Crónica Ciudadana

Clubes de personas mayores: espacios para seguir activos y acompañados en Los Ángeles

El 9 de septiembre cumplió 26 años de funcionamiento en Los Ángeles. En sus más de dos décadas de historia, el Club de Personas Mayores Génesis se ha convertido en un espacio de encuentro, compañía y solidaridad para quienes buscan mantenerse activos y, sobre todo, seguir sintiéndose parte de la comunidad.

Clubes de personas mayores: espacios para seguir activos y acompañados en Los Ángeles, La Tribuna
Clubes de personas mayores: espacios para seguir activos y acompañados en Los Ángeles / FUENTE: La Tribuna

Con el paso de los años, las rutinas cambian, los hijos crecen, forman sus propias familias y muchas veces la casa comienza a quedarse más silenciosa. Para algunas personas mayores, esa nueva etapa puede significar también pasar más tiempo en soledad y reducir los espacios de encuentro con otras personas.

Por eso, mantenerse activos y conservar vínculos sociales adquiere especial importancia durante la vejez. No se trata solamente de participar en actividades o salir de la casa, sino también de contar con un lugar donde conversar, compartir experiencias, sentirse escuchado y saber que existe una red de apoyo cuando se necesita.

En Los Ángeles, uno de esos espacios es el Club de Personas Mayores Génesis, agrupación que este 9 de septiembre cumplió 26 años de funcionamiento y que se encuentra entre los clubes con mayor trayectoria de la comuna.

LA IMPORTANCIA DE MANTENERSE ACTIVOS

Su presidente, Daniel Stuardo, conoce de cerca el significado que tiene mantener estos espacios abiertos para las personas mayores. A su juicio, la manera en que la sociedad entiende esta etapa de la vida ha cambiado considerablemente.

"Es tremendamente importante porque cuando ya la mujer o el hombre llegamos a esta edad de la adultez, como que parece que el mundo se acabara. Incluso yo lo viví con mis antepasados en los años 50, 60, 70, en que parecía que las personas jubilaban y se sentaban a esperar la muerte porque no había más mundo para ellos".

La realidad, dice, es distinta hoy. Las personas mayores siguen teniendo experiencias, conocimientos y capacidades que pueden compartir con los demás, aunque ya no necesariamente desde el mismo lugar que durante su vida laboral.

"En los últimos tiempos esto ha cambiado a nivel mundial, a nivel país y regionalmente. Hoy a mí me da mucho orgullo ser el presidente de esta agrupación, que tú puedes ver con tanta alegría y con tanto dinamismo".

En el club conviven personas de distintas edades, historias y formas de pensar. Esa diversidad, explica Stuardo, no ha impedido que puedan construir un espacio común, precisamente porque el objetivo del club está puesto en el encuentro y no en las diferencias.

"No aportamos activamente en el ámbito laboral, pero seguimos siendo personas que tienen un valor. Hay una sabiduría y nos complementamos entre nosotros mismos. Aquí hay una diversidad de todo tipo, pero como las cosas se miran con altura de mira, entonces las cosas que no importan no se tocan".

UN ESPACIO DE CONFORT Y SOLIDARIDAD

Dentro del club, agrega, se procura respetar las distintas posiciones de sus integrantes, tanto en lo religioso como en lo político, mientras que la solidaridad se ha transformado en uno de los principales puntos de encuentro.

"Aquí se respeta el punto de vista religioso, el punto de vista político y las clases sociales no existen. Cuando alguien tiene más, comparte con el que tiene menos. Es netamente solidario y justamente la impronta que uno pone en este quehacer".

Para Stuardo, esa solidaridad también forma parte de un aprendizaje que las personas mayores ya tuvieron durante su vida y que ahora pueden poner en práctica con quienes los rodean.

"Al igual que nosotros les enseñamos a los niños a ser solidarios, nosotros ya eso lo hemos aprendido; ahora tenemos que practicarlo. Qué importante es que nosotros volvamos a la infancia y recordemos que los niños tienen que aprender sobre la dignidad para que cuando sean adultos también hagan lo mismo".

Esa idea se repite entre los integrantes del Génesis. El club funciona como un espacio para salir de la rutina, pero también como una red que permite saber que, frente a una dificultad, existe un grupo dispuesto a acompañar.

En sus 26 años de historia, la agrupación ha ido construyendo una dinámica de funcionamiento que les ha permitido participar en actividades a nivel nacional y regional, realizar viajes a lugares que muchos nunca habían conocido, celebrar juntos instancias especiales para sus participantes y mantener una relación activa con otras organizaciones de la comuna.

El objetivo es mantenerse vinculados, ya que para quienes forman parte del Club Génesis, envejecer no significa dejar de participar o vivir. Significa encontrar nuevas formas de hacerlo, conservar los vínculos y seguir teniendo motivos para salir de casa, conversar, reírse y compartir con otros.

"Rejuvenecí en el grupo, porque estaba tan oprimida en mi casa, tenía muchos problemas. Acá me siento feliz, he conocido muchas personas maravillosas, ha sido una buena forma de salir de mi casa y ya llevo 22 años en el club".

Sonia Pacheco, 87 años.

"No podemos aislarlos en nuestros hogares. Necesitamos estar afiatados el uno con el otro a nuestra edad. Es importante seguir activos socialmente. Además, es un club que es muy dadivoso. Si hay un socio que necesita una ayuda nuestra, estamos prestos para ayudarlos unidos".

Patricia Cuevas Pino, 73 años.

"Es un apoyo tanto mental como psicológico, ya que nos encontramos personas de la misma edad prácticamente y la mayoría estamos solos en la casa. Nuestros hijos han crecido, han hecho su vida y nosotros nos apoyamos mucho. Entonces es un gran apoyo psicológico y emocional".

José Calabrano, 68 años.





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