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“Me lo han llevado, me dejaron con los brazos vacíos”: la despedida de la madre del sargento Jaime Urrea

por Jeremy Valenzuela Quiroz

Para su familia, el traslado a la zona centro sur del país significaba buscar tranquilidad y construir una vida distinta.

Velorio en Chacayal Sur / La Tribuna

La madre del sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos acompañó la despedida de su hijo en Los Ángeles y pidió justicia tras su asesinato durante un procedimiento por violencia intrafamiliar en Quilleco. 

"Nos han llevado a mi hijo hermoso, lo más grande que tenía en la vida. Me lo han llevado, me ha dejado con mis brazos vacíos", expresó la madre en conversación con Chilevisión.

Con esas palabras, entre el dolor y la impotencia, la madre del sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos enfrentó la despedida de su hijo, quien murió luego de ser atacado durante un procedimiento policial por violencia intrafamiliar en la comuna de Quilleco.

La muerte del funcionario, de 40 años y con cerca de 19 años de servicio en Carabineros, golpeó a su familia y también a una comunidad que durante estas horas se ha acercado para acompañar a sus cercanos.

Pero para su madre, detrás del uniforme y del reconocimiento como nuevo mártir de la institución estaba simplemente su hijo, aquel hombre cuya vida terminó de manera abrupta mientras cumplía con su trabajo.

En medio de la despedida, la mujer realizó además un llamado directo a las autoridades y pidió que el caso no quede impune.

"Pido justicia, señor Presidente, para mi hijo, que ya no haya más mártires".

UNA VIDA QUE QUEDÓ EN EL SUR

Jaime Urrea había desarrollado gran parte de su carrera policial en Santiago, pasando por la 44ª Comisaría de Lo Prado y posteriormente por Pudahuel.

Con los años decidió junto a su esposa trasladarse al sur para comenzar una nueva etapa. Tras egresar de la Escuela de Suboficiales en 2021, continuó su carrera en la zona y llegó a prestar servicios en el Retén Canteras.

Para su familia, el traslado significaba buscar tranquilidad y construir una vida distinta.

"Mi cuñado se vino hace seis años atrás con mi hermana, pidieron traslado. Se vinieron para vivir una vida tranquila, estaban recién casados", relató uno de sus familiares.

Nunca imaginaron que ese lugar terminaría convirtiéndose en el escenario de la muerte del funcionario.

"Este era su paraíso en la tierra", agregó.

"DETRÁS HAY UNA FAMILIA"

Durante la despedida también se repitieron los recuerdos de quienes conocieron al sargento segundo más allá de su trabajo policial.

Sus cercanos lo describieron como un hombre alegre, buen amigo y alguien que mantenía una relación cercana con las personas de la comunidad.

"Esperamos de verdad que esto sirva para que la gente tome conciencia que cuando a veces dicen ‘pacos’, deberían pensar que detrás hay una familia y somos una familia hermosa", señaló.

Para la familia, esa es precisamente una de las dimensiones más dolorosas de su partida: Jaime no era solamente un funcionario policial.

"Y es que no solo era el carabinero, era el vecino, el amigo, el esposo, el hijo", expresó uno de sus cercanos.

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