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La Tribuna

Gremio agrícola de Biobío llama a acelerar obras hídricas para enfrentar el cambio climático

por Jorge Guzmán

Desde Socabio plantearon que la variabilidad climática exige fortalecer la infraestructura para almacenamiento de agua, mejorar la eficiencia del riego y avanzar en proyectos estratégicos como el embalse proyectado para el río Duqueco.

El anteproyecto para construir un embalse multipropósito en el río Duqueco busca mitigar crecidas de ríos, aportando además a la generación eléctrica, turismo, consumo humano y combate de incendios en Biobío. / contexto

La variabilidad climática actual impone desafíos al agro de Biobío, alternando meses secos con la proyección de lluvias abundantes por El Niño. Ante esto, el presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio A.G.), José Miguel Stegmeier, detalló la realidad hídrica local y planteó la urgencia de concretar infraestructura estratégica, tecnificar el riego predial y adoptar variedades agrícolas adaptadas.

El dirigente advirtió que la falta de inversiones arriesga la competitividad internacional del agro nacional y pone en peligro la seguridad alimentaria de la población.

FENÓMENO DE EL NIÑO Y LA URGENCIA DE EMBALSES MULTIPROPÓSITO

Mayo fue inusualmente seco, con pocas precipitaciones, siendo probablemente uno de los meses de mayo con menos lluvias de las últimas décadas. No obstante, los meses anteriores superaron los promedios históricos. Se espera que en junio vuelvan las precipitaciones, ya que todo indica que el fenómeno de El Niño traerá abundantes lluvias el resto del año. Esto obliga a prepararse para enfrentar crecidas de ríos e inundaciones de zonas bajas, con los consiguientes daños que eso representa. Además, El Niño podría traer poca nieve, pues tiende a subir la isoterma. 

La recurrencia de esta condición, ante un cambio climático evidente, requiere tomar medidas preventivas y acompañar este escenario con infraestructura que mitigue sus efectos. Ahí surgen los embalses como una excelente alternativa. Stegmeier señaló que se deben planificar estos proyectos conceptualizándolos como embalses multipropósitos. Es decir, que además del riego cumplan funciones como generación de electricidad, turismo, mitigación de crecidas de ríos, agua para consumo humano y combate de incendios. Así, su impacto trascenderá lo económico y tendrá derivadas sociales, preventivas y ecológicas. En Biobío existe un anteproyecto interesante para construir un embalse en el río Duqueco. 

INVERSIÓN EN TECNIFICACIÓN Y RESGUARDO DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Otro asunto relevante para el uso eficiente del agua y el crecimiento de cultivos es aumentar los recursos para la tecnificación del riego predial y la infraestructura de conducción. En la práctica, se ha demostrado en Biobío que tecnificando y mejorando la conducción las mejoras son notables.

Stegmeier advirtió que, de no hacerse las inversiones necesarias, la agricultura seguirá perdiendo competitividad ante países que exportan a mercados similares y que pueden copar con alimentos nuestro mercado interno.

Esto restaría la posibilidad de tener una producción nacional mínima que asegure parte de la seguridad alimentaria de la población. 

Estas inversiones deben integrarse a un plan nacional de desarrollo silvoagropecuario público/privado. Se requiere inversión pública para consolidar el regadío y aumentar las plantaciones forestales. Esto es necesario porque se requieren más bosques para abastecer a la industria, cumplir metas de captura de carbono y capturar aguas lluvias, ya que las coberturas boscosas son el mejor elemento para infiltrar las napas subterráneas y acumular reservas en los acuíferos.  Innovación biotecnológica y diversificación productiva

La temporada viene compleja para los cultivos anuales, agravada por la no contratación de remolacha azucarera; sin embargo, no se puede perder de vista el largo plazo.

Se debe avanzar en variedades adaptadas al cambio, considerando los mejoramientos genéticos de la biotecnología mundial, con plantas que requieren menos agua y agroquímicos por su nueva naturaleza genética. Estas variedades tienen rendimientos mayores y bajan los costos de producción. 

En materia ganadera, se debe avanzar en tecnologías de riego compatibles con la producción animal y asegurar agua de buena calidad para bebida. Para el desarrollo frutícola de la zona centro sur, se requiere contar con recursos para fomentar sistemas de riego sofisticados para llegar a zonas que hoy no lo tienen, pero cuentan con climas ideales para producir frutas. 

A modo de ejemplo, la cordillera de la costa podría sostener producciones de la zona central, como olivares, viñedos y paltos. También los lomajes andinos, hoy de secano, podrían mediante el riego incorporar mayor superficie de avellano europeo u otras especies adaptadas.

Así, no solamente el valle central estaría bajo riego, considerando que con las tecnologías disponibles se pueden regar enormes superficies de arenas subutilizadas en pleno valle central, incrementando notablemente la capacidad productiva de cultivos, huertos y ganadería lechera y de carne.

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