Crónica Ciudadana

Acordeonista que tocó por más de 20 años en La Vega de Los Ángeles sufrió grave accidente que lo dejó al borde de la muerte

Durante cerca de 20 años, Rodrigo Díaz, conocido como “El Coyote del Vivo Vivo”, recorrió las cocinerías de La Vega de Los Ángeles acompañado de su acordeón y de la música mexicana que aprendió a tocar desde niño. Un accidente ocurrido en abril lo obligó a alejarse de los lugares donde durante años se ganó la vida, pero mientras enfrenta su recuperación mantiene intacta la esperanza de volver a tocar.

Acordeonista que tocó por más de 20 años en La Vega de Los Ángeles sufrió grave accidente que lo dejó al borde de la muerte, La Tribuna
Acordeonista que tocó por más de 20 años en La Vega de Los Ángeles sufrió grave accidente que lo dejó al borde de la muerte / FUENTE: La Tribuna

Durante años, quienes acostumbraban almorzar en La Vega de Los Ángeles probablemente se encontraron más de una vez con Rodrigo Díaz Cortés. Su acordeón era parte del paisaje de este tradicional sector de la ciudad, especialmente durante el horario de almuerzo, cuando recorría las cocinerías y patios interpretando canciones mexicanas para los clientes. 

Así pasó cerca de dos décadas, hasta que el pasado 8 de abril sufrió un grave accidente  que cambió por completo su rutina diaria.

EL ACCIDENTE

Ese día se desplazaba en su carrito eléctrico por calle Linch, antes de llegar a Miguel Infante, cuando fue impactado por un camión tipo ¾ que arrasó con su vehículo. 

El golpe fue tan fuerte que quedó con múltiples fracturas y su rostro desfigurado. Tras el accidente, terminó internado en coma y pasó alrededor de diez días en la Unidad de Tratamientos Intensivos del Hospital de Los Ángeles, además de permanecer posteriormente hospitalizado mientras se recuperaba de las lesiones.

"Me chocó un camión y me mandó al hospital, casi me mató, estuve en la UTI como 10 días", relató.

A sus 63 años, y a pocos meses de cumplir 64, todavía enfrenta las consecuencias del accidente. Tiene una lesión en una de sus rodillas, una fractura en la cabeza y perdió varias piezas dentales, mientras que los mareos y las dificultades para caminar todavía forman parte de su día a día.

"Yo manqueo y a veces me paro y me dan mareos (...) tengo que estar un ratito sentado y pararme despacio, porque veo oscuro", contó.

SU HISTORIA CON LA MÚSICA

Pese a todo, las ganas de volver a tomar su acordeón y volver a los pasillos de La Vega permanecen intactas. 

Rodrigo afirma que la música forma gran parte de su vida y recuerda que sus primeros acercamientos a ella fueron mientras vivía con su abuelo en el campo y escuchaba música mexicana en una antigua vitrola.

 A los siete u ocho años recibió una armónica y comenzó a aprender por su cuenta, hasta que unos años después hizo un intercambio que terminaría marcando su historia como músico.

"Me compré una bicicleta usada y después la vendí y la cambié por un acordeón. Di mi bicicleta por un acordeón usado y 3 mil pesos en ese tiempo. En ese tiempo eso era plata", recordó.

Nunca tuvo un profesor que le enseñara a tocar. Fue aprendiendo solo, mientras trabajaba como temporero, actividad que desarrolló durante unas 36 temporadas. La música, sin embargo, siempre estuvo presente y cuando tenía tiempo tomaba su acordeón para salir a tocar. 

"Yo aprendí solo y nunca dejé de tocar. Trabajaba de noche como temporero y de día en el horario de almuerzo venía a La Vega a tocar mi acordeón, así estuve más de 20 años de mi vida", afirmó.

SU LLEGADA Y ÉXITO EN LA VEGA

Con el paso de los años, esa afición terminó convirtiéndose en una forma de vida y también en una manera de relacionarse con la gente. En La Vega llegó a ser conocido por su particular estilo y por las canciones mexicanas que interpretaba durante las horas de almuerzo. Incluso grabó producciones artesanales en CD junto a otros músicos, las que posteriormente vendía en esos mismos pasillos.

Hoy ese recorrido está detenido, aunque no necesariamente terminado. Rodrigo todavía recuerda con especial cariño La Vega, un lugar donde construyó buena parte de su historia musical y donde, después del accidente, también encontró muestras de apoyo. 

El pasado 16 de agosto, vecinos y personas que conocían su trayectoria organizaron una campaña para ayudarlo durante este periodo de recuperación.

LAS DIFICULTADES ACTUALES

Ahora viene una etapa que todavía requiere tiempo. Rodrigo enfrenta la dificultad de cubrir lo que queda de su recuperación y continuar con controles médicos por su rodilla y la recuperación de las piezas dentales que perdió en el accidente. Todo esto mientras se lleva a cabo un proceso judicial relacionado con el hecho, que no han podido solucionar aún por falta de financiamiento y orientación.

Aun así, cuando habla de lo que viene, su atención vuelve rápidamente a la música. No tiene una fecha definida para regresar a La Vega, pero espera que pueda ser durante el próximo año, una vez que avance en su recuperación.

"Tengo esa esperanza porque tengo que verme el traumatólogo todavía en la rodilla (...) yo creo que sería para el próximo año", manifestó.

Su nombre artístico, "El Coyote del Biobío", es conocido entre quienes durante años lo escucharon tocar en distintos puntos de la ciudad. Ahora espera volver a encontrarse con ellos y recuperar una rutina que se vio interrumpida de manera abrupta.

"Una vez que esté recuperado, si Dios quiere, sí, voy a ir a trabajar como trabajaba antes", expresó.

Por ahora, su acordeón permanece guardado mientras él continúa recuperándose. El instrumento espera volver a sonar y Rodrigo también espera volver a las calles, a las cocinerías y a ese público que durante tantos años acompañó su historia. 

Para Rodrigo, regresar no significa solamente volver a trabajar, sino recuperar una parte importante de su vida que construyó durante años de crecimiento, pasión y superación personal.




matomo