Crónica Ciudadana

Fundación Emilia alerta por normalización de conductas de riesgo al volante y pide reforzar la prevención

A casi 12 años de la entrada en vigencia de la Ley Emilia, su presidenta, Carolina Figueroa, abordó los desafíos actuales en seguridad vial y apuntó a controles permanentes de alcohol, mayor uso de narcotest y cambios en la percepción social del peligro.

Carolina Figueroa advirtió que muchas personas conocen los riesgos de determinadas conductas al volante, pero igualmente las mantienen al considerar que tienen el control de la situación., Fundación Emilia
Carolina Figueroa advirtió que muchas personas conocen los riesgos de determinadas conductas al volante, pero igualmente las mantienen al considerar que tienen el control de la situación. / FUENTE: Fundación Emilia

La normalización de conductas riesgosas al volante y la falta de una adecuada percepción de sus posibles consecuencias constituyen algunos de los principales desafíos que persisten actualmente en materia de prevención vial, según plantea Fundación Emilia.

A casi 12 años de la entrada en vigencia de la Ley Emilia, normativa que aumentó las sanciones frente a hechos graves provocados por conductores en estado de ebriedad, La Tribuna consultó a la organización sobre su evaluación y las medidas que considera necesarias actualmente. Su presidenta, Carolina Figueroa Cerna, puso el énfasis en la fiscalización, la prevención y la percepción social del riesgo.

CONOCER EL RIESGO NO SIEMPRE CAMBIA LA CONDUCTA

Para Figueroa, uno de los aspectos que requiere atención está relacionado con la forma en que las personas dimensionan las consecuencias de sus decisiones al volante. A su juicio, conocer las reglas y los peligros asociados a determinadas prácticas no necesariamente lleva a evitarlas.

"En las últimas semanas hemos visto distintos casos en prensa de personas conduciendo a velocidades extremadamente altas o relativizando conductas de riesgo bajo argumentos como ‘todos lo hacen’, ‘nunca me ha pasado nada’ o ‘no dañé a nadie’", señaló.

Carolina Figueroa.

La presidenta de Fundación Emilia sostuvo que detrás de este tipo de razonamientos existe un problema relacionado con la percepción que cada persona tiene sobre su capacidad de evitar un eventual resultado.

"Muchas personas conocen la norma, saben que una conducta es riesgosa y, aun así, la realizan porque creen que tienen el control o porque solo dimensionan el daño cuando ya ocurrió", explicó.

Carolina Figueroa.

Esta problemática forma parte de los aspectos que la organización busca abordar mediante la campaña "El Impacto Invisible", desarrollada junto a la selección nacional de rugby "Los Cóndores".

"Después de años de prevención entendemos que no basta con decir ‘no hagas esto’ o recordar una norma. Tenemos que lograr que las personas comprendan que una decisión aparentemente individual puede tener consecuencias irreversibles para alguien que no eligió estar expuesto a ese riesgo", expresó.

Carolina Figueroa.

CONTROLES PERMANENTES Y MAYOR USO DE NARCOTEST

Junto con abordar el comportamiento de los conductores, Figueroa planteó una serie de medidas que considera necesarias para reducir la siniestralidad vial. Entre ellas mencionó controles de velocidad, alcohol y drogas, además de educación e infraestructura segura.

"En alcohol, los controles deben ser sostenidos durante todo el año y no concentrarse solamente en fechas determinadas. Y en drogas seguimos teniendo una brecha importante de fiscalización, por lo que es necesario fortalecer el uso de narcotest y la capacidad institucional para aplicarlo de manera sistemática", afirmó.

Carolina Figueroa.

Figueroa precisó que la Ley Emilia fue concebida principalmente como una reforma penal destinada a aumentar la respuesta frente a hechos ya ocurridos, y no como una normativa preventiva en sentido estricto. La legislación lleva ese nombre por Emilia Silva Figueroa, hija de Carolina Figueroa y Benjamín Silva, quien murió a los nueve meses de edad tras ser impactado el vehículo en que viajaba su familia por un conductor en estado de ebriedad.

Desde esa perspectiva, la presidenta de la fundación sostuvo que los avances en prevención no pueden atribuirse a una única medida, sino a la combinación de distintas herramientas implementadas a lo largo del tiempo.

"El alcohol continúa siendo una causa relevante de siniestros viales con resultado fatal, pero hoy no ocupa el lugar que tuvo históricamente. Esa disminución no puede atribuirse solamente a la Ley Emilia, sino a una combinación de Tolerancia Cero, fiscalización, campañas, cambios culturales y posteriormente el endurecimiento penal que introdujo la Ley Emilia", sostuvo.

Carolina Figueroa.

Finalmente, Figueroa insistió en que el desafío preventivo pasa por actuar antes de que una conducta termine provocando consecuencias para terceros.

"Como sociedad todavía normalizamos ciertas conductas y muchas veces seguimos esperando que exista un resultado visible para recién considerarlas graves. Pero en seguridad vial ese resultado puede ser una muerte o una lesión grave. Cuando llegamos a ese punto, la prevención ya llegó tarde", concluyó.

Carolina Figueroa.




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