Crónica Ciudadana

"Hago zapatos como hace 40 años": la historia del artesano angelino que sigue trabajando a la antigua

Fernando Valdebenito aprendió a hacer zapatos en una fábrica de Concepción y desde entonces no ha dejado el oficio. Hoy, desde su local en la Vega Techada de Los Ángeles, fabrica calzado a medida en cuero puro para quienes no encuentran solución en las tiendas.

“Trabajé en una fábrica haciendo calzado y desde ahí que no lo he dejado de hacer nunca” Fernando Valdebenito, artesano en cuero. , Diario La Tribuna
“Trabajé en una fábrica haciendo calzado y desde ahí que no lo he dejado de hacer nunca” Fernando Valdebenito, artesano en cuero. / FUENTE: Diario La Tribuna

Fernando Valdevenito lleva 39 años entre cueros, hormas y suelas. Hoy trabaja establecido en un local de la Vega Techada, pero partió haciendo zapatos a pedido. "Ahora ya estoy establecido aquí, pero antes lo hacía a pedido y ya hace 15 años que estoy acá", cuenta. 

Aprendió el oficio siendo muy joven. "Trabajé en una fábrica haciendo calzado y desde ahí que no lo he dejado de hacer nunca". Su maestro fue Guillermo Sánchez, de Concepción. "Él venía acá a Los Ángeles porque tenía una fábrica y ahí aprendí el oficio. Con los años ya me he ido perfeccionando solo y he ido adquiriendo mayores conocimientos". 

Al inicio fabricaba solo zapatos. Después amplió la línea. "Luego fui haciendo carteras, monederos y todo lo que sea cuero, esa es la línea de mi trabajo. Y ahora ya contamos con reparadora, ya que reparamos calzado". 

ZAPATOS 100% CUERO VERSUS LO DESECHABLE 

Su fuerte es el calzado a la medida para quienes no encuentran tallas en el comercio. "Hacemos calzados a la medida para aquellos que tienen problemas en los pies o que son de tallas especiales, ese es nuestro fuerte". 

La diferencia con el producto industrial es clara. "Si es calzado, yo trabajo solamente cuero. Ahí forramos con badana, que también es cuero. Entonces es un zapato 100%, y yo lo sigo haciendo como se hacían 30 o 40 años atrás". 

Valdebenito no ha cambiado su técnica porque ve las fallas del calzado actual. "El calzado hoy en día es muy malo para la plantilla de armado. Por eso uno siente que los pies duelen, que el zapato es incómodo. Le cambian la plantilla acolchada, pero no sirve de nada porque es la plantilla base la que viene mala". 

Y agrega: "Los zapatos hoy en día son sintéticos. Más desechables. En ese sentido la reparación también se ha ido, porque hay zapatos que no hay qué arreglarles. Son desechables la planta, la capellada para arriba". 

Los materiales no son locales. "Hay proveedores, pero todo se tiene que traer de afuera. Me refiero a Santiago, Chillán, cosas así. Yo no curto cuero, viene ya listo para hacer el calzado". 

¿QUÉ MODELO ES EL CLÁSICO Y CUANTO SE DEMORA EN REALIZARLO?

El tiempo de fabricación depende del modelo. "Un par de zapatos, entre el cortado, muchas veces hay que sacar el modelo, eso quita más tiempo cuando son medidas especiales. Depende el modelo, tres días, dos días. Un zapato más simple quita menos tiempo". 

El modelo más pedido es la bota Bitle. "Es un modelo muy antiguo. Es una bota muy cómoda, corta, puntita cuadrada, que la vendía mucho Bioleche antiguamente. Hoy en día ya se usa para trabajar o para el uso diario. Lo usaba el patrón de fundo, pero se masificó. Ya lo usa todo el mundo ahora". 

También fabrica bota de huaso, a la medida y en tallas normales. "La bota Bitle y la bota de huaso son para la gente de campo". 

Entre sus clientes hay artistas. "Yo le hago zapatos a algunos artistas, hacemos cosas distintas". Pero su motivación está en otro lado. "Mi mayor motivación es hacer zapatos a aquellas personas que tienen problemas en los pies y hacer que su zapato le calce bien. Hacer un zapato al príncipe Carlos no es algo por lo que me motive mi trabajo", dice entre risas. 

LA SATISFACCIÓN DE CALZAR LO IMPOSIBLE  

Lo que más disfruta es el trato con la gente y resolver lo que el mercado no ofrece. "La amistad con el público, conversar con distintas personas o hacerle un zapato o reparar algo que personas que tienen problemas en los pies, que no lo encuentran en ningún lado o para ellos es muy difícil encontrar esas medidas porque son extremas, ya sea muy chica o grande". 

Eso le deja una satisfacción única. "Ver que la persona se va muy contenta o que le hagas una bota a una persona que tiene la caña súper grande y que diga ‘oh, primera vez que me voy a poner una bota’, también eso emociona. Te da satisfacción. Estás haciendo algo útil a las personas, aparte de lo comercial". 

Para Valdebenito el zapato es una necesidad básica. "Es la comodidad constante. Uno se tiene que movilizar y utilizar algo incómodo no va. Otras personas han usado siempre zapatos incómodos porque tienen pies tan grandes. Esperan que el zapato se acomode y para eso ya pasan un par de meses". 

UN OFICIO QUE RESISTE 

En su sector de la Vega hay dos locales más, pero solo reparan. "No hacen zapatos". Lamenta que la gente haya perdido la costumbre de mandar a hacer calzado. "Esto sí es la idea. Es una necesidad que siempre va a estar". 

Le gustaría que el rubro se mantenga y está dispuesto a enseñar. "La verdad que la gente ha perdido la costumbre de hacerse zapatos". 

Trabaja con hormas establecidas para dar la forma, pero cada par se adapta al pie. Con 39 años de experiencia, sigue fiel al cuero y a la técnica antigua. "En eso no he cambiado". 




matomo