Crónica Ciudadana

Jupach: la historia del movimiento católico nacido en Laja que reúne a más de 1.200 niños y jóvenes

La iniciativa promueve la evangelización a través del juego, el desarrollo de valores y la formación de futuros líderes, con presencia en parroquias de diversas diócesis de Chile.

Jupach: la historia del movimiento católico nacido en Laja que reúne a más de 1.200 niños y jóvenes, cedida
Jupach: la historia del movimiento católico nacido en Laja que reúne a más de 1.200 niños y jóvenes / FUENTE: cedida

Lo que comenzó hace 61 años en Laja como una iniciativa para acercar a los niños a la vida parroquial mediante el juego, hoy es Jupach (Juventud Parroquial Chilena), un movimiento presente en distintas regiones del país con más de 1.200 integrantes.

Para hablar de su historia y proyecciones conversamos con Andrés Valdebenito, asesor laico nacional del movimiento, quien asegura que la clave para mantenerse vigente ha sido una: "Es Dios quien nos mantiene. Somos un movimiento cristocéntrico".

ASÍ NACIÓ JUPACH EN 1965

"Jupach es un movimiento católico que busca evangelizar a los niños a través del juego, de una actividad súper básica", explica Andrés.

El movimiento nació en 1965 en Laja, Diócesis de Los Ángeles, desde la necesidad de acompañar a los niños después de sus sacramentos. "Niños que llegaban, recibían su primera comunión o confirmación y después se iban. No se estaba haciendo nada con ellos", recuerda.

Inspirados en un grupo que existía en Bélgica y que llegó con sacerdotes a Chile, se adaptó a la realidad del país. "Por eso nos llamamos Juventud Parroquial Chilena, porque está a lo largo de todo Chile", señala.

PRESENCIA NACIONAL Y MÁS DE 1.200 INTEGRANTES

De Laja, el movimiento se expandió rápidamente a Concepción y llegó a estar desde Arica hasta Ancúd. Hoy el "fuerte" del movimiento está en la Octava Región. "En Los Ángeles tenemos 14 grupos locales, en 14 parroquias. En Concepción son ocho grupos. Pero también tenemos grupos en Rengo, Antofagasta y el último que creamos fue en San Nicolás, Ñuble", detalla Andrés.

Además, con la ayuda del "Equipo de Formación", hay proyecciones de volver a Ancúd, Chiloé, donde el movimiento estuvo presente por 28 años.

En cuanto a participantes, el promedio nacional bordea los 1.200 a 1.500 niños y jóvenes. "Es variable. Algunos años bajan, pero vamos creando otros grupos. Siempre ha sido ese el impacto que genera", afirma.

EL MÉTODO: EVANGELIZAR JUGANDO

El gran "caballo de batalla" de Jupach es el juego. "A través del juego nosotros entregamos valores, formas de socializar. Aportamos al desarrollo psicomotor, cognitivo y socioemocional de los niños", explica el asesor nacional.

El trabajo está organizado por edades y colores: verdes, rojos, azules y aspirantes. "Los aspirantes son los jóvenes que preparamos para que sean guías, para que sean tíos", cuenta. 

Además, Jupach trabaja con valores mensuales, que son guiados por la "Revista jupachina". Este material es creado por jupachinos para orientar a todos los tíos dirigentes y poner en práctica los objetivos durante el año y así lograr un buen trabajo con los niños. 

Cada año el proceso culmina con un campamento organizado por cada parroquia. A esto se le suma un campamento nacional cada cinco años llamado "Coypulli". 

Muchos de ellos siguen en otros grupos pastorales o incluso descubren su vocación. "Podemos decir que hay muchas vocaciones sacerdotales y religiosas que han nacido del movimiento. También profesionales: profesores, trabajadores sociales, abogados, que encontraron su vocación de servicio en Jupach", agrega Andrés, quien es trabajador social.

COMUNICACIONES Y PROYECCIÓN

El movimiento también cuenta con un equipo de comunicaciones que trabaja para visibilizar el trabajo a nivel nacional. "Tenemos equipos maravillosos que están trabajando para poder dar a conocer el movimiento más allá de nuestras diócesis. Muy pronto vamos a tener nuestra página web oficial, donde todo el mundo va a poder revisar imágenes, videos y fotos de lo que somos", adelanta Valdebenito.

LOS 3 GRANDES DESAFÍOS PARA EL FUTURO

  • Mantenerse vigentes: "Si ya llevamos 60 años, queremos llegar a 100, 120. Que el movimiento no decaiga".
  • Crecer territorialmente: "Llegar a más diócesis. Ojalá en cada una haya uno o dos grupos".
  • Tener casa propia: "Hoy no tenemos un lugar físico. Apelamos a los sacerdotes que nos prestan salones. El gran sueño es tener nuestra casa nacional y un terreno para hacer campamentos nacionales".

¿POR QUÉ PARTICIPAR DE JUPACH?

Para Andrés, en tiempos donde "los niños tienen amigos que son virtuales", Jupach es una alternativa real.

"¿Por qué Jupach? Porque es una alternativa para socializar, para conocer amigos verdaderos. En Jupach hay amigos que se han conocido en el movimiento y llevan muchos años juntos. Te enseña a ser amigo de verdad, además de ser amigos de Jesús".

"Tenemos a Jesús con nosotros y eso hace grande al movimiento. Por eso se mantiene 61 años, a pesar de terremotos, pandemia y de todo lo que ha pasado en el país. Él es quien nos acompaña y quiere que estemos", concluye.

¿CÓMO SUMARSE?

Jupach está presente en parroquias de Los Ángeles, Concepción y otras ciudades del país. Para conocer más pueden buscar al movimiento en redes sociales como @jupach_oficial. 

"Una imagen dice más que mil palabras. Los invito a ver lo que hacemos", cierra Andrés Valdebenito.




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