Crónica Ciudadana

“Toda ayuda sirve”: familia angelina aislada pide maquinaria para recuperar su hogar

La vivienda, emplazada en el kilómetro 12,7 del camino a Cerro Colorado, permanece anegada luego de las intensas lluvias que afectaron a la zona, mientras el agua y el barro impiden evaluar los daños provocados por la emergencia.

Familia resultó con su vivienda completamente inundada por desborde de canal , La Tribuna
Familia resultó con su vivienda completamente inundada por desborde de canal / FUENTE: La Tribuna

El sistema frontal que afectó durante el fin de semana a la provincia de Biobío dejó su mayor intensidad entre el viernes y el sábado. Solo durante las primeras horas del viernes se registraron cerca de 60 milímetros de lluvia en pocas horas, provocando un aumento del caudal de ríos, esteros y canales que derivó en la declaración de Alerta Roja Regional. El domingo, en tanto, las precipitaciones fueron de menor intensidad.

Uno de los sectores más afectados en Los Ángeles fue el camino a Cerro Colorado, donde la fuerza del agua terminó sobrepasando los canales de regadío ubicados en los predios interiores, avanzando sin control hasta la ruta y las viviendas emplazadas en el sector.

A la altura del kilómetro 12,7 vive Yisela Rubilar. Hasta esa mañana, jamás había visto algo parecido. Cerca de las 8:15 horas despertó junto a su pequeño hijo y, al salir del dormitorio hacia el living, notó que el patio había desaparecido bajo el agua.

Lo que normalmente era un espacio de tierra y pasto se había transformado en una laguna artificial con más de diez centímetros de profundidad. En ese momento el agua aún no ingresaba a la casa, pero en menos de media hora, su vivienda quedó completamente inundada.

"EN QUINCE MINUTOS"

"Desperté con mi bebé como a las ocho y cuarto. Fuimos al living y vi que afuera estaba lleno de agua. El pasto tenía como diez centímetros, pero fue cosa de minutos. Tomé un escobillón para sacar el agua y mi suegra hizo lo mismo, pero en quince o veinte minutos, ya no pudimos hacer nada", recuerda.

La escena cambió rápidamente. Junto a su suegra intentaron impedir que el agua siguiera avanzando, utilizando escobas, frazadas y ropa para cubrir las puertas, mientras al mismo tiempo debían proteger al menor de la familia. Cada una tomaba al niño por turnos para evitar que tocara el agua que seguía subiendo.

"Nos coordinábamos para tener a mi bebé siempre en brazos. En menos de una hora el agua ya me llegaba casi a las rodillas", relata.

La corriente terminó recorriendo toda la vivienda. Las habitaciones quedaron completamente inundadas y desplazarse por el interior era, según describe, como caminar dentro de un cauce.

"Era como andar en un río. Hasta olas se hacían adentro cuando uno caminaba. Muchas cosas se cayeron y otras ni siquiera alcancé a subirlas", cuenta.

La fuerza del agua dejó tras de sí una larga lista de pérdidas materiales. La congeladora, la cocina a gas, sillones, camas y distintos electrodomésticos permanecieron sumergidos durante varias horas. Algunas pertenencias alcanzaron a ser rescatadas bajo la lluvia, aunque todavía no saben si podrán volver a utilizarlas.

"No sabemos cómo quedaron. Sacamos algunas cosas cuando todavía llovía, otras estuvieron completamente sumergidas. Hasta ahora ni siquiera hemos podido probar si funcionan", explica.

"UN HOGAR INHABITABLE"

Cuando el nivel del agua ya alcanzaba las rodillas, la familia comprendió que no podía seguir dentro de la vivienda. Decidieron trasladarse hasta la casa de la madre de su pareja, ubicada a unos cien metros del lugar y donde la inundación no alcanzó a ingresar, aunque abandonar el hogar significó dejar atrás sus pertenencias que permanecían bajo el agua.

"Tuvimos que salir porque el agua ya me llegaba a las rodillas. Estamos en la casa de mi suegra porque no podemos dejar nuestras cosas, todavía quedaron pertenencias adentro", señala.

En medio de la desesperación comenzaron los llamados pidiendo ayuda, pero el acceso al sector ya estaba completamente comprometido. Carabineros respondió que no podía ingresar y, aunque Bomberos acudió al lugar, el carro quedó atrapado antes de llegar hasta la vivienda.

"Empecé a llamar porque no sabía qué hacer. Me devolvieron el llamado desde Carabineros, pero nos dijeron que no podían entrar. Bomberos también vino, pero el carro quedó enterrado como a treinta metros de la casa y no pudo llegar. Nadie nos evacuó porque nadie pudo llegar hasta acá", afirma.

"JAMÁS HABÍA PASADO"

Lo ocurrido sorprendió a toda la familia. Hace tres años que viven en ese lugar y, pese a los inviernos anteriores y a temporales incluso más intensos, nunca habían sufrido una inundación de estas características.

"Jamás nos había pasado algo así. Ni siquiera se juntaba agua. La semana anterior incluso había llovido más y no ocurrió absolutamente nada", asegura.

Entre los vecinos comenzaron a surgir distintas versiones respecto de las causas que pudieron agravar la emergencia. Una de ellas apunta a la modificación de un canal cercano que habría alterado el escurrimiento natural del agua.

"Dicen que una persona cerró un canal que existía más arriba. Si ese canal hubiera estado abierto, quizás igual habría llegado agua, pero no con la intensidad que llegó", comenta.

A varios días del temporal, la familia continúa prácticamente aislada. El camino permanece cortado y salir del sector sigue siendo imposible para sus habitantes sin los vehículos apropiados.

"Quedamos con el camino cortado. No tenemos cómo salir, ni a pie ni en vehículo", explica.

AYUDA ENTREGADA

La ayuda comenzó a llegar recién durante la jornada siguiente. Funcionarios municipales entregaron una veintena de sacos de arena y comprometieron la visita de un asistente social para evaluar los daños, mientras que un joven proveniente de Nacimiento acudió de manera voluntaria con motosierras para cortar árboles y abrir un canal que permitiera evacuar parte del agua acumulada.

"Estamos muy agradecidos porque vino un joven con motosierras. Ayudó a mi pareja a cortar árboles y hacer una especie de canal para que escurriera el agua. Lo hizo por voluntad propia y eso para nosotros significó muchísimo", expresa.

Hoy el agua continúa cubriendo gran parte de las viviendas del sector.

La lenta absorción del terreno y las constantes precipitaciones registradas durante los últimos días han impedido que el nivel descienda, por lo que muchas familias aún no pueden ingresar con normalidad a sus hogares ni dimensionar el alcance de los daños.

En el caso de Yisela Rubilar, todavía es imposible saber cuántas de sus pertenencias podrán recuperarse. Muebles, electrodomésticos y enseres permanecen bajo el agua o cubiertos por el barro, mientras la familia espera que las condiciones permitan iniciar la limpieza.

Por ello, realizó un llamado a la comunidad para quienes puedan prestar ayuda con maquinaria o equipos de bombeo que permitan extraer el agua desde las viviendas, +56 9 3176 0849.

"Toda ayuda sirve. Si hay personas que tengan la posibilidad de llegar hasta acá y ayudarnos a sacar el agua, de verdad se los agradeceríamos mucho. Recién cuando podamos entrar vamos a saber qué cosas se salvaron y qué fue lo que perdimos", expresó la vecina, quien junto a su familia permanece a la espera de que el nivel del agua continúe descendiendo para comenzar a reconstruir lo que el temporal dejó atrás.




matomo