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La Tribuna

"El rodeo es familia": la historia de Francisco Vidal, joven corralero de Santa Bárbara

por Millaray Hermosilla

El estudiante de Medicina Veterinaria y representante de la Asociación Biobío aborda el recambio generacional, el cuidado animal y los desafíos que enfrenta actualmente el rodeo. Partió a los 14 años, sin tradición familiar directa, y hoy defiende que el rodeo "va a perdurar porque los hijos de corraleros quieren continuar".

"El rodeo es familia": la historia de Francisco Vidal, joven corralero de Santa Bárbara / cedida

Cuando Francisco Vidal habla del rodeo, no parte por los puntos ni las atajadas. Parte por la familia. Tiene 20 años, estudia Medicina Veterinaria en Concepción y corre por la Asociación Biobío. Se subió a una collera a los 14 años,y su motivación fue un compañero de colegio junto a su papá corralero. "Éramos de la misma edad y a los dos nos gustaban los caballos. Nos juntamos a andar y empecé a correr", cuenta. Su padre lo apoyó "desde el día uno".

"Los balones nunca fueron lo mío"  

Le preguntan por qué no eligió fútbol u otro deporte más masivo. Se ríe. "Los deportes con balones nunca me gustaron y el fútbol no lo entiendo y esquiar me gustaba pero encontraba que era muy poca la temporada". Lo suyo siempre fueron los caballos. "Nací con caballos. Es un deporte lindo y además lo podía practicar con mi hermano". 

Y con su hermano corre hasta hoy. Esa dupla es su base. "Siento que con él puedo lograr todo porque partimos juntos. A pesar de las diferencias que podamos tener respecto a los caballos y a cómo corremos, nos llevamos bien. En este deporte no estás solo. Somos dos personas practicándolo, tenemos que estar unidos y comunicarnos bien para saber lo que queremos realizar y llegar a ser juntos".

Adultos que enseñan y jóvenes que llegan  

La media luna está llena de adultos con experiencia. Pero Francisco asegura que el recambio viene. "Hay una gran mayoría a la que uno está más cercano, que te apoya, te da consejos y te ayuda a corregir errores que uno no ve. Pero también hay una gran cantidad de adolescentes y niños corriendo. No somos los únicos jóvenes con mi hermano". 

Calcula que en Biobío ya son cerca de 20 los niños y adolescentes activos. "Desde que yo ingresé ha aumentado porque los hijos de los que corren se están metiendo. Siempre están corriendo más niños. Es lo que a ellos les gusta".

Su mirada frente al cuidado animal  

¿Le pesa el debate por maltrato animal? Dice que no esconde lo que hace, pero elige dónde discutirlo. "Orgulloso estoy de mi deporte. Limitarme a hablar del tema en algunas partes sí lo hago, porque no todas las personas tienen el mismo pensamiento y lo respeto. Para mí es nuestro deporte nacional y siempre voy a estar orgulloso de él y de realizarlo".

Insiste en que el cuidado está. "Nuestro reglamento es demasiado extenso y largo. Siempre hemos estado cuidando a los animales: nuestros caballos, las vacas, los toros. Todo hay que cuidarlo porque al final es lo que hace que nuestro deporte siga vivo".

La logística de correr y estudiar 

El rodeo es caro y demanda tiempo. Lo financia junto a su papá. "Él nos apoya en todo. Siempre le gustaron los caballos y el rodeo, y hoy tiene a sus dos hijos que le gustan, así que hace todo para apoyarnos".

Para entrenar viaja a Santa Bárbara. Ahí tienen los caballos, las pesebreras, una medialuna y su arreglador. "Tengo que viajar para poder andar a caballo". 

El costo no es solo plata. "Dejé de lado un poco a la familia. Hablamos con ellos para que entendieran que nuestro deporte es todos los fines de semana y no es algo que podamos elegir. Si nos metimos en esto y nos gusta, tenemos que esforzarnos y sacrificar algunas cosas".

Ahora que estudia en Concepción, el tiempo es más corto. "Ahora le dedico menos tiempo, pero cada vez que puedo voy. En la semana siempre estoy viendo rodeos, videos míos con mi hermano corriendo. Siempre estoy dedicándole un poquito de espacio". ¿Cómo mantiene el nivel? "Muchos dicen que es como andar en bicicleta, no se olvida. Pero siempre hay que estar practicando. Viajando los fines de semana y de repente alguna escapadita a mitad de semana me voy y practico con mi hermano".

Mujeres en la cancha y jurados en la mira  

Collera mixta no ha hecho. Competir contra mujeres, sí. "Hay muchas mujeres corriendo. Es muy probable competir contra ellas".

Si pudiera cambiar algo, no tocaría el reglamento. Apuntaría a los jurados. "No cambiaría nada del reglamento. Solo que los jurados sean justos con todos. Hoy en día se llevan mucho por el valor de las mantas y eso perjudica".

Sobre el futuro del rodeo, no tiene dudas. "Yo creo que va a perdurar siempre. Va a aumentar porque todos los huasos y corraleros tienen hijos y ellos quieren seguir practicando el deporte con el que se criaron".

Para Francisco, "El rodeo no es solamente caballos ni novillos. Es familia. Uno está siempre con su familia apoyándote y también los amigos que uno elige en el rodeo pasan a ser familia. Eso hace que sea un ambiente distinto".

Francisco no oculta su entusiasmo cuando habla del rodeo. A quienes observan la medialuna desde graderías, les aconseja intentarlo al menos una vez, convencido de que detrás de la competencia existe un ambiente marcado por la amistad, el aprendizaje y el amor por los caballos. Hoy, entre Concepción y Santa Bárbara, compatibiliza sus estudios universitarios con una pasión que comenzó en la adolescencia. Y mientras proyecta su propio futuro en el deporte, también ve llegar a una nueva generación dispuesta a tomar las riendas de la tradición corralera.  

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