Crónica Ciudadana

Copihues de Rucalhue: “¿Cómo las voy a botar?” y el origen de un vivero con sello turístico

Inspirada en el legado de su madre, Amalia Cruz compartió su historia en la versión 2026 de La Tribuna de las Pymes. Hoy apuesta por consolidar un proyecto que combina producción de plantas y experiencias de turismo rural.

Copihues de Rucalhue: ¿Cómo las voy a botar? y el origen de un vivero con sello turístico, cedida
Copihues de Rucalhue: "¿Cómo las voy a botar?" y el origen de un vivero con sello turístico / FUENTE: cedida

Entre nativos, frutales y hierbas medicinales, Amalia Cruz ha construido durante los últimos cuatro años Copihues de Rucalhue, un vivero ubicado en el kilómetro 30, sector Los Llanos, comuna de Quilaco. Lo que comenzó como un encargo de su madre, hoy de 86 años, se transformó en su trabajo a tiempo completo y en una apuesta por el turismo rural en la provincia de Biobío.

Amalia fue una de las participantes de la versión 2026 de La Tribuna de las Pymes, instancia a la que llegó gracias a la asesoría de Sofía Carrasco, del Centro de Emprendimiento Colbún, donde continúa capacitándose.

UN LEGADO FAMILIAR QUE FLORECIÓ

La historia del vivero no comenzó con Amalia. "Esto es un legado de mi madre", cuenta. Vino desde Santiago a vivir tranquila al sur y acompañó a su mamá, amante de las plantas. "Me dice: déjame un espacio para las plantitas porque yo quiero tener mis plantitas y si puedo vender alguna la vendo".

El invierno llegó, su madre se enfermó con el frío y tuvo que volver a Santiago. "Haz lo que tú quieras con las plantas, me dice, si quieres las botas, si quieres las regalas". 

Amalia estuvo a punto de hacerlo. "Un día sentada mirando, dije voy a botar estas plantas porque a mí no me interesan. No tenía conocimiento de plantas, de nada. Y cuando pensé en tirarlas, yo dije ¿cómo las voy a botar si ahí está la esencia de mi madre?".

Ese día las empezó a cuidar. Investigó nombres, cuidados y vio un potencial. "Así comenzó mi emprendimiento".

Hoy en "Copihues de Rucalhue" se venden plantas de interior, exterior, nativos, frutales, ornamentales y hierbas medicinales. Pero mantenerlas vivas en Quilaco no es fácil.

AMALIA DETALLA SUS PRINCIPALES DESAFÍOS:

- Riego tecnificado: "Estoy trabajando con la CNR, Prodesal y el Indap para poder tener riego tecnificado, porque no lo tengo. Todo lo hago manual".

- Energía: "Poder trabajar con paneles solares, ya que la luz eléctrica acá en la zona es muy cara".

- Clima: "Renovar mis invernaderos con tecnología de punta. El riego por aspersión para las heladas, que acá es la época más larga. Los árboles se enferman con la humedad, las plantas se mueren con las heladas".

- Conocimiento: "Tengo que estar constantemente capacitándome. Un cuidado son las plantas de interior, otro para los frutales, otro para las hierbas medicinales. Si fallo en uno de mis productos, pierdo stock".

"La planta de interior es muy delicada en esta temporada, se quema fácilmente con las heladas. Hay que cuidar el exceso de riego", explica.

LA META: CRECER Y ABRIR LAS PUERTAS AL TURISMO

Las metas de Amalia van de la mano con sus desafíos: crecer, tener buenos invernaderos, riego tecnificado, buenos precios y variedad de stock. Pero su sueño va más allá.

"Que me conozcan no solamente aquí en Quilaco, en Los Ángeles, sino salir, abrir las puertas y que sea un vivero reconocido a nivel nacional".

Para eso ya está trabajando con turismo rural. "Se recibe gente de Los Ángeles, Temuco, Concepción y vienen. Les cuento la historia del invernadero. Me encantaría que el día de mañana sea un atractivo turístico donde la gente pueda llegar, conocer, tener una experiencia".

"No solamente venga a comprar una plantita, sino que tenga una experiencia de naturaleza, de olor, de aroma, de colores y de la historia de cada planta".

Actualmente y a cuatro años de casi botar esas primeras plantas, Amalia afirma que comromete le pone "toda mi energía y mi fuerza para que esto funcione". Y lo está logrando.




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