciudad su primer equipo fue Luis Dávila y más tarde se cambió a Juventud Las Vegas, donde estuvo por más de 10 años.

El año pasado, María decidió volver al equipo de sus comienzos, el “Dávila”, logrando dejar todo en cancha, mojando la camiseta con demasía y salir tricampeonas.

La mujer relató que este año la competencia de la liga femenina de fútbol está muy buena, pese a no tener un buen inicio. “Lo único que nos falló es que volvimos frías de vacaciones y nos tocó fuerte al tiro, porque nos tocó con La Real. No estuvimos primeras al inicio por la diferencia de un punto, así que está muy bueno el campeonato”, contó.

MOMENTO DEL RETIRO

María también fue profesora de la escuela del Hospital de Los Ángeles por cuatro años. Hoy en día es jugadora y se dedica al arbitraje en la liga privada, la liga campesina y en los partidos de la escuela de integración de la Octava Región.

La mujer también es tesorera en el cuerpo de árbitros, pero se mantiene distante para evitar malos entendidos.

Sin embargo, María piensa retirarse de jugar partidos y sólo dedicarse al arbitraje. Ella asegura que por su edad ya es momento de retirarse con dignidad, por lo que sólo seguirá acompañando desde lo administrativo.

“Una tiene que retirarse a su edad, hay muchas jóvenes y muy buenas al balón”, aseveró.

Asimismo, la mujer indicó que le encantaría que la reconocieron en Los Ángeles como una de las pioneras en el fútbol femenino. A ella le gustaría jugar un partido de fútbol entre sus dos equipos, Las Vegas y Dávila, sin embargo indicó que es un sueño casi imposible, por la poca importancia que le dan en la ciudad.

“Eso sería el sueño para mí, pero como todo el fútbol femenino solamente es un sueño”, señaló.

LOS COSTOS DE SER MUJER

María aseguró que es poco el apoyo que recibe el fútbol femenino. Ella indicó que al menos en Los Ángeles hay muchas empresas que pueden ayudar, sin embargo, no lo hacen por egoísmo.

Sin embargo, la mujer destacó el apoyo del dueño de una empresa de buses que les regaló un juego de camisetas con los nombres de todas las jugadoras de Dávila.

Por otra parte, María criticó la diferencia que existe entre la selección de fútbol femenina y masculina.

“La femenina fue a un Mundial pero no le han dado la importancia y el mérito que merecen ellas. Pero a los hombres todo el apoyo… da pena y vergüenza”, aseveró.

Su carrera deportiva ha tenido paso por distintos clubes, sumando una experiencia que desea compartir con nuevas generaciones.
La futbolista participará del competitivo por último año y espera tener una gran despedida de las canchas, debido a su gran trayectoria en el balompié.
 
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