Crónica Ciudadana

"Hay músculo económico, pero falta escalar innovación": diagnóstico del ecosistema emprendedor en el Biobío

El gerente de Endeavor Biobío plantea que el talento emprendedor no se concentra en un solo punto del territorio y llama a fortalecer el desarrollo de iniciativas en la provincia de Biobío. El estudio advierte además la necesidad de avanzar en descentralización dentro de la región, con foco en Arauco y Biobío.

El estudio “Emprendimientos que mueven industrias” de Endeavor Biobío analiza el ecosistema emprendedor regional., Diario La Tribuna
El estudio “Emprendimientos que mueven industrias” de Endeavor Biobío analiza el ecosistema emprendedor regional. / FUENTE: Diario La Tribuna

La Región del Biobío concentra una base productiva, presencia universitaria y formación técnico-profesional que la posicionan entre los polos relevantes para el desarrollo de emprendimiento e innovación en Chile. En ese contexto, Endeavor Biobío presentó el estudio denominado "Emprendimientos que mueven industrias: brechas, oportunidades y caminos de crecimiento en el Biobío", el cual identifica limitaciones en el ecosistema, principalmente en acceso a capital, escalamiento de emprendimientos y articulación con la industria.

El informe analiza el estado del emprendimiento regional, la inversión en startups y la distribución de oportunidades dentro del territorio, tanto en Concepción como en otras provincias.

En entrevista con Diario La Tribuna, Felipe Medina, gerente de Endeavor Biobío, abordó los principales resultados del estudio y detalló los desafíos para impulsar el crecimiento de startups, fortalecer el acceso a capital y avanzar en la descentralización del ecosistema emprendedor en el Biobío.

POTENCIAL ECONÓMICO Y BASE DEL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR

-¿Por qué Endeavor decidió estudiar el ecosistema emprendedor del Biobío?

Porque Biobío tiene una combinación muy poco común: peso económico, densidad universitaria, base científico-tecnológica y presencia relevante de empresas de alto crecimiento, pero al mismo tiempo mantiene brechas estructurales que frenan su consolidación.

La región aporta alrededor del 6% del PIB nacional, concentra el 7,4% de las empresas del país y, además, Biobío ya representa el 7,5% de las scaleups de Chile. Entonces, la pregunta no era si había potencial, sino por qué ese potencial todavía no se traduce con más fuerza en escalamiento, inversión y diversificación productiva. El estudio nace justamente para pasar de la intuición a la evidencia y construir una agenda de acción con datos.

-La región aporta el 6% al PIB nacional, ¿por qué ese peso económico no se refleja en un ecosistema emprendedor más consolidado?

Porque una región puede ser muy fuerte productivamente y, aun así, tener un ecosistema de innovación incompleto. En Biobío existe una base industrial potente, pero también una alta concentración en sectores tradicionales y exportaciones poco diversificadas. El estudio muestra que una parte muy importante de las exportaciones regionales sigue concentrada en celulosa, productos forestales y alimentos, lo que vuelve a la economía regional más dependiente de industrias maduras y de ciclos externos. A eso se suma un entorno empresarial cauteloso, una baja disponibilidad de capital de riesgo y una articulación todavía insuficiente entre ciencia, industria y mercado. En otras palabras: hay músculo económico, pero todavía falta convertirlo en una plataforma más fluida para crear y escalar innovación.

-El 75% de los emprendimientos nace desde universidades o centros de I+D, ¿eso es una fortaleza o una limitación?

Es una gran fortaleza, pero todavía mal aprovechada. El dato demuestra que Biobío tiene una base científica real: el 68% de las empresas encuestadas son de base científico-tecnológica y el 75% proviene de universidades o centros asociados a I+D. El problema es que esa fortaleza no siempre logra transformarse en crecimiento comercial. La mayoría de estas empresas todavía está en tramos iniciales de facturación y con equipos pequeños, por lo que la principal brecha no está en producir conocimiento, sino en convertir ese conocimiento en ventas, contratos y escalamiento. Entonces, la ciencia es una ventaja competitiva; la limitación aparece cuando no existen los puentes suficientes entre laboratorio, industria y mercado.

FINANCIAMIENTO, CULTURA DE RIESGO Y VÍNCULO CON LA INDUSTRIA

-¿Por qué el capital privado sigue sin apostar por las startups de la región?

Porque hoy el capital privado regional sigue operando con una lógica muy conservadora. El estudio muestra que la inversión privada se concentra en empresas que ya tienen validación comercial, mayores niveles de facturación y menor percepción de riesgo. De hecho, entre las empresas con ingresos más bajos, casi el 80% no ha accedido a inversión privada, y en los primeros tres años de vida solo el 9% logró acceder a capital ángel o fondos de inversión. Eso revela que no se está invirtiendo tanto en el potencial de la innovación, sino en la seguridad de flujos ya probados. A eso se suma algo que los propios emprendedores mencionan con mucha claridad: en la zona hay patrimonio, pero no necesariamente una cultura de Venture Capital; hay más disposición a invertir en activos tradicionales que en innovación temprana.

-Solo el 9% accede a capital ángel o fondos de inversión, ¿qué hay que cambiar para mejorar ese número?

Primero, hay que asumir que este no es solo un problema de oferta de dinero; es un problema de estructura del ecosistema. El estudio sugiere avanzar en una red más activa de inversionistas ángeles, en vehículos regionales de capital de riesgo y en mecanismos que ayuden a reducir el riesgo percibido. También aparece como crítico fortalecer la asesoría para inversión, el acceso a clientes corporativos y la gestión de propiedad intelectual. En paralelo, se necesitan sellos de validación tecnológica, mejores puentes con grandes empresas y más capital inteligente, es decir, inversionistas que aporten no solo recursos, sino también experiencia, redes y capacidad de acompañamiento. Si no cerramos esas brechas, el emprendedor seguirá atrapado entre autofinanciarse, postular a fondos públicos y llegar tarde al mercado.

-El estudio habla de una cultura empresarial con alta aversión al riesgo, ¿cómo se transforma esa mentalidad?

No se transforma solo con discurso; se transforma con incentivos, evidencia y experiencias concretas. Hoy muchas empresas valoran la innovación en teoría, pero siguen viendo el piloto como gasto incierto y no como inversión estratégica. Por eso el estudio insiste en varias herramientas: pilotajes y pruebas de concepto con presupuesto real, sellos de confianza tecnológica, descentralización de la toma de decisiones y mecanismos de liquidez para que las startups puedan soportar ciclos largos de pago. Cuando una empresa puede probar una solución en condiciones reales, con respaldo técnico y menor incertidumbre, el riesgo deja de ser una excusa y empieza a convertirse en una decisión gestionable.

-¿Por qué la vinculación entre startups y grandes empresas sigue siendo tan débil?

-Porque existe una brecha muy evidente entre la valoración estratégica y la integración comercial. El estudio muestra que el 71% de los actores considera fundamental el rol de las startups para resolver brechas de las industrias tradicionales, pero esa valoración no se traduce en contratos: el 58% de los emprendedores declara no haber logrado ni siquiera un piloto pagado con grandes empresas, y solo el 39% ha concretado un vínculo comercial formal. Además, el 42% califica como difícil o muy difícil el proceso de adopción de su solución. En la práctica, la relación sigue trabada por burocracia, falta de presupuesto para innovación, desconfianza y centralismo en la toma de decisiones. Se reconoce el valor de las startups, pero todavía no se les compra con la velocidad y escala que ese reconocimiento supone.

TALENTO, DESCENTRALIZACIÓN Y PROYECCIÓN DEL BIOBÍO

-¿Qué se necesita para frenar la fuga de talento emprendedor desde el Biobío hacia Santiago?

Se necesitan oportunidades reales de crecimiento, no solo buenos diagnósticos. El estudio muestra que la retención de talento está fuertemente asociada a salarios competitivos, redes profesionales e incentivos que hagan atractivo construir carrera desde la región. Pero además hay un punto más profundo: el talento se va cuando siente que en otra parte están los clientes, el capital, la validación y las redes que aquí todavía no encuentra con suficiente densidad. Por eso frenar la fuga implica fortalecer la articulación regional, abrir más acceso a mercados, hacer más sofisticado el financiamiento y alinear mejor la formación académica con las urgencias del emprendimiento y la industria.

-¿En qué sectores ve Endeavor mayor potencial para diversificar la matriz productiva regional?

 El estudio es bien claro en esto: Biobío tiene una oportunidad potente en dos planos. Por un lado, modernizar y sofisticar sus sectores tractores: forestal y madera, pesca, agroalimentos, construcción, manufactura, logística, puertos, siderurgia y minería. Por otro, acelerar nuevas industrias de clase mundial ligadas a la economía del conocimiento, como biotecnología, inteligencia artificial, informática cuántica, ciencia de datos y robótica. Además, entre los emprendedores entrevistados ya hay una concentración relevante de soluciones en minería y energía, sector agroforestal, construcción y economía circular, y software y servicios digitales. O sea, no estamos hablando de una posibilidad abstracta; ya existe una base emprendedora trabajando sobre esos sectores.

-¿Cuál es el próximo paso concreto de Endeavor Biobío tras este estudio?

El próximo paso es pasar del diagnóstico a la acción. Para eso, en Endeavor Biobío nos hemos propuesto reunir a los distintos actores del ecosistema —gremios, empresas, universidades y otros actores clave— para que, en primer lugar, conozcan estos datos en profundidad y, a partir de esa evidencia, podamos empujar en conjunto una agenda que permita reducir las brechas identificadas. Creemos que el trabajo mancomunado es clave, porque ningún actor por sí solo va a resolver desafíos como el acceso a financiamiento, la vinculación con la gran industria, la validación tecnológica o la retención de talento. Este estudio tiene sentido si logra transformarse en articulación, colaboración y decisiones concretas para el desarrollo del Biobío

-¿Qué mensaje le entregaría hoy al talento emprendedor de la provincia de Biobío?

A quienes están emprendiendo desde la provincia de Biobío les diría que este estudio confirma algo importante: el talento y la capacidad no están concentrados en un solo punto del mapa. De hecho, el propio estudio advierte que los esfuerzos no pueden seguir demasiado centralizados en Concepción y que es necesario fortalecer grupos motores y hojas de ruta específicas para las provincias de Arauco y Biobío. Mi mensaje es que emprender desde la provincia no debe sentirse como una desventaja estructural, sino como una oportunidad para construir soluciones conectadas con desafíos productivos reales del territorio. Desde Endeavor creemos que el futuro de la región no se va a jugar solo en la capital regional, sino en la capacidad de activar talento, ambición y redes en todo Biobío. Hay que pensar en grande, construir con estándares altos y entender que desde acá también pueden salir las empresas que transformen industrias a nivel global.




matomo